
La captura de Alejandro Arias Monge alias “Diablo” expuso una escalada de violencia contra la policía en Costa Rica. Desde esa detención, 10 agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y un oficial de la Fuerza Pública han resultado heridos en diferentes ataques armados durante operativos, en un escenario que las autoridades describen como una señal de que las estructuras criminales ya no temen responder a balazos.
El episodio más grave ocurrió el 24 de julio, en el operativo que permitió detener a Arias Monge. Según CRHoy.com, ese enfrentamiento dejó ocho agentes del OIJ heridos y se prolongó entre 45 y 50 minutos.
La dirección del OIJ contabilizó al menos 2,500 casquillos en el lugar. Entre los lesionados hubo seis integrantes del Servicio Especial de Respuesta Táctica y dos funcionarios de la Unidad de Vigilancia y Seguimiento.
Uno de los agentes sufrió heridas graves por un disparo en la tibia y el peroné. Durante esa operación también murió Roney Ríos Oconitrillo, alias “Coco Guácimo”, a quien las autoridades señalaban como aliado de “Diablo”.
Las autoridades interpretan esta sucesión de hechos como un cambio en el nivel de riesgo que enfrentan los cuerpos policiales. “Esta es nuestra nueva realidad: más violencia, más organizaciones criminales y, lo peor de todo, menos recursos. Lejos de invertir, hacemos un recorte. ¿A quién benefician esos recortes? Al narcotráfico, a los delincuentes y al crimen organizado”, manifestó Carlo Díaz, fiscal general.

Díaz recordó que el director del OIJ, Michael Soto, calificó ese episodio como parte de la nueva realidad que enfrentan las fuerzas policiales ante el aumento de la violencia criminal.
El operativo por “Diablo” concentró la mayor cantidad de agentes heridos
Después de esa captura, el 21 de agosto se registró otro ataque durante un operativo en la urbanización Manuel de Jesús Jiménez, en Cartago. Un sospechoso abrió fuego contra oficiales del OIJ y uno de los disparos alcanzó a un agente en un pie.
Los equipos de emergencia trasladaron al funcionario al Hospital Max Peralta, donde recibió atención médica y quedó fuera de peligro. Las autoridades identificaron al sospechoso como Luis Diego Quesada Ramírez, alias “Panochita”, a quien relacionan con varios homicidios vinculados con disputas territoriales por narcotráfico.
El hombre permaneció atrincherado en una vivienda durante varias horas y sostuvo un intercambio de disparos con los oficiales hasta que se entregó en la noche.

Otro de los casos ocurrió en Guápiles, el martes 1 de setiembre por la noche, en un operativo contra Randall Delgado Mora, alias “Míster Músculo”, a quien las autoridades vinculan con la estructura criminal de “Diablo”.
De acuerdo con la publicación, Delgado se encontró con los agentes en un local comercial mientras era objeto de un seguimiento. Cuando advirtió la presencia policial, intentó escapar y disparó contra los investigadores.
En medio del altercado, chocó su vehículo contra la malla de una venta de carros y quedó herido dentro del automotor. El agente Sergio Araya, de 42 años y con 18 años de servicio, recibió un disparo en el abdomen.
El funcionario requirió cirugía y se mantuvo estable después de la intervención médica. Delgado murió luego en el Hospital Calderón Guardia por los disparos que recibió de los agentes.
La secuencia de ataques alcanzó también a la Fuerza Pública en Guanacaste
El hecho más reciente se registró la noche del 2 de setiembre en La Cruz, Guanacaste, cuando un grupo armado disparó contra una unidad de la Fuerza Pública e hirió a uno de sus oficiales.
La policía había recibido una alerta por un aparente intento de asalto contra un camión de carga que quedó varado cerca de un hotel de la zona. Más tarde, los oficiales localizaron tres vehículos Hyundai Tucson cerca del cementerio de Cuajiniquil.
Uno de los conductores hizo una maniobra contra la patrulla y poco después varios ocupantes abrieron fuego contra los policías. En ese intercambio murió uno de los sospechosos, un hombre de apellido Zapata conocido como “Gato”.
Según el medio, Zapata tenía antecedentes por tentativa de homicidio, lesiones con arma de fuego, robo agravado y daños, entre otros delitos. La policía también decomisó armas, vehículos y equipo táctico.




