El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que durante el primer semestre de 2026 la pobreza alcanzó al 32,3% de la población urbana, mientras que la indigencia llegó al 7,5%. El dato marca un incremento de 4,1 puntos porcentuales en la pobreza y de 1,2 puntos en la indigencia respecto del segundo semestre de 2025.

De acuerdo con la medición oficial, el 24,4% de los hogares se encuentra por debajo de la línea de pobreza. Dentro de ese universo, el 5,6% de los hogares está por debajo de la línea de indigencia.
La cifra implica un cambio en la tendencia que se había registrado durante las mediciones anteriores. La pobreza había descendido desde el 52,9% registrado en el primer semestre de 2024 hasta ubicarse en 28,2% durante la segunda mitad de 2025. Ahora volvió a superar el 30%.
La pobreza infantil, entre los sectores más afectados
Uno de los datos que expone con mayor claridad el impacto social del deterioro es el correspondiente a las infancias.
Durante los primeros seis meses de 2026, el 44,5% de niñas y niños de entre 0 y 14 años se encontraba en situación de pobreza, mientras que el 10,8% atravesaba condiciones de indigencia. Respecto del semestre anterior, la pobreza infantil aumentó 3,2 puntos porcentuales.
La situación también afecta de manera diferenciada a otros grupos etarios. Entre las personas de 15 a 29 años, la pobreza alcanzó el 36,9%; entre quienes tienen entre 30 y 64 años llegó al 28,8%; y entre las personas mayores de 65 años se ubicó en 14,8%.
Más personas por debajo de la línea de pobreza
La proyección de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) al total del país permite estimar que alrededor de 15 millones de personas se encuentran en situación de pobreza, mientras que unos 3,5 millones son indigentes. Esto representa aproximadamente dos millones de personas más bajo la línea de pobreza respecto del cierre de 2025.
El indicador también muestra que las condiciones para superar la pobreza se hicieron más difíciles. La llamada brecha de pobreza —que mide la distancia entre los ingresos de los hogares pobres y el valor de la Canasta Básica Total necesaria para superar esa condición— llegó al 35,9%.
Según el INDEC, durante el primer semestre los ingresos familiares aumentaron en promedio 11,5%, mientras que la Canasta Básica Total subió 19,6% y la Canasta Básica Alimentaria aumentó 21,4%.
En otras palabras, el crecimiento de los ingresos no alcanzó para acompañar el aumento del costo de los bienes y servicios necesarios para cubrir las necesidades básicas.
Las desigualdades también aparecen en el territorio
El promedio nacional esconde diferencias importantes entre los distintos aglomerados urbanos relevados por el INDEC.
Concordia, en Entre Ríos, registró el porcentaje más alto de pobreza, con el 56,2% de su población afectada. Le siguieron Gran Resistencia, con 48,6%; Posadas, con 42,2%; Corrientes, con 41%; y Gran Santa Fe, con 38,6%.
En los partidos del Gran Buenos Aires, la pobreza alcanzó al 36,9% de la población, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el registro fue considerablemente menor.
Los nuevos datos oficiales muestran así un escenario en el que la reducción de la pobreza registrada durante buena parte de 2024 y 2025 no se sostuvo durante los primeros seis meses de este año. El aumento de la pobreza infantil y de la indigencia, junto con la distancia creciente entre los ingresos y el costo de las canastas básicas, vuelve a poner en el centro la discusión sobre las condiciones materiales de vida de millones de personas.
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