La Justicia volvió a negarle a Facundo Moyano levantar la perimetral que pesa en su contra para encontrarse con su pareja, Candela Arizaga. Este viernes se supo de un nuevo rechazo por parte de la fiscalía, tras un pedido del exdiputado nacional, según supo TN.
Moyano está siendo investigado imputado por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género, a partir del episodio del 4 de agosto cuando se difundieron las imágenes de la modelo corriendo por la Avenida del Libertador al 5400, en Belgrano.
Como parte de las medidas cautelares, la Fiscalía a cargo de Florencia Nocerez dispuso que Moyano se mantuviera a 300 metros de Arizaga y evitara todo contacto mientras avanzara el expediente. La defensa pidió levantar esa restricción y este viernes fue rechazada nuevamente. El argumento oficial es que la investigación sigue aún abierta.

En paralelo a la medida, la Justicia porteña investiga una serie de imágenes de cámaras que mostrarían a Moyano y Arizaga juntos en un hotel del centro de la Ciudad de Buenos Aires, a pesar de la perimetral. Según pudo también confirmar TN, la fiscalía ya retiró las imágenes de las cámaras de seguridad del hotel para comprobar si existió el encuentro.
La declaración de Candela Arizaga
El pasado 24 de agosto, Arizaga aseguró bajo juramento que era “falso” que le hubiera manifestado a la policía haber sido víctima de violencia. Al reconstruir lo que pasó aquella madrugada, la influencer explicó que el fin de semana habían compartido distintas actividades junto a Moyano, con quien está de novia desde enero de este año.

También contó que estuvieron con la familia del exdiputado, luego fueron a la cancha de River y volvieron al departamento, donde vieron una película. “Como no tenía sueño, empecé a consumir cocaína”, sostuvo Candela.
La influencer afirmó además que tiene muy pocos recuerdos de aquella noche. “No recuerdo ni haber estado mal, todo me lo olvidé”, expresó y vinculó esa pérdida de memoria con el brote que, según dijo, sufrió después del consumo de drogas.
En otro tramo de la declaración, negó haber sido víctima de violencia física o verbal durante la relación con Moyano. Además, aseguró que no recuerda haber dicho que fue golpeada o privada de la libertad, aunque admitió que pudo haber manifestado que la perseguían debido al estado de confusión que atravesaba.
Más allá de su declaración, la Fiscalía mantiene abierta la causa y continúa con la toma de declaraciones a testigos. Bajo ese proceso, junto con la sospecha de que Moyano y Arizaga se habrían encontrado de manera ilegal, es que fue rechazada la posibilidad de que se levante la perimetral contra el exdiputado.



