
La economía centroamericana creció al triple del promedio latinoamericano entre 2014 y 2023, pero ese dinamismo enfrenta hoy su prueba más dura: una desaceleración proyectada para 2025 y una dependencia de las remesas que las políticas migratorias de Estados Unidos amenazan con erosionar.
Ese es el cuadro que emerge del análisis publicado en la Revista CEPAL número 149, correspondiente a agosto de 2026, donde el organismo regional desmonta la narrativa habitual sobre Centroamérica y ofrece datos que contradicen el relato de una subregión rezagada.
Centroamérica acumuló un 19% de expansión del PIB per cápita mientras la región se estancaba
El punto de partida del informe es un contraste que pocas veces aparece en el debate económico regional: mientras 20 de los 32 países latinoamericanos quedaron atrapados en un patrón de bajo crecimiento durante la última década, Centroamérica acumuló una expansión del 19% en el PIB per cápita entre 2014 y 2023.
América Latina y el Caribe en su conjunto promedió apenas 0.9% anual en el mismo período. La cifra quedó por debajo del promedio mundial —que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima en 1.7% anual— e incluso por debajo del 2% registrado durante la llamada “década perdida” de los años 80.
Centroamérica, en cambio, triplicó ese ritmo.
Costa Rica, El Salvador y Guatemala no cayeron en la trampa del bajo crecimiento
Para clasificar a un país como entrampado, la CEPAL exige que cumpla dos condiciones al mismo tiempo: crecer menos que su propio promedio histórico y crecer menos que el promedio mundial. Bajo esa medición, Costa Rica, El Salvador y Guatemala no cumplen ninguno de los dos criterios en el período 2014-2023.

Lo mismo ocurre con República Dominicana, incluida en la definición amplia de Centroamérica que el organismo aplica en este análisis —que abarca también a Cuba y Haití.
El cuadro no es uniforme. Panamá creció por encima del promedio mundial, pero por debajo de su propio desempeño histórico. Honduras y Nicaragua muestran el patrón inverso: mejoraron frente a su trayectoria histórica, pero no alcanzaron el ritmo global.
Y hay una advertencia metodológica que el propio informe subraya: cuando el horizonte se amplía al período 2000-2023, Guatemala pasa a ser clasificada como país entrampado.
El Salvador y Honduras, a su vez, quedan por debajo del promedio mundial de crecimiento del PIB per cápita, aunque ambos mejoran frente a su trayectoria histórica de largo plazo. El período de análisis, en otras palabras, condiciona las conclusiones.

La productividad laboral explica quién avanza y quién se queda atrás
El dossier señala a la productividad laboral como el único factor capaz de sostener por sí solo el aumento del PIB per cápita en el largo plazo. Y los datos revelan una divergencia que no deja lugar a interpretaciones: entre 2014 y 2023, la productividad laboral cayó 1.5% anual en Argentina, 0.4% en Brasil y 0.1% en México.
En el mismo período, Costa Rica registró un aumento de 3% anual y República Dominicana, de 2.5%. Ambos países, junto con Perú, redujeron su brecha de productividad frente a Estados Unidos, mientras las tres grandes economías sudamericanas la ampliaron.
Para la CEPAL, ese contraste explica en buena medida por qué varios países de Centroamérica y el Caribe lograron desvincularse del patrón regional de estancamiento.
Las remesas sostienen el consumo, pero también concentran el riesgo
El análisis incorpora una advertencia que conecta crecimiento, empleo y migración. Donde el dinamismo económico no alcanza para absorber la fuerza laboral disponible, la emigración y las remesas funcionan como un mecanismo de ajuste: alivian la presión sobre el mercado laboral interno y amplían la disponibilidad de divisas.
En algunos países de la subregión, las remesas enviadas desde Estados Unidos pueden representar cerca de la mitad de los ingresos totales de la cuenta corriente. En 2024, los flujos hacia Centroamérica equivalieron al 11.2% del PIB subregional. En El Salvador, Honduras y Nicaragua, ese porcentaje superó el 20% del PIB.

Esa dependencia ya tiene nombre en los informes de la propia CEPAL. El Balance Preliminar de las Economías de Centroamérica y la República Dominicana, publicado en agosto de 2025, advirtió que los flujos podrían desacelerarse o reducirse si se profundizan las medidas migratorias en Estados Unidos o si se aplica un gravamen al envío de remesas desde ese país.
La proyección para 2025 pone a prueba una década de buen desempeño
Los datos del dossier corresponden al período 2014-2023, pero el contexto más reciente matiza el resultado. Las proyecciones de la CEPAL para 2025 indican que Centroamérica y México registrarían una expansión del PIB de apenas 1%, muy por debajo del 1,8% anotado en 2024, en parte por el debilitamiento de la demanda externa proveniente de Estados Unidos.
La CEPAL no clasifica ese escenario como un entrampamiento. Sí lo describe como una señal de que el dinamismo de la última década requiere políticas activas de desarrollo productivo para sostenerse. La subregión que durante diez años creció al triple del promedio latinoamericano enfrenta ahora un entorno que no garantiza la continuidad de ese desempeño.




