Luis Cerdeira

Bruselas, 5 sep (EFE).- La Grand Place de Bruselas se convierte estos días en una gran cervecería con motivo del Fin de Semana de la Cerveza Belga ('Belgian Beer Weekend'), un festival dedicado a uno de los principales emblemas gastronómicos del país centroeuropeo - con permiso de las patatas fritas, el chocolate y los gofres.

En la 26ª edición de esta gran fiesta popular, hasta 57 cervecerías ofrecen más de 500 variedades del oro líquido consistente en agua, malta, lúpulo y levadura: más amargas o más dulces; rubias o negras; de mayor o menor fermentación; e incluso con sabor a frutas o chocolate.

El encuentro reúne desde el viernes y hasta el domingo a aficionados y turistas, pero también a empresarios y clientes de la industria cervecera, desde pequeños fabricantes artesanales hasta el gigante mundial AB InBev, responsable de marcas como Stella Artois o Corona.

Otra de las firmas cerveceras más reconocidas es Delirium, que cuenta con un famoso local en Bruselas y ha conseguido llevar su popular insignia del elefante rosado a más de 100 países de todo el mundo.

Stijn De Neve, director de Exportaciones de la marca, explicó a EFE que "este festival de la cerveza es muy particular, no como el Oktoberfest en Múnich", dado que es habitual aprovechar la cita anual bruselense para hacer negocios con clientes, en su caso con unos empresarios argentinos.

"Estoy aquí con mis mejores clientes de Argentina. Ellos tienen un bar en Buenos Aires. Y puedes imaginarte: trajimos la cerveza hace algunos meses y la gente hacía fila durante dos horas para tomar Delirium en barril, porque era la primera vez que Delirium estaba en barril en Buenos Aires", narró De Neve.

En la Grand Place también se dan cita divulgadores como el mexicano Miguel Mata, que gestiona la cuenta de Instagram 'Cervezas en 1 minuto', donde sube vídeos catando y enseñando brebajes de todo el mundo con el objetivo promocionarlos en México.

"Aquí tenemos cervezas trapenses, cervezas frutales, cervezas lager, todo elaborado, por supuesto, por la gente de Bélgica. Entonces venimos a probar para poder llevar a México y para que ustedes las prueben y tengan por lo menos una experiencia antes de que llegue a su paladar”, contó a EFE el 'influencer', ataviado con un gorro del elefante rosado de Delirium.

Hasta Bruselas viajó una delegación del Ayuntamiento de Cervelló (Barcelona) formada por jóvenes que participaban en un programa de divulgación sobre las instituciones europeas y que aprovechó el festival para buscar ideas de cara a la feria de la cerveza de su localidad.

"Nosotros en Cervelló tenemos nuestra propia feria de la cerveza y queríamos venir aquí también para ver cómo lo hacían ellos. En nuestro caso es cerveza artesana. Aquí creemos que hay de todo, un poquito mezclado y la verdad que está muy bien. Es una forma también de que la gente se relacione entre ellos, de charlar, de hacer comunidad", detalló a EFE su alcaldesa, Montse Canas.

Luis y Laura Vázquez, hermanos gallegos recién aterrizados en Bruselas, también se toparon de casualidad con el festival, aunque echaban en falta el sabor más suave de las cervezas españolas.

El evento, celebrado cada primer fin de semana de septiembre, se llevó a cabo por primera vez en 1998, coincidiendo con el año en el que la Unesco inscribió a la Grand Place en su lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad.

En 2016, hace justo diez años, la cerveza belga también fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, en este caso como bien inmaterial, un hito que demostró la gran importancia para Bélgica de una industria que representa el 1 % de su producto interior bruto (PIB).

Bélgica cuenta con unas 1.600 cervezas distintas producidas por 395 firmas, según el informe anual de 2025 de la asociación sectorial 'Brasseurs Belges', que desde el siglo XV ocupa un majestuoso edificio renacentista flamenco-brabantino precisamente en la Grand Place.

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