
El sector de la construcción en España se enfrenta actualmente a una escasez de mano de obra que cada vez va a más, hasta tal punto que ya empieza a condicionar la capacidad de nuestro país para levantar nuevas viviendas. Mientras cada vez hay menos albañiles, electricistas, fontaneros, carpinteros o encargados con experiencia, miles de trabajadores expertos se acercan a la jubilación, sin relevo generacional que les sustituya.
Un fenómeno que, además, se ha transformado en una de las principales barreras estructurales para responder al déficit habitacional que, según el Banco de España, se situaría en unas 750.000 viviendas. A esa brecha se le suma que el precio de la vivienda encadena 12 años consecutivos de subidas y que el metro cuadrado transaccionado marca máximos históricos, según datos recogidos por Idealista.
Según el informe del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), El ajuste de la oferta y la demanda de empleo 2026, consultado por el portal inmobiliario, la construcción se sitúa entre los sectores con mayores dificultades para cubrir sus vacantes. Casi el 80% de los puestos disponibles resulta difícil de cubrir, un 18,6% queda vacío de forma permanente por falta de candidatos y apenas un 2,1% se cubre sin inconvenientes.
Envejecimiento sin relevo, el reto de atraer a jóvenes, mujeres e inmigrantes
El impacto económico también se traduce en costes más altos, plazos de ejecución más largos y, en ciertos casos, en la renuncia directa a nuevos proyectos. La Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) reconoce que existen constructoras con un volumen elevado de solicitudes que no pueden atender por falta de trabajadores, una situación que afecta especialmente a promotores medianos y pequeños.
Y a la escasez actual se suma el envejecimiento acelerado de quienes siguen en activo. Según datos de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), la edad media de los trabajadores de la construcción ha aumentado casi siete años en los últimos 15 años, hasta superar los 45 años. En la actualidad, el 90% de la plantilla del sector tiene más de 30 años y hasta el 22% se jubilará en la próxima década, sin que existan señales claras de relevo generacional.
Ante este panorama, el sector identifica tres grupos con potencial para revertir la tendencia: jóvenes, mujeres e inmigrantes. La CNC considera imprescindible que la construcción se perciba como un sector moderno y tecnológico, con mejores condiciones salariales y contractuales, entre las que destaca el primer plan de pensiones sectorial.
La incorporación de mujeres representa una oportunidad muy amplia. Actualmente, suponen el 11,5% de las personas afiliadas al sector, pero menos de 10.000 trabajan directamente a pie de obra. La inmigración, según la CNC, también debe formar parte de la solución mediante vías ordenadas de incorporación, formación y cualificación.
Una inversión de casi 2.000 millones para cerrar la brecha de innovación
Aun así, estas soluciones no son inmediatas. La CNC calcula que la construcción debería incrementar su inversión en innovación en 485,7 millones de euros anuales (hasta 1.942 millones entre 2026 y 2030) para equipararse a la media empresarial española, de los cuales 121 millones anuales deberían destinarse específicamente a formación y talento.




