
La actividad de explotación de minas y canteras en Nicaragua cayó 15.5% hasta junio de 2026, una contracción que ubicó al sector entre los de mayor retroceso durante el primer semestre, según el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) divulgado por el Banco Central de Nicaragua (BCN) el 27 de agosto.
Los datos, citados por Artículo 66, relacionan la baja con una menor producción y exportación de oro, uno de los principales productos de venta externa del país.
La minería acumuló así su tercer mes consecutivo de resultados negativos, mientras el resto de la actividad económica registró un crecimiento de 1.8%.
El economista y exdiputado Enrique Sáenz, citado por el mismo medio, señaló que la producción de oro cayó 2.5% en abril, 16.2% en mayo y 15.5% en junio. La secuencia se produjo pese a los elevados precios internacionales del metal.
En contraste, el IMAE mostró avances en energía y agua, con 17.9%; construcción, con 11.3%; hoteles y restaurantes, con 8.6%; actividad pecuaria, con 7.8%; y comercio, con 4.9%.

Sáenz cuestionó que el retroceso minero coincida con el escenario favorable para las cotizaciones del oro y planteó dudas sobre la información disponible acerca de la producción del sector. Según recogió Artículo 66, el economista afirmó que el régimen de Daniel Ortega ha hecho “charanga con la repartición de concesiones”.
El exdiputado sostuvo que existen interrogantes sobre el destino final del oro nicaragüense, en un contexto marcado por sanciones internacionales y por la concentración del negocio minero alrededor de grupos cercanos al poder.
“Definitivamente aquí hay gato encerrado”, afirmó Sáenz. El economista planteó dos hipótesis: que algunas empresas mineras oculten parte de sus resultados ante eventuales sanciones o que haya tenido un efecto mayor al previsto el cierre de la mina El Choritito.
Esa planta recibía material procedente de minas de Costa Rica y Venezuela, de acuerdo con el análisis citado por Artículo 66. La dimensión de ese impacto aún no figura de forma detallada en los informes oficiales del BCN.
El papel de China y el avance de las concesiones mineras
En este escenario de incertidumbre, destaca el acelerado proceso de entrega de concesiones mineras a empresas chinas. El régimen de Ortega ha otorgado 47,000 hectáreas de tierra a una compañía minera china en una zona protegida de Río San Juan. Esta decisión refuerza la tendencia de los últimos años, en los que el Gobierno nicaragüense ha priorizado la entrada de capital extranjero, especialmente de China, en proyectos extractivos estratégicos.

El otorgamiento de estas concesiones coincide con el deterioro de la transparencia y la supervisión ambiental sobre las operaciones mineras. Organizaciones ambientalistas y comunidades locales han denunciado la falta de consultas y el impacto en zonas de alta biodiversidad, como el propio Río San Juan, donde se concentra parte del territorio concesionado.
La expansión de la presencia china en la minería nicaragüense responde, en parte, a la necesidad de Managua de diversificar sus socios comerciales y de inversión en un contexto internacional adverso, marcado por el aislamiento respecto a Estados Unidos y la Unión Europea. Empresas chinas han mostrado interés en la extracción de oro, cobre y otros minerales, aprovechando la flexibilización de los requisitos legales y ambientales que ha implementado el Gobierno de Ortega.
Pese a la caída de la producción aurífera, las concesiones siguen en aumento, lo que alimenta especulaciones sobre una eventual recuperación a mediano plazo o, en el peor de los casos, sobre una estrategia de acumulación y almacenamiento de oro que no se reporta oficialmente. Analistas advierten que este fenómeno podría estar vinculado a la volatilidad de los mercados globales y a la búsqueda de refugio financiero por parte del régimen nicaragüense.
Perspectivas y dudas para el cierre de 2026
El segundo semestre de 2026 se presenta con un panorama incierto para la minería nicaragüense. Por un lado, la caída prolongada en la extracción de oro genera preocupación entre exportadores, trabajadores y autoridades locales. Por otro, el avance de las concesiones a capitales chinos y la falta de información clara sobre los volúmenes reales de producción y exportación alimentan el debate sobre el futuro del sector.

Mientras tanto, la sociedad civil y expertos como Sáenz exigen mayor transparencia y vigilancia sobre la gestión de los recursos minerales del país, alertando sobre el impacto social y ambiental de las concesiones y la necesidad de proteger los intereses nacionales en un contexto de creciente influencia extranjera.



