El presidente Javier Milei junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y la senadora Patricia Bullrich (Delfina Corbera Pi / Zuma Press / Europa Press)

“No creo que escale. Está haciendo lo que considera que tiene que hacer”, expresó a Infobae una importante fuente con acceso al despacho presidencial para explicar el accionar de la senadora Patricia Bullrich, que volvió a hacer público un nuevo contrapunto con el Gobierno, esta vez por el ajuste en materia de discapacidad contemplado en el Presupuesto 2027.

Desde el entorno de la legisladora aseguran que se trata de un error innecesario en un tema sensible para la sociedad que pinta al Gobierno de “cruel” de manera innecesaria. “Si quieren perder las elecciones que avisen”, sostuvo con ironía ante este medio un dirigente bullrichista.

La reedición de la tensión surgió tras el envío del detalle de las estimaciones de gastos para el año próximo, que generó polémica a raíz del capítulo que contemplaba fuertes ajustes en el área en detrimento del proyecto “superador” del oficialismo para contentar a los aliados. “No me tomen de tonta”, alertó Bullrich, enojada por la falta de explicaciones durante el encuentro de mesa política del pasado martes.

Los que la conocen aseguran que la legisladora apuesta a construir un perfil de “mileista sensata” que busca contentar a sus electores ante las situaciones en las que percibe a la administración libertaria “desperfilada”. Esa lógica -creen- se intensifica de cara a las elecciones de 2027, para las que la senadora suena como potencial candidata a la vicepresidencia, aunque no está claro el lugar que ocupará en las listas.

Patricia Bullrich saluda al descender de un vehículo en la Casa Rosada antes de asistir a una reunión de Gabinete

“Tiene una base electoral que no es la misma que la de Milei. La contiene y mantiene adentro”, expresó un alfil violeta. Un importante dirigente bullrichista coincide en su posición: “Se lleva la marca y levanta la bandera antes de que la capitalice la oposición”, explicó ante este medio.

Asimismo, luego de que la senadora apuntara contra el reducido círculo designado por el presidente Javier Milei, en particular contra el ministro de Economía, Luis Caputo, a cargo de la confección de la “ley de leyes”, algunas voces de la administración libertaria justifican el accionar de la Casa Rosada al sostener que el proyecto en el que trabajaban los alfiles legislativos violetas en coordinación con los aliados no contemplaba los lineamientos del Gobierno.

“Se habla del Presupuesto desde hace un año. Se acordó que en el Congreso se trabaje en la propuesta y que el Presidente iba a mandar su versión. Incluso Martín Menem habló en la mesa del tema. Tenían un proyecto contrario al del Ejecutivo”, explicaron para rechazar los señalamientos.

Lo cierto es que el titular de la Cámara de Diputados tampoco estaba enterado de los planes en materia de discapacidad y se anotició en horas de la noche del martes, cuando ingresó el proyecto. La diferencia con Bullrich es estructural: mientras Menem acata, la senadora no pierde oportunidad para intentar alertar al mandatario de la necesidad de acelerar la recuperación económica y de dar señales a la sociedad.

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto a la senadora Patricia Bullrich y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem

En el mar de versiones que abrió el nuevo desmarque, circuló una que atribuía el desconocimiento del detalle del Presupuesto 2027 a la salida anticipada de Bullrich de la reunión de la mesa política para asistir a la comisión de Asuntos Constitucionales que empezaba a debatir la reforma electoral. “Es mentira”, rechazaron desde el entorno de la senadora.

Pese a las tensiones de los últimos días y la descoordinación interna, en las filas oficialistas descartan que el tema escale y pase a mayores. Incluso, rechazan la posibilidad de que la ex Juntos por el Cambio rompa con La Libertad Avanza. No obstante, perciben movimientos electorales detrás de cada diferenciación.

Patricia es así. Quiere quedar bien con un sector que la trata bien y que le celebra que se diferencie. De esta forma, se pone en valor. Es parte de su perfil”, se expidió un alfil violeta.

Uno de los que ya se adaptó al perfil crítico de su legisladora es Javier Milei, que este viernes no solo minimizó el video que subió Bullrich, musicalizado con el hitazo No me importa de Lali sino que se mostró elogioso de la cantante que supo cuestionar. “Luego de la polémica escuché algunos temas y me gustaron”, expresó el libertario.

Bullrich no solo marcó su diferencia, sino que lo hizo de manera disruptiva y consciente del peso electoral propio que conserva y de que, dentro del oficialismo, pocos desconocen que no pueden darse el lujo de dejarla ir. Incluso, entre las opciones para musicalizar el clip, también figuraba La Tonta, el sencillo de Jimena Barón que concluye con una casa en llamas.