
Villa Cortina, la espectacular mansión que Alfonso Cortina construyó junto a Myriam Lapique en Formentor, Mallorca, ya busca nuevo propietario. La familia del empresario ha decidido poner a la venta la exclusiva residencia mallorquina por 40 millones de euros, seis años después de su fallecimiento. Situada en primera línea del Mediterráneo y rodeada de naturaleza, la vivienda se ha convertido en una de las propiedades más singulares y exclusivas de la isla.
La mansión está situada en Formentor, en el municipio de Pollença, una de las zonas más privilegiadas del norte de la isla. Su ubicación, prácticamente sobre el Mediterráneo, es precisamente uno de sus grandes atractivos: la propiedad dispone de acceso privado al mar y de unas vistas privilegiadas de la costa mallorquina.
La venta supone además el final de una larga historia familiar y urbanística. La vivienda, proyectada a mediados de los años 2000, estuvo durante años rodeada de una disputa relacionada con su construcción y llegó incluso a estar bajo la amenaza de una posible demolición. Finalmente, los tribunales avalaron su legalización después de varias modificaciones.

Una mansión de 1.000 metros cuadrados frente al Mediterráneo
Villa Cortina comenzó a gestarse en 2005, cuando Alfonso Cortina y Myriam Lapique adquirieron los terrenos sobre los que posteriormente levantarían la vivienda. El proyecto fue encargado al estudio de arquitectos García-Ruiz, que optó por una estética contemporánea, de líneas rectas y grandes superficies acristaladas.
El resultado es una casa de aproximadamente 1.000 metros cuadrados construidos, distribuida en una parcela de unos 5.000 metros cuadrados. En su interior se reparten 11 dormitorios y 13 baños, además de un apartamento independiente destinado a invitados o al personal de servicio.

Según se puede apreciar en las imágenes de la agencia inmobiliaria, los espacios interiores siguen una estética sobria y contemporánea, con tonos neutros y zonas diáfanas. El salón y el comedor se abren hacia las terrazas exteriores y la vivienda cuenta también con diferentes espacios destinados al descanso y la vida al aire libre.
La cocina mantiene esa misma línea minimalista. Dispone de una amplia superficie de trabajo, numerosos espacios de almacenamiento y una gran isla central que se convierte en uno de los elementos principales de la estancia.

Una piscina infinita y un acceso privado al mar
Pero si hay algo que diferencia a Villa Cortina de otras viviendas de lujo es su relación con el Mediterráneo. La propiedad ocupa una posición privilegiada en primera línea de costa y cuenta con una bajada privada hasta el mar.
En el exterior, las terrazas se integran con los jardines y conducen hasta una espectacular piscina infinita, concebida para que el agua y el horizonte mediterráneo parezcan fundirse. La privacidad es otro de los elementos que explican el elevado precio de la residencia. La vegetación que rodea la vivienda, especialmente los pinos, contribuye a protegerla de las miradas desde el entorno y desde la playa de Formentor.

Una casa marcada durante años por la polémica urbanística
El lujo de Villa Cortina convive con una historia mucho más complicada. La construcción de la vivienda provocó durante años una disputa urbanística en Pollença por su impacto sobre el paisaje y por distintas cuestiones relacionadas con su adecuación a la normativa.
El Ayuntamiento llegó a intervenir en el procedimiento judicial y se plantearon modificaciones en la vivienda y en su entorno. Entre ellas estuvo la plantación de más pinos para reducir su visibilidad desde la playa, además de actuaciones sobre determinados elementos arquitectónicos y paisajísticos.
Durante un tiempo, el futuro de la propiedad estuvo en cuestión y no fueron pocos los titulares que apuntaron incluso a la posibilidad de que terminara siendo derribada. Sin embargo, el proceso acabó resolviéndose a favor de Cortina. En 2016, una resolución judicial determinó que la vivienda podía ser legalizada después de introducir las modificaciones necesarias. Posteriormente, el Tribunal Superior de Justicia de Baleares avaló las actuaciones realizadas y dio vía libre a la legalización de la casa.

De refugio familiar a una de las mansiones más exclusivas de Mallorca
Durante años, Villa Cortina fue uno de los grandes refugios de Alfonso Cortina y su familia en Mallorca. El empresario falleció en 2020, durante la pandemia de coronavirus, y desde entonces la propiedad ha permanecido vinculada a su entorno familiar.
Ahora, sus hijos, Felipe y Carlos, y su viuda, Myriam Lapique, han tomado la decisión de poner fin a esa etapa y desprenderse de la residencia.

El precio fijado para la operación asciende a 40 millones de euros, una cantidad que sitúa a Villa Cortina en el segmento más exclusivo del mercado inmobiliario de Mallorca. La cifra responde no solo a las dimensiones de la propiedad, sino también a una característica imposible de reproducir: su ubicación en Formentor, en primera línea del Mediterráneo y con acceso directo al mar.




