El avance de los grupos armados redujo las zonas seguras disponibles para las familias que huyen de la violencia (AP Foto/Odelyn Joseph)

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó este viernes que la creciente violencia en Haití desplazó a cerca de 1,5 millones de personas, con casi el 80% de ellas fuera de Puerto Príncipe, mientras los ataques armados alcanzaron nuevas zonas del país.

Esa cifra muestra un cambio en la distribución de la población desplazada. La salida de familias ya no se concentra únicamente en la capital, donde las bandas mantuvieron su actividad, sino que se extendió hacia departamentos que antes recibieron a personas que escapaban de otros focos de violencia.

A su vez, la OIM indicó que los desplazamientos coincidieron con la inseguridad alimentaria, los retornos forzados desde países vecinos y la exposición de la población a huracanes, tormentas tropicales, inundaciones y deslizamientos de tierra. Estos factores afectaron a hogares que abandonaron sus viviendas y a las comunidades que los recibieron.

En ese contexto, la evaluación identificó que cerca de ocho de cada diez personas desplazadas residían fuera de Puerto Príncipe. Muchas familias buscan alojamiento con parientes, en comunidades de acogida, asentamientos informales o centros colectivos instalados en distintas zonas del país.

Por esa razón, la llegada de nuevos grupos de población aumentó la demanda de viviendas, alimentos, agua, atención sanitaria y otros servicios básicos en localidades que ya contaban con recursos limitados. Las comunidades receptoras debieron atender sus propias necesidades y, al mismo tiempo, responder a la llegada de familias que huyeron de la violencia.

El deterioro de la seguridad en Artibonite afectó a las familias refugiadas y alteró las rutas del desplazamiento interno (EFE/Johnson Sabin)

Asimismo, la OIM señaló que el desplazamiento avanzó hacia áreas consideradas relativamente más seguras. El cambio redujo las opciones disponibles para quienes salieron de barrios y localidades afectados por ataques armados, secuestros e incendios de viviendas.

En el contexto de estos conflictos, al menos 164 personas murieron durante dos masacres atribuidas a la coalición armada Viv Ansanm en Kenscoff, una comuna agrícola ubicada en las afueras de Puerto Príncipe. Los ataques ocurrieron en julio y agosto y afectaron a una zona que sufrió incursiones de grupos armados durante varios meses.

La Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH) informó que los hechos también dejaron 23 heridos, 71 personas secuestradas, decenas de desaparecidos y cientos de familias desplazadas de sus hogares.

Las incursiones se produjeron durante las noches del 7 de julio y del 23 de agosto. Entre las víctimas había agricultores, referentes religiosos, responsables de centros educativos y habitantes de distintas edades.

El informe de la RNDDH señaló que entre las 164 personas asesinadas había 21 adultos mayores de entre 65 y 90 años, siete niños, uno de ellos de cuatro años y 36 mujeres. Durante el ataque de agosto, integrantes de las bandas también mataron a personas que se refugiaron en una escuela y en una iglesia.

Estos ataques se sumaron a la violencia que atraviesa Haití. Naciones Unidas registró al menos 3.050 muertes y 1.401 heridos durante los primeros seis meses de 2026, mientras las bandas armadas mantienen el control sobre gran parte de la capital y los secuestros y ataques obligaron a miles de personas a huir.

(Con información de Europa Press y EFE)