
La historia de Hilma Marie Witte comenzó a salir a la luz después de dos asesinatos separados por tres años y una serie de versiones que, durante un tiempo, lograron convencer a los investigadores.
Según reconstruyó A&E Crime, la mujer involucró a sus propios hijos en la muerte de su esposo, Paul Witte, y posteriormente en el homicidio de Elaine Witte, la madrastra de él.
El caso quedó marcado por una dinámica familiar atravesada por violencia, manipulación y miedo. La psicóloga forense Leslie Dobson, quien estudió el comportamiento de Hilma, describió su proceder como “extremadamente calculado, cuidadoso y premeditado”.
La psiquiatra forense Carole Lieberman también vinculó su conducta posterior con una infancia marcada por hogares de acogida y una relación matrimonial abusiva.
Una infancia marcada por los cambios y un matrimonio violento
Durante su infancia y los primeros años de la adolescencia, Hilma y su hermana pasaron por distintas familias de acogimiento. Más tarde, su madre, Margaret O’Donnell, volvió a hacerse cargo de ellas y las llevó a vivir junto con su nuevo esposo a un campamento nudista en Florida.

Hilma tenía 16 años cuando conoció a Paul, que era diez años mayor. La pareja se casó y posteriormente se mudó a Michigan City, Indiana, donde formó una familia. Hilma tenía 19 años cuando nació Eric y dos años después tuvo a Butch.
Según la información recopilada por A&E Crime, Paul tenía un comportamiento violento dentro del hogar. Eric recordó en una entrevista documental que su padre podía golpearlo como forma de disciplina. La violencia también alcanzaba a Hilma.
Para Lieberman, esa historia familiar contribuyó a explicar el comportamiento posterior de Hilma. La especialista sostuvo que las experiencias de su infancia “sembraron las semillas de su psicopatía” y relacionó ese pasado con su conducta manipuladora y sus posteriores intenciones homicidas.
El primer asesinato y una versión que convenció a la policía
El 1 de septiembre de 1981, Paul dormía en el sofá cuando Eric, que tenía 15 años, le disparó en la cabeza. Después del hecho, Hilma, sus dos hijos y Margaret O’Donnell dieron a la policía una misma explicación: Eric había tropezado mientras trasladaba un arma de fuego hacia su padre y el disparo se produjo accidentalmente.

Los investigadores aceptaron inicialmente esa versión y trataron el episodio como un accidente. Según el medio estadounidense, la familia había conseguido sostener una explicación coherente sobre lo ocurrido.
La versión comenzó a adquirir otra dimensión a partir de las declaraciones posteriores de los investigadores. Dobson explicó que, después de una paliza que dejó a Eric herido y conmocionado, Hilma atendió sus lesiones y comenzó a plantearle la posibilidad de que Paul muriera.
Ante las dudas del adolescente, intentó administrar pequeñas cantidades de veneno para ratas y Valium a su esposo. Dobson consideró que esos intentos también pudieron formar parte de una estrategia para presionar psicológicamente a Eric.

“Era su manera de decir: ‘Soy demasiado débil, no puedo matarlo. Alguien más tendrá que ayudarme’”, afirmó la psicóloga forense a A&E Crime + Investigation.
Tres años después, otro homicidio expuso la trama
En 1984, Hilma volvió a involucrar a uno de sus hijos en un asesinato. Esta vez, el objetivo fue Elaine Witte, de 74 años, quien era la abuela política de Eric y Butch. Según las autoridades, Hilma quería deshacerse de ella después de que Elaine descubriera que estaba robando dinero de su cuenta bancaria.
Hilma convenció a Butch, que entonces tenía 16 años, para matarla. El adolescente utilizó una ballesta para dispararle y posteriormente, según su confesión, participó junto con su madre en el desmembramiento del cuerpo.
La investigación comenzó a avanzar cuando los familiares de Elaine recibieron respuestas evasivas sobre su paradero y los investigadores detectaron que sus cheques de seguridad social continuaban cobrándose. Hilma y sus hijos fueron detenidos en San Diego cuando ella intentaba cobrar uno de esos cheques y un empleado bancario alertó a la policía.

Durante el interrogatorio, Butch confesó el homicidio. También declaró que él y Hilma habían desmembrado el cuerpo y que Eric y Margaret O’Donnell los ayudaron a deshacerse de los restos, que nunca fueron recuperados.
La condena de Hilma Witte
Hilma fue condenada a 90 años de prisión por el asesinato de Elaine y recibió otros 50 años por su participación en la muerte de Paul. Durante el juicio negó haber planificado los homicidios, aunque admitió que había desmembrado el cuerpo de Elaine y que había tomado USD 6.000 de los ahorros de su suegra después del asesinato.
Eric y Butch obtuvieron penas reducidas tras colaborar con la fiscalía. Margaret O’Donnell también recibió una condena por ayudar a ocultar los restos de Elaine.
Para Dobson, el comportamiento de Hilma estaba estrechamente ligado a una personalidad dominada por el narcisismo. “Su verdad es su identidad, incluso si saben que están mintiendo”, afirmó la psicóloga forense al analizar el caso para A&E Crime.




