Rafael Peña
Ceuta, 2 sep (EFE).- La emoción, que ha provocado lágrimas en muchos de los asistentes -entre ellos en la presentadora-, y la crisis migratoria han sido las principales notas del acto institucional del Día de Ceuta que se ha llevado a cabo en una jornada festiva en el calendario local y que ha estado marcado por el difícil momento que atraviesa la autonomía.
El presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, ha presidido el acto en un abarrotado Teatro del Revellín al que han asistido el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, que se encuentran en la ciudad para asistir a una reunión del Comité de Seguimiento de la crisis.
El presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, llegó con retraso y se incorporó al tramo final del acto, al haberse cancelado su enlace aéreo en helicóptero como consecuencia de una densa niebla que desde primeras horas de la mañana ha afectado a la ciudad.
El acto se ha abierto con una actuación musical, tras la que se ha procedido a la entrega de las "Medallas de la Autonomía", momento en el que la emoción por la situación que vive Ceuta se ha hecho más evidente.
Así, los primeros en recibir la distinción han sido el Equipo de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), que ha destacado el sentimiento de "tristeza, impotencia, frustración y rabia" que invade a los ceutíes, aunque han dejado constancia de que el pueblo ceutí es "resiliente" y superará esta crisis.
A continuación, el imán Adil Mohamed Hachmi, que ejerce su labor en Madrid pero que es ceutí de nacimiento, ha recibido la distinción con "orgullo" aunque con la "tristeza de ver cómo lo están pasando mis paisanos, por lo que se la dedico a todo el pueblo".
El imán ha dejado claro en su discurso que es un momento "de unión porque necesitamos que Ceuta vuelva a la paz y al bienestar".
La tercera y última medalla ha recaído, a título póstumo, en el político Mustafa Mizzian, cuyo sobrino, Tarek Mizzian, ha sido el encargado de recibirla y de mostrarse especialmente crítico por la situación que le ha obligado a "mandar a mi mujer y a mi hijo a la península por la inseguridad que se vive en esta ciudad".
El presidente de la Ciudad, Juan Jesús Vivas (PP), ha estimado que Ceuta "está en peligro pero sigue en pié", tras lo cual ha pedido medidas para volver "cuanto antes" a la normalidad con la expulsión de todos los que entraron ilegalmente en la ciudad y que aún permanecen allí.
Vivas recibido al grito de "presidente, presidente" por los asistentes y al de "tú si que vales", ha dicho ser el día "más difícil de todos los que he vivido en los últimos 26 años como presidente ". "Pero estoy muy orgulloso de ser de Ceuta y de ser español y comprometo hasta el último aliento para seguir luchando por Ceuta y por España", ha continuado.
La entonación del himno de Ceuta por la Asociación Coral de Ceuta y el himno de España junto con una cerrada ovación de los presentes y gritos de "delegado dimisión" en alusión al delegado del Gobierno en la ciudad, Miguel Ángel Pérez, han puesto el cierre a una conmemoración igual en la forma que las precedentes pero muy distinta en el fondo por lo sucedido a finales de julio. EFE
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