Antes del terremoto, el 16,4% de los municipios rurales dispersos afectados no tenía médicos generales registrados - crédito Colprensa

Las dificultades para atender una emergencia no empiezan necesariamente cuando ocurre un desastre. En los municipios rurales afectados por el terremoto de magnitud 7,4 Mw, ocurrido el 10 de agosto, varias de esas limitaciones ya estaban presentes y quedaron expuestas por la emergencia, de acuerdo con un análisis del observatorio Así Vamos en Salud.

El estudio ‘Condiciones Previas en Salud’ revisó 396 municipios caracterizados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) y comparó sus condiciones con la clasificación territorial del Departamento Nacional de Planeación. El resultado muestra que la distancia frente a los centros urbanos se relaciona con menores capacidades para garantizar servicios esenciales.

La falta de pediatras era aún más marcada: ninguno de los municipios rurales dispersos afectados contaba con estos especialistas antes del sismo -crédito RICARDO MALDONADO ROZO/EFE

Déficit de médicos en la emergencia por el terremoto

La brecha aparece con claridad en el personal médico. La densidad promedio de profesionales registrados en ciudades y aglomeraciones es 6,7 veces mayor que la de los municipios rurales dispersos afectados. Además, el 16,4% de estos últimos no cuenta con médicos generales registrados, una carencia que adquiere mayor relevancia cuando una emergencia eleva la demanda de atención.

La falta de especialistas es todavía más evidente. Antes del terremoto, ninguno de los municipios rurales dispersos afectados tenía pediatras registrados. En los municipios rurales afectados, la proporción sin estos profesionales alcanzaba el 95,4%. En enfermería se repite el desequilibrio.

Las ciudades y aglomeraciones tienen, en promedio, 6,6 veces más profesionales registrados que los municipios rurales dispersos. El 17,8% de estos últimos, además, no cuenta con profesionales de enfermería registrados.

La atención en salud mental presenta un panorama particular, ya que el 94,5% de los municipios rurales dispersos dispone de psicólogos registrados, pero más del 90% de los municipios intermedios, rurales y rurales dispersos analizados no tiene psiquiatras registrados. La rehabilitación también enfrenta limitaciones; según la información disponible antes del sismo, el 53,4% de los municipios rurales dispersos afectados no contaba con profesionales de fisioterapia registrados.

La brecha en conectividad también puede complicar la atención: el acceso fijo a internet en los municipios rurales dispersos rondaba apenas el 2% - crédito Juan Fernando Cano/Colprensa

Así Vamos en Salud advirtió que las condiciones encontradas no fueron provocadas por el terremoto, aunque pueden influir directamente en la respuesta y en la recuperación posterior. “Estas brechas no fueron ocasionadas por el terremoto, pero pueden incidir en la capacidad de respuesta y en la recuperación de las poblaciones afectadas”, señaló la entidad.

Brecha digital e infraestructura en la respuesta al desastre

A las dificultades del sistema sanitario se suma el acceso desigual a internet. En los municipios rurales dispersos, la penetración promedio del acceso fijo ronda el 2%, mientras que en los municipios rurales apenas supera el 5%.

En ciudades y aglomeraciones, el promedio es 8,5 veces mayor, por lo que esta diferencia puede obstaculizar la telemedicina, las consultas especializadas, el intercambio de información clínica y la coordinación institucional durante una emergencia.

El contraste territorial también se refleja en los departamentos. Chocó, Cauca y Norte de Santander presentan los promedios más bajos de penetración de internet entre los territorios analizados, con 2,74%, 2,76% y 3,75%, respectivamente. En Norte de Santander, además, persisten brechas importantes en servicios básicos. Los 13 municipios afectados registraban antes del terremoto una cobertura promedio de 39,26% en acueducto y de 34,50% en alcantarillado.

En Norte de Santander, los 13 municipios afectados registraban antes del terremoto coberturas promedio de 39,26% en acueducto y 34,50% en alcantarillado - crédito @alejoeder/X

El análisis de Así Vamos en Salud tiene carácter preliminar y utiliza información reportada antes del terremoto, junto con el último reporte del Registro Único de Damnificados (RUD) de la Ungrd. Por esa razón, los datos pueden cambiar a medida que se incorporen nuevas actualizaciones.

El documento busca servir como insumo para definir prioridades y orientar la recuperación de los municipios más afectados. La información permite identificar los territorios donde las condiciones existentes pueden aumentar las dificultades para enfrentar las consecuencias de la emergencia.

El terremoto, por tanto, encontró sistemas locales que ya funcionaban con capacidades desiguales. Para la recuperación de los municipios afectados, el estudio plantea tener en cuenta esas condiciones previas y las diferencias entre territorios al momento de planear acciones y priorizar recursos.

La información cobra especial importancia para las zonas rurales dispersas, donde las distancias, la menor oferta de profesionales y las dificultades de conectividad pueden complicar el acceso oportuno a servicios.