
El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella aumentó 2,4% respecto de agosto y se ubicó en 41,2 puntos, tras dos retrocesos mensuales consecutivos.
La mejora coincidió con la disminución de la preocupación de los analistas por la mora crediticia, después de los acuerdos que bancos y fintech ofrecieron a los deudores, y con la estabilización del tipo de cambio en los distintos circuitos del mercado.
El relevamiento fue realizado por Poliarquía Consultores entre el 1 y el 9 de septiembre en 40 grandes centros urbanos. La encuesta funciona como termómetro del humor económico de los hogares: releva cómo evalúan su situación actual, qué esperan para los próximos meses y qué disposición tienen para consumir. En la comparación interanual, el índice trepó 3,4%, la tasa más alta desde julio de 2025.
El repunte resultó exclusivamente de la mejora en la percepción de la situación personal, en particular en el interior del país y en el Gran Buenos Aires
El repunte resultó exclusivamente de la mejora en la percepción de la situación personal, en particular en el interior del país y en el Gran Buenos Aires. Para el Gobierno, la secuencia confirma las proyecciones de reactivación y desinflación presentadas al Congreso en el Proyecto de Presupuesto de Gastos y Recursos para el año próximo.

El interior lideró la recuperación regional
El interior del país concentró la mayor mejora del mes, con un alza de 5,23%, que llevó el índice regional a 46,11 puntos, el nivel más alto desde marzo. El Gran Buenos Aires también subió, 3,33%, hasta 39,55 puntos, mientras que la Ciudad de Buenos Aires cayó 6,78%, a 37,16 puntos.
El deterioro económico no golpea de manera pareja en todo el país y el interior sostiene, aun con oscilaciones, un ánimo menos castigado que el de la Capital
El director del CIF, Sebastián Auguste, destacó ese contraste territorial, que confirma una tendencia observada en los últimos meses: el deterioro económico no golpea de manera pareja en todo el país y el interior sostiene, aun con oscilaciones, un ánimo menos castigado que el de la Capital.

La brecha entre ingresos se profundizó
El informe también reflejó una divergencia marcada según el nivel de ingresos. Los hogares de menores recursos registraron una mejora mensual de 12,33%, mientras que en los de ingresos altos el índice bajó 4,07%. En términos absolutos, los sectores altos cerraron en 40,95 puntos y los bajos treparon a 41,29 puntos.
La diferencia se explica en parte por la actualización de los cuadros tarifarios, que impacta con más fuerza en los sectores medios y altos, aunque ese rubro mejoró 2,2% en la comparación interanual.
La diferencia se explica en parte por la actualización de los cuadros tarifarios, que impacta con más fuerza en los sectores medios y altos ingresos
En los hogares de menores ingresos, en cambio, pesó el aumento del empleo y los salarios informales, junto con las asignaciones familiares, que se actualizan mensualmente según la inflación de dos meses antes y subieron 4,8% interanual.

Las expectativas superan a la evaluación del presente
El componente de Condiciones Presentes, que mide cómo los encuestados evalúan su situación personal y la marcha general de la economía, subió 0,3% respecto de agosto y 9,4% en la comparación interanual, hasta 33,2 puntos. La percepción sobre el futuro mejoró 3,8% mensual y se estabilizó en el nivel de un año atrás, con 49,2 puntos, el subíndice más alto del relevamiento.
La disposición a comprar bienes durables continuó entre los componentes más débiles, con una caída de 3,4% y un nivel de 32,7 puntos. Ese indicador había repuntado desde valores muy deprimidos, pero todavía se mantiene bajo: las tasas de interés elevadas, el costo del financiamiento y la fragilidad de los ingresos limitan decisiones como cambiar un electrodoméstico, adquirir un auto o afrontar gastos relevantes en el hogar.

Casi tres años de gestión libertaria dejan un balance dispar
El informe del CIF incluyó además un repaso de la trayectoria del índice durante la presidencia de Javier Milei. En sus primeros 33 meses de gestión, la confianza del consumidor acumuló una suba de 3,4%. La percepción sobre la situación personal aumentó 1,9%, la visión sobre la economía general retrocedió 19,7% y las expectativas de compra de bienes durables crecieron 84,7%, aunque desde un piso extremadamente bajo.

Auguste recordó que el punto más alto del ICC durante la actual gestión fue enero de 2025, con 47,38 puntos. Desde entonces, el índice acumuló una baja de 13,1%. En sentido inverso, desde el piso de enero de 2024, cuando había caído a 35,6 puntos tras las primeras medidas del gobierno de Milei, el indicador muestra una recuperación de 15,7 por ciento.




