07/09/2026 La demanda turística a los países árabes del Golfo muestra una creciente resiliencia.

La demanda turística internacional en los países árabes del Golfo registra una progresiva capacidad de adaptación frente a la incertidumbre geopolítica derivada del conflicto entre Irán y Estados Unidos iniciado a principios de año, según los datos de Data Appeal Mabrian.

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La demanda turística internacional en los países árabes del Golfo registra una progresiva capacidad de adaptación frente a la incertidumbre geopolítica derivada del conflicto entre Irán y Estados Unidos iniciado a principios de año, según los datos de Data Appeal Mabrian.

El informe detalla que, si bien la escalada militar del pasado mes de febrero provocó un deterioro inmediato del Índice de Percepción de Seguridad (PSI) y una fuerte contracción en las pernoctaciones hoteleras internacionales, los viajeros han reducido progresivamente su reactividad ante las sucesivas tensiones.

De este modo, la ruptura del alto el fuego registrada el pasado 8 de julio generó un impacto significativamente menor en la demanda que el repunte inicial del conflicto.

El análisis por países refleja que destinos como Bahréin y Kuwait sufrieron los mayores descensos en la percepción de seguridad debido a su exposición regional, mientras que la afectación en Omán estuvo vinculada a su proximidad al estrecho de Ormuz.

Por su parte, Catar, Arabia Saudí y especialmente los Emiratos Árabes Unidos mostraron trayectorias de recuperación de la demanda hotelera más intensas y sostenidas durante los periodos de estabilidad.

En el contexto del mercado global, la cuota de búsquedas hacia Asia Occidental para la temporada otoño-invierno de 2026 y principios de 2027 se sitúa en el 9,4% de la intención de viaje internacional.

El director de Marketing y Comunicación de The Data Appeal Company, Carlos Cendra, ha señalado que la sólida conectividad aérea y la madurez turística de los centros neurálgicos del Golfo posicionan a la región como una puerta de tránsito clave para captar los flujos turísticos mundiales, siempre que no se produzcan disrupciones prolongadas en las infraestructuras o los servicios.