Combinación de Sabores y Saberes nació en el año 2015 como emprendimiento de dos hijos y un padre. Hoy cuenta con 17 personas, pudo crecer en pandemia y continúa llevando a cabo la misión de integrar familia, trabajo y una forma diferente de entender la alimentación.

La presidenta de la cooperativa Combinación de Sabores y Saberes, Marianela Valenzuela, y su hijo Martín Ferrer, secretario y uno de los socios fundadores de la organización, brindaron una entrevista sobre su experiencia asociativa en el ciclo Córdoba en Común conducido por Emilia Calderón del medio La Ranchada.
Combinación de Sabores y Saberes es una cooperativa centrada en la venta de alimentos saludables. Su origen se ubica en el año 2015, y empezó como un emprendimiento familiar: dos hijos junto a su padre decidieron emprender un negocio familiar, pero «siempre con la lógica de ser todos socios y con la proyección de ser una organización más grande y con lógica cooperativa», comenta su presidenta, Marianela Valenzuela.
Unir trabajo e ideales: «Que el laburo pueda ser una militancia también»
Martín desarrolló el contexto de origen de Sabores y Saberes. Cuenta que por aquellas épocas, Marianela trabajaba como maestra pero «estaba un poco saturada del sistema educativo». Tanto Martín como su hermano tenían otros empleos y militaban en organizaciones sociales. Esa militancia los llevó a conocer otras cooperativas y viajar por el territorio cordobés y santiagueño.
Los viajes y el contacto con otras formas de vida y organización productiva «con lógicas más horizontales» inspiró la idea de empezar un negocio propio, relata el secretario, «que nos ayude a encontrarnos como familia, a vernos y que nos genere un ingreso, que podamos vivir de esto (…) que el laburo pueda ser una militancia también«.
Martín apuntó que «la idea fue que la lógica fuera horizontal, que la forma de relacionarnos fuera distinta a la que estábamos acostumbrados de la jerarquía y demás, y la forma de distribuirnos también el dinero».
Por su parte Marianela, mamá y presidenta de Sabores y Sabres, comenta cómo la etapa de la pandemia de COVID-19 les permitió -a contramano de lo que sucedía en otros negocios- expandir sus horizontes: «Durante la pandemia nosotros nos dedicamos a la producción y venta de alimentos saludables. Hubo ciertos puntos contextuales que nos hicieron crecer, como lo fue la pandemia, y ahí es donde la cooperativa se expandió en cantidad de asociados: hoy somos 17 personas que vivimos de esta coope«.
Distintas formas de organización, mismo espíritu cooperativista
«Actualmente trabajamos a partir de la dirección del consejo de administración del que formamos parte (…) no siempre fue así, en un comienzo trabajábamos pura y exclusivamente con lógica asamblearia, asambleas mensuales», apunta la presidenta.
Marianela explica que el cambio interno en la organización de Sabores y Saberes surgió de la necesidad de tomar mayor celeridad en las decisiones: «fue lo que nos hizo pensar que necesitamos un consejo de administración con una lógica más tradicional de las cooperativas, que pudiera direccionar de alguna manera el rumbo, pero de cualquier manera las asambleas se sostienen. En este momento son trimestrales».
Actualmente la cooperativa está conformada por cinco unidades productivas, cada una con su referente. Las tareas son diversas y van desde la atención al público y la cocina hasta la generación de eventos, la administración, las finanzas y la comunicación en redes sociales (aunque remarcan que este último aspecto aún está en crecimiento).
El cooperativismo es una forma de organización autónoma que, por esa misma autonomía, puede ser muy flexible a las demandas de cada etapa vital de una organización: «Intentamos que el esquema organizativo se vaya transformando en la medida que es necesario y acudiendo a las demandas que surgen por parte de los asociados y del contexto también», aclaran los entrevistados.
Aunque la crisis los hizo «meterse para adentro», buscan revitalizar vínculos y aprendizajes
En el contexto actual, Sabores y Saberes no es ajena a la crisis económica. En el caso de esta cooperativa, el contexto afectó las relaciones con otros proyectos cooperativos y de la economía social y popular: «Hay algo de la crisis que nos llevó a meternos un poco para adentro«, resumen.
«Este año estamos intentando recuperar los vínculos institucionales que son sumamente importantes, y los lazos sobre todo con otras cooperativas. Estamos federados en dos: en el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y en FECOOTRA también. Entendiendo que son de los espacios en los que más aprendemos en el intercambio».
Marianela remarca cómo fueron tomando de otras experiencias asociativas distintos modos de hacer: «Muchas de nuestras propias prácticas se dan relación a cómo sacar la estructura de costos o tener algunos beneficios o ciertos criterios de justicia. Por ejemplo, los asociados que tienen hijos a cargo cobran un poco más entendiendo que su vida es más cara y eso fue algo que aprendimos de la cooperativa 1936. Ellos nos contaron de su experiencia y decidimos tomarla. Esos encuentros son bastante fructíferos».
Crecer a pesar de la crisis
Cuando hace un par de años la situación económica provincial y nacional comenzó a ponerse cada vez más complicada, Sabores y Saberes se propuso crecer a pesar de ella.
«Estamos trabajando más para cobrar lo mismo, quizás. Nos llevó a cuestiones, a retomar procesos organizativos diferentes y demás. Necesitamos mayor celeridad en la toma de decisiones. Pero de alguna manera estamos pudiendo sostener los puestos de trabajo, que era un objetivo claro, esto de crecer siempre», expresa su presidenta.
Como suele suceder, las crisis obligan a buscar cómo seguir de distintas maneras. En el caso de Sabores y Saberes, Marianela explica que si bien les afecta la situación económica en la gente no llega a fin de mes y se redujo notablemente el consumo, «nos llevó a ser más creativos, a diversificar en nuestra propia organización (…) Apoyándonos en redes, tratando de laburar con productores directos, como tratando de ser creativos para sortearla un poco».
Sabores y Saberes distribuye en locales físicos en la ciudad de Córdoba: una ubicación cercana a la Mujer Urbana es el local Mixturas Almacén Natural (Recta Martinolli 5399), dentro del multiespacio cooperativo Tinku (que también ofrece variedad de talleres artísticos, culturales y propuestas de actividad física); y en Pachakuti, ubicado en Alto Alberdi, (Av. Santa Ana 2159).
En el multiespacio Tinku, Sabores y Saberes también ofrece un espacio disponible para alquilar a talleristas y consultorios, «para brindar un servicio de salud integral», concluye la presidenta.
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