Un ataque en una zona árida de Yemen destruye un vehículo militar entre humo negro y llamas durante el conflicto armado.

Equipos de rescate continuaban este miércoles la búsqueda de víctimas entre los escombros de una prisión controlada por los rebeldes hutíes en Yemen, después de que un bombardeo atribuido a la coalición liderada por Arabia Saudita elevara la cifra de muertos a 32, según el recuento difundido por las autoridades instauradas por la insurgencia. El ataque, ocurrido el lunes en la ciudad de Hazm, capital de la gobernación de Al Jauf, desató una nueva ronda de ataques entre ambos bandos que pone en riesgo la frágil tregua vigente en el país desde hace cuatro años.

La escalada amenaza además con afectar el tránsito de petróleo por el mar Rojo, en momentos en que la guerra entre Estados Unidos e Irán ya había reducido el flujo de embarcaciones a través del estrecho de Ormuz, en el extremo opuesto de la península arábiga.

El derrumbe de la cárcel de Hazm se produjo el lunes tras los bombardeos de la coalición sobre la zona. El primer balance oficial había hablado de al menos 23 muertos, entre ellos un menor, y siete heridos, pero el número ascendió a 32 este miércoles, de acuerdo con Anees Alasbahi, portavoz del Ministerio de Sanidad administrado por los hutíes.

Alasbahi difundió el nuevo balance en sus redes sociales y advirtió que se trata de cifras preliminares, ya que los equipos de rescate trabajan “día y noche” para localizar a las víctimas. El funcionario lamentó que “la mayoría de los cuerpos víctimas se encuentran despedazados”.

Hassan Saboula, director de la agencia de defensa civil de Al Jauf, había señalado previamente que los equipos seguían buscando a siete personas desaparecidas tras el bombardeo. Las identidades de los fallecidos todavía no habían sido determinadas, según citó el canal satelital al-Masirah. Entre los siete heridos se encontraba una mujer que visitaba a su esposo, precisó Alasbahi.

El vocero militar hutí, el general de brigada Yahya Saree, atribuyó el ataque a un avión F-15SA saudí que, según su versión, despegó de la base aérea Rey Khalid en Khamis Mushait, la quinta ciudad más grande del reino, a las 16.30 del lunes, alcanzó la prisión y regresó a la base 15 minutos después. El Gobierno saudí no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

Un dron ataca un vehículo de las fuerzas saudíes en una zona desértica de Yemen.

Tras el bombardeo del lunes, los hutíes respondieron el martes con ataques contra ciudades del sur de Arabia Saudita, entre ellos golpes a varias instalaciones petroleras que obligaron a suspender temporalmente algunas operaciones, según informó el Ministerio de Energía saudí. El reino hizo sonar sirenas en múltiples ocasiones el miércoles en distintas ciudades del sur para advertir a los residentes ante el riesgo de nuevos ataques.

La coalición respondió en la madrugada del miércoles con nuevos bombardeos sobre zonas controladas por los rebeldes. Las fuerzas del Gobierno respaldado por Arabia Saudita avanzaron ese mismo día en el sector oriental de Hazm, cortando las rutas de abastecimiento hacia los hutíes, según indicó la oficina de medios de las fuerzas militares.

Los rebeldes reportaron 48 ataques aéreos en 12 horas sobre las provincias de Al Jauf, Marib, Hodeida, Taiz, Bayda y Saada, este último su bastión fronterizo con Arabia Saudita. Los hutíes afirmaron que el martes habían atacado precisamente la base de Khamis Mushait como parte de su ofensiva contra varias ciudades del sur saudí.

Imagen de archivo de partidarios de los hutíes manifestándose contra Arabia Saudita en Saná (Yemen). 17 julio 2026. REUTERS/Khaled Abdullah

La violencia registrada antes del bombardeo a la prisión, entre el 23 de agosto y el 5 de septiembre, había dejado ya al menos 194 muertos y más de 880 heridos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Más de 21.000 personas fueron desplazadas en ese mismo período.

El deterioro actual se remonta a julio, cuando los hutíes intentaron hacer volar un avión desde Teherán, capital de Irán, hasta Saná, la capital yemení bajo control rebelde, en un desafío al bloqueo aéreo y naval que la coalición mantiene desde hace una década. La coalición bombardeó entonces la pista de aterrizaje en Saná para impedir que la aeronave tomara tierra.

A raíz de ese episodio, los hutíes anunciaron un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita, tras denunciar ataques de Riad contra sus posiciones en apoyo al Gobierno yemení reconocido internacionalmente. En respuesta, las autoridades saudíes anunciaron una misión para conformar una alianza internacional destinada a proteger el mar Rojo de los ataques rebeldes contra la navegación en la zona.

Desde entonces, los hutíes han atacado embarcaciones saudíes en el mar Rojo e infraestructura petrolera que contribuye a mantener el flujo de crudo por esa vía, justo cuando el conflicto entre Estados Unidos e Irán ya había reducido los envíos a través del estrecho de Ormuz. Los rebeldes también intensificaron sus ataques contra fuerzas gubernamentales aliadas de Arabia Saudita en varios frentes dentro de Yemen, aunque las tropas del Gobierno lograron a comienzos de este mes revertir parte del avance rebelde al golpear posiciones hutíes en la costa oeste del país, sobre el mar Rojo.

Yemen quedó sumido en una guerra civil en 2014, cuando los hutíes descendieron desde su bastión en el norte y tomaron la capital, Saná, obligando al Gobierno reconocido internacionalmente a huir hacia el sur y luego al exilio en Arabia Saudita. Un año después, una coalición liderada por Riad intervino en el conflicto con el objetivo de restituir al Gobierno.

Según estimaciones de las Naciones Unidas, la guerra ha causado la muerte de al menos 150.000 personas y en varios momentos llevó al país al borde de la hambruna. La actual escalada de violencia quebró una tregua de cuatro años que había logrado frenar en gran medida los enfrentamientos del conflicto civil.

En paralelo a la escalada con los hutíes, simpatizantes del ya disuelto grupo separatista del sur de Yemen bloquearon en la provincia de Dhale una comitiva del general Taher al Aqili, ministro de Defensa del Gobierno reconocido internacionalmente, según relataron residentes de la zona.

Los separatistas incendiaron varios vehículos de la comitiva, afirmaron los residentes Khaled Saleh y Hamoud Nasser. Las fuerzas de seguridad dispersaron rápidamente a los manifestantes, según los mismos testigos.

El Consejo de Transición del Sur, organización que agrupaba a distintos grupos que buscan restaurar la independencia del sur de Yemen y que contaba con el respaldo de los Emiratos Árabes Unidos, se disolvió en enero pasado tras varias semanas de enfrentamientos con fuerzas gubernamentales en el sur del país.