
Lucio Ratti viaja por el mundo porque el tenis se lo exige. Cada semana puede significar una ciudad diferente, otro hotel, otra cancha, otro rival. Sin embargo, y en una carrera que crece a pasos acelerados, hay algo que no cambia: las ganas de volver a Lobos, provincia de Buenos Aires, donde nació y creció.
“Me desespera llegar a mi casa y que mi mamá me prepare una milanesa con puré. Quizás no es la gran cosa, pero cuando vuelvo estoy esperando eso. Para mí es la sensación de decir: ‘Estoy en casa’”, dice a Infobae.
A los 22 años, y mientras intenta abrirse camino hacia el circuito ATP, el Pájaro -así lo apodan- intenta sostener un costado alejado de la imagen tradicional del tenista que pasa la mayor parte del año entre hoteles, aeropuertos y torneos. Le gusta pescar, mirar películas, juntarse con amigos, escuchar música.
Hace poco menos de tres años, Ratti no tenía ranking. Terminó la temporada 2024 en el puesto 1532 y un año después había trepado hasta el 611° luego de ganar su primer torneo del circuito ITF World Tennis: el M15 de Valledupar, Colombia, sobre cemento al aire libre. En 2026 continuó la escalada: ganó otros dos M15 -en Punta del Este, Uruguay; y Slovenska Bistrica, Eslovenia, ambos sobre polvo de ladrillo-, alcanzó su primera semifinal en el Challenger Tour -en Royan, Francia- y hoy ocupa el puesto 381° de la clasificación mundial.
Ahora tiene una nueva oportunidad: este lunes recibió una invitación especial para jugar el Buenos Aires Challenger, que se disputará en el Racket Club de Palermo a partir del lunes. Será su segunda participación en el torneo y la primera directamente en el main draw.

La historia de Lucio con el tenis no empezó en una academia de alto rendimiento, ni en un centro de entrenamiento con decenas de canchas y preparadores físicos. Fue en el Fitti Ferro, un club del centro de Lobos. Allí acumuló horas de su infancia entre la escuela, bicicletas, amigos y una raqueta que terminó por encordar sus sueños.
- ¿A qué edad empezaste a jugar al tenis?
- Tenía 5 o 6 años cuando mis padres me llevaron al club y me pusieron una raqueta en la mano.
- ¿Salías de la escuela e ibas directo al club?
- Sí, ahí conocí a un montón de amigos. Hubo una época en la que el club estaba muy de moda: era el lugar para pasar el rato. Igual, más allá de eso, yo me dedicaba a entrenar. El profesor con el que tomaba clases estaba en otro club, así que tenía mis días de tenis y después iba igual a jugar y a encontrarme con los chicos.
- ¿Practicabas otro deporte?
- Sí, fútbol. Jugaba de enganche o, también, de cinco.
- ¿Y por qué terminó ganando el tenis?
- Siempre me gustó más. El fútbol me encantaba y me costó decidir, porque disfrutaba muchísimo las dos cosas. Pero había algo dentro mío que tenía claro. Y cada vez que alguien me preguntaba qué quería hacer, yo respondía tenis.
- ¿Qué sentías que te daba el tenis?
- Creo que me gustaba que dependiera de mí. Era yo el responsable, para bien y para mal. Si ganaba o si perdía, la responsabilidad era mía. Igual, más allá de eso, simplemente era un chico al que le gustaba jugar.
Lobos es su lugar en el mundo y al que siempre anhela volver. Su hogar está compuesto por su mamá Lorena, contadora; y su papá, José Agustín Ratti, propietario de una distribuidora de bebidas. Lucio también tiene un hermano mayor, Valentino, de 24 años y futbolista: es arquero en Deportivo Merlo. Su familia se completa por su hermana menor, Carola, de 16 años.
- ¿Cómo se fue sosteniendo tu recorrido por el tenis?
- Con el apoyo de mis viejos. Siempre quisieron que hiciera lo que me gustara y, por suerte, vieron que yo le ponía ganas. Mientras nosotros, mis hermanos y yo, hiciéramos las cosas con voluntad, ellos apoyaban.
- ¿Tus principales sponsors siguen siendo tus padres?
- Sí. No tengo ni tuve capitales externos. Ahora, por suerte, con el ranking puedo empezar a colaborar un poco, pero durante todo este tiempo fueron ellos. Ahora, cuando subís en el ranking también aumentan los gastos. Ganás un poco más, pero, también gastás más. Cuando jugás Challengers, viajás todas las semanas a una ciudad distinta. Se suma el entrenador, el preparador físico, el fisioterapeuta. Son gastos necesarios y van bastante de la mano con el crecimiento.
- ¿Te cuesta estar tanto tiempo lejos de tu casa?
- Extraño, pero lo normal. Nunca fui de sufrir mucho la distancia ni de decir “necesito volver ya”. Extraño momentos, personas, cosas de mi casa, pero no me quedo demasiado enganchado con eso.
- ¿Qué hacés en los tiempos libres?
- Tengo épocas. Durante la pandemia jugué muchísimo a la computadora: al League of Legends. Ahora hace bastante que no juego, aunque me gustaba mucho. También trato de juntarme con amigos, de ver a mi novia, mirar películas.

- Tenés la laguna de Lobos cerca de tu casa. ¿Te gusta pescar?
- Me encanta. A mi hermano también le gusta mucho y aprovechamos cuando tenemos tiempo.
- ¿Sos futbolero?
- Sí, soy de Boca, aunque no soy tanto de sentarme a ver todos los partidos. Lo sigo, miro, pero en mi casa nunca se vivió el fútbol de una manera tan intensa.
- Diste saltos muy grandes en el ranking. ¿Qué sentís que te falta para meterte entre los primeros 200?
- Obviamente, hay cosas tenísticas para mejorar y trabajamos todos los días en eso, pero creo que lo más importante es saber jugar los momentos importantes. A este nivel todos juegan bien. La diferencia muchas veces está en cómo manejás un 30-30, un break point, un cierre de set.
- ¿Se trata más de manejar la cabeza que los golpes?
- Sí, la manera de competir. Mantener el nivel el mayor tiempo posible y no bajar justo en el momento en que el otro aprieta. Ahí es donde se hacen las diferencias.
- ¿A qué aspectos de tu juego le diste prioridad en el último tiempo?
- Al saque. Lo hablamos siempre con mi equipo. Lo mejoré bastante en el último tiempo y sabemos que es fundamental. Cuando jugás en Europa te das cuenta que la mayoría de los jugadores saca muy bien y gana muchos puntos sin tener que jugar demasiado. Queremos que el saque se convierta en un arma.
- ¿Cuál es tu superficie preferida?
-El polvo de ladrillo, aunque también le fui encontrando el gustito al cemento. Antes no me gustaba tanto, pero cuando empezás a jugar más seguido en esa superficie le encontrás cosas que te gustan.
- ¿Tu mejor golpe?
- La derecha. La invertida es la que más disfruto. Sobre todo la cruzada, media plana y que salga bien abierta. Aunque la paralela, cuando entra fuerte, también me encanta. Esa es la más difícil. Si no estás fino es un golpe muy difícil de meter.
- ¿Te gusta viajar o viajás solamente porque el circuito te obliga?
- Me gusta. Obviamente la prioridad es competir, pero si estoy en un lugar trato de conocerlo.
- ¿Alguna ciudad que te haya sorprendido?
- Las ciudades italianas me gustaron muchísimo. Perugia, Roma… Me sentí muy cómodo ahí. Y también la Costa Azul, en Francia, donde estuve cuando era junior. Pero si tengo que elegir, me quedo con Italia.

- ¿Una comida?
- Asado.
- ¿Música?
- Escucho de todo. Rock, trap, reggaetón, música en inglés… depende del momento.
- ¿Un ídolo?
- Rafael Nadal.
- ¿Un torneo que sueñes con ganar?
- Roland Garros.
- Te fue muy bien en las dos temporadas en las que competiste. A los 22 años, ¿sentís que el tiempo te presiona?
- A veces pienso en eso y me genera alguna duda o ansiedad, pero sé que estoy haciendo las cosas bien. Mi primera meta es meterme entre los primeros 200 y luego ir más allá. La idea es ser Top 100 y competir en el circuito ATP. Sé que es difícil, pero voy a intentarlo.



