La fragmentación siempre ha sido uno de los puntos más flojos de Android, ya que la experiencia del sistema difiere mucho en según qué terminales lo ejecuten. Y esto no solo viene dado por lo potente que sea nuestro móvil o la versión de Android en la que se quede estancado, sino también por acuerdos de exclusividad que hace que los móviles más punteros y novedosos obtengan las funciones más nuevas.
Lo cierto es que Google se ha pasado varios años intentando resolver este problema. Y ahora, justo cuando el lío de las actualizaciones parece casi resuelto, con fabricantes haciendo compatibles sus teléfonos por mucho más tiempo con grandes actualizaciones de Android, la fragmentación amenaza el ecosistema Android de nuevo. Esta vez en el terreno de la IA.
Muros. Tal y como cuentan en Android Police, la fragmentación en Android tenía varias patas que solucionar. Por un lado, el código de Android era un bloque único y enredado que tenía que reconstruirse cada vez que Google quería lanzar una nueva función o parche. Los fabricantes de chips como Qualcomm y MediaTek solo garantizaban el soporte de controladores durante dos o tres años, por lo que incluso los fabricantes que querían hacer las cosas bien se topaban con un muro.
Además, la mayoría de los fabricantes simplemente dejaban de actualizar los teléfonos después de un año o dos. Y en muchos casos como en EEUU, las operadoras insistían en probar y aprobar cada versión de Android en los teléfonos atados a una compañía telefónica antes de que llegara a los clientes.
Diagrama de cómo los teléfonos Android con AI Core pueden ejecutar un modelo de lenguaje en local. Imagen: Google
Cómo lo solucionó Google. Google fue eliminando cada capa. Como cuentan en el medio, Project Treble, en 2017, separó el sistema operativo del código del fabricante del chip para que Google pudiera actualizar su mitad sin tocar la otra. Project Mainline, lanzado dos años después, permitió a Google enviar actualizaciones a los componentes centrales del sistema directamente a través de la Play Store, omitiendo por completo a los fabricantes. Y en el apartado del hardware, Qualcomm se comprometió a principios de 2025 a ofrecer ocho años de soporte de controladores para el Snapdragon 8 Elite y chips posteriores, y MediaTek hizo lo propio a finales de ese mismo año para sus procesadores Dimensity de gama alta.
Hoy en día ya existen varias marcas de móviles que ofrecen siete o más años de actualizaciones del sistema operativo en sus buques insignia. El panorama ha mejorado mucho en este aspecto, menos en la gama de entrada y media donde sí contamos con limitaciones de hardware.
Llega Gemini Nano. Los móviles compatibles con este modelo pueden ejecutar Gemini Nano en local para tareas sencillas de IA que no requieran conexión a internet, la mayoría relacionadas con la escritura y traducción. Google ha ido poco a poco construyendo esta capa de IA local en sus teléfonos mientras solucionaba todo el lío de sus actualizaciones de software y lo ha hecho precisamente con su sistema AICore que permite a Gemini Nano funcionar utilizando el propio hardware del teléfono.
La primera versión, solo de texto, llegó con el Pixel 8. Una segunda versión multimodal, capaz de procesar imágenes y audio, se lanzó con el Pixel 9 y más tarde llegó a otros buques insignia y plegables. Una tercera versión debutó con el Pixel 10 y hasta llegó al Samsung Galaxy S26. Y una cuarta versión más capaz, con mejor reconocimiento de escritura a mano, soporte de idiomas ampliado y menor consumo de energía, se lanzó primero en los Galaxy Z Fold 8 y Z Flip 8 de Samsung, y después en la propia línea Pixel 11 de Google.




