Córdoba lanzó una campaña para convocar a familiares de personas desaparecidas durante el terrorismo de Estado a aportar muestras de sangre. Tamara Pez explicó a El Resaltador por qué ampliar la base genética es clave para avanzar en nuevas identificaciones.

Bajo la consigna “La tierra habla. Tu sangre puede darles nombre”, los Espacios para la Memoria de Córdoba, el Ministerio de Vinculación y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) lanzaron una campaña para convocar a familiares de personas desaparecidas entre 1974 y 1983 a aportar una muestra de sangre.
El objetivo es ampliar la base de datos genéticos disponible para poder identificar restos recuperados en investigaciones arqueológicas. En diálogo con El Resaltador, la secretaria de Derechos Humanos y Diversidad de Córdoba, Tamara Pez, explicó que la iniciativa surgió a partir de un requerimiento del Juzgado Federal N.º 3, en el marco de la denominada causa enterramiento.
“La decisión de lanzar la campaña surge por un pedido del Juzgado Federal número 3, a partir de la necesidad de identificar que varios de los restos encontrados no podían ser cotejados con una muestra porque no contábamos con ella”, señaló.
Actualmente, el trabajo de búsqueda se concentra, entre otros puntos, en la Loma del Torito, dentro de la Guarnición Militar La Calera y en las inmediaciones del ex centro clandestino de detención La Perla. Las campañas iniciadas en 2025 y sostenidas durante 2026 permitieron recuperar numerosos restos óseos humanos.
Los análisis realizados por el Laboratorio de Genética Forense del EAAF ya permitieron establecer perfiles genéticos y avanzar en decenas de identificaciones. No obstante, todavía existen restos cuyo ADN no puede ser asociado a una identidad por la ausencia de muestras de familiares con quienes realizar el cotejo.
La necesidad de encontrar nuevas muestras genéticas
Pez explicó que la campaña retoma experiencias previas, como la búsqueda de identificaciones en la fosa común del Cementerio San Vicente, donde quedaron restos humanos sin poder ser restituidos a una identidad.
“No existía muestra que pudiese asignar un nombre a esos restos, como bien dice la campaña”, sostuvo la funcionaria, y remarcó la necesidad de convocar especialmente a quienes todavía no hayan aportado sus datos genéticos.
La convocatoria está dirigida principalmente a personas que tengan familiares víctimas de desaparición forzada durante el período comprendido entre 1974 y 1983, incluso cuando el vínculo de parentesco sea lejano.
No obstante, desde la Secretaría también apelan al compromiso social para ampliar el alcance de la iniciativa. “Es un tema que nos atraviesa a todos y por eso pedimos que la sociedad en general se comprometa con su difusión y nos ayude a dar con estas personas”, afirmó Pez.
Cinco identificaciones pendientes y nuevos hallazgos en camino
La funcionaria confirmó que recientemente se produjo una nueva identificación a partir del cruzamiento de información genética con el Banco Nacional de Datos Genéticos: la de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Boderau.
Según precisó, de seis casos que permanecían pendientes, actualmente quedan cinco por identificar. El número podría modificarse debido a que las tareas arqueológicas continúan.
“El trabajo de campo en La Loma del Torito continúa, así que va a haber nuevas identificaciones y nuevos hallazgos, y ahí es donde necesitamos la mayor información en términos de datos genéticos”, advirtió.
La campaña, en este sentido, busca anticiparse a los resultados de las futuras excavaciones y garantizar que, cuando aparezcan nuevos restos, existan suficientes muestras genéticas disponibles para realizar los cruces necesarios.
Un procedimiento gratuito, confidencial y sin trámites judiciales
Aportar una muestra genética es un procedimiento sencillo. Las personas interesadas deben comunicarse primero con los canales habilitados por el EAAF, desde donde se les informará cuándo y dónde realizar la toma.
La muestra puede obtenerse mediante un pequeño pinchazo o a través de una gota de sangre colocada sobre papel de filtro. El procedimiento es gratuito, confidencial y tiene fines exclusivamente identificatorios.
Además, quienes participen no están obligados a iniciar causas judiciales ni a realizar denuncias penales.
“Una vez hecho este primer contacto se informa dónde y cuándo tomar la muestra. El procedimiento es gratuito y bajo confidencialidad y no requiere de ninguna gestión judicial”, explicó Pez.
Una política pública en torno a Memoria, Verdad y Justicia
Desde la Provincia señalaron que la campaña forma parte de una política pública vinculada a la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia. El Gobierno cordobés financia e impulsa la iniciativa, mientras que la Secretaría de Derechos Humanos interviene en su ejecución en respuesta al requerimiento de la Justicia Federal.
Para su desarrollo se conformó una mesa de trabajo interinstitucional integrada por el EAAF, el Poder Judicial Federal, el Ministerio Público Fiscal, la Municipalidad de Córdoba y los Espacios de la Memoria, entre otros actores.
Antes de su lanzamiento, la propuesta también fue presentada ante organismos de derechos humanos y partes querellantes, que participaron de su revisión y otorgaron su aval.
En simultáneo, Tamara Pez destacó que la Provincia otorgó un subsidio al EAAF para financiar posteriormente los estudios de ADN necesarios para concretar nuevas identificaciones.
La campaña busca una respuesta que puede estar en la memoria familiar de quienes aún no saben que su aporte genético puede ser clave. Una muestra de sangre puede permitir que un resto recuperado deje de ser anónimo y vuelva a tener un nombre.
Cómo aportar una muestra
Las personas que tengan información sobre familiares desaparecidos o quieran consultar sobre la posibilidad de aportar una muestra genética pueden comunicarse con el Equipo Argentino de Antropología Forense:
Línea gratuita: 0800-345-3236, de lunes a viernes de 9 a 16.
WhatsApp: +54 9 11 2348-5229.
Correo electrónico: iniciativa@eaaf.org.
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