La redacción actual de la regla obliga al arbitraje de la Premier League a revisar cada gol con múltiples cámaras y ángulos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La discusión sobre la regla de la mano volvió a instalarse en la Premier League después de una decisión del VAR que anuló un gol de Neco Williams en el partido entre Nottingham Forest y Tottenham Hotspur. La jugada reactivó un debate sobre los límites de la tecnología, la interpretación arbitral y el tratamiento de los contactos accidentales en ataque.

El jefe del arbitraje inglés, Howard Webb, planteó que la norma debería modificarse para evitar controversias como la que dejó el cruce entre Forest y Tottenham. Según informó The Sun, el director de Professional Game Match Officials Limited (PGMOL) sostiene que los goles convertidos tras una mano accidental no deberían anularse de forma automática, una postura que ya había expresado antes del inicio de la temporada 2026/27.

La regla actual obliga a revisar cada gol al detalle

De acuerdo con el medio británico, Webb expuso su postura durante una reunión realizada en la sede de la Premier League el pasado 19 de agosto. Allí sostuvo que la redacción actual obliga a invalidar cualquier gol si el balón toca la mano o el brazo del atacante inmediatamente antes de entrar, incluso cuando el contacto es involuntario.

El exárbitro explicó que esa exigencia reglamentaria lleva a los equipos arbitrales a revisar cada definición con un nivel de detalle extremo. En su argumento, la dificultad no pasa solamente por determinar si hubo contacto, sino por la necesidad de examinar varias cámaras y distintos ángulos para establecer qué parte del cuerpo intervino en la jugada final.

Para Webb, ese procedimiento extiende revisiones, demora decisiones y deja margen para interpretaciones que después generan malestar entre futbolistas, entrenadores e hinchas.

El VAR anuló el gol de Neco Williams porque consideró que hubo contacto con el brazo, aunque las imágenes no cerraron la discusión ( REUTERS/Chris Radburn)

El exárbitro sostuvo que “si el balón entra al arco después de tocar la mano, accidentalmente o no, hoy debe anularse”. También remarcó que la misma lógica se aplica cuando el contacto con la mano antecede a un remate posterior con el pie. Su postura es que la sanción debería limitarse a los casos de acción deliberada o a situaciones en las que el jugador agranda de manera injustificada el volumen del cuerpo.

La jugada que expuso otra vez los límites de la revisión del VAR

La controversia en Nottingham se produjo cuando Williams empujó la pelota a la red en una acción que en primera instancia fue convalidada por el árbitro Craig Pawson. Sin embargo, el VAR, a cargo de Peter Bankes, intervino y anuló la conquista al considerar que el defensor había usado el brazo en la definición. Las imágenes no dejaron una prueba concluyente para despejar por completo la discusión.

La jugada del lateral galés no fue el único episodio reciente citado en el debate. Seis días antes, el segundo gol de Manchester United frente a Ipswich Town había sido convalidado aunque Harry Maguire tocó la pelota de manera accidental en el inicio de la secuencia. La diferencia, según la interpretación reglamentaria, fue que la acción terminó en un autogol de Jacob Greaves y no en una definición directa del propio Maguire.

Ese contraste dejó expuesto uno de los puntos más discutidos de la norma. La diferencia entre un gol anulado por mano accidental y otro convalidado en una acción similar puede parecer mínima a simple vista. No obstante, la regla actual establece una separación precisa entre el autor del gol y la cadena inmediata de contactos previos, un detalle técnico que muchas veces termina definiendo partidos y prolongando la polémica.

Williams cuestionó la intervención del VAR al sostener que no existió un error claro y obvio en la decisión del árbitro Craig Pawson (REUTERS/Chris Radburn)

En el caso de Neco Williams, el propio futbolista rechazó la intervención del videoarbitraje. Según publicó The Sun, sostuvo que la jugada no reunía el requisito de “error claro y obvio”, el estándar que justifica la corrección desde la cabina. También aseguró que nunca sintió haber tocado la pelota con la mano y que su intención fue cabecearla entre los brazos. La discusión no quedó limitada a si hubo o no contacto, sino a si las imágenes disponibles alcanzaban para revertir la decisión tomada en la cancha.

Una reforma que reabre el debate sobre la tecnología

Webb afirmó que PGMOL y la Premier League buscarán impulsar una modificación de la ley para evitar que cada gol con una acción milimétrica derive en una revisión extensa. En esa línea, consideró que una redacción distinta permitiría cerrar muchos chequeos con mayor rapidez y concentrar la intervención del VAR en faltas más evidentes. “Es una regla que sin duda me gustaría cambiar”, dijo en las declaraciones recogidas por The Sun.

El planteo también abrió otra discusión, vinculada con las herramientas tecnológicas disponibles. El artículo señala que, si la liga inglesa hubiera adoptado la tecnología de chip conectado al balón que ya se utiliza en competencias avaladas por la FIFA y también en LaLiga, el sistema podría haber emitido una señal instantánea sobre un eventual contacto con la mano.

Ese recurso no reemplaza la interpretación arbitral, pero sí aporta una referencia adicional en acciones en las que las cámaras ofrecen imágenes tapadas o insuficientes. La posibilidad de sumar esa tecnología aparece ahora como otro eje dentro de una discusión reglamentaria que la liga inglesa buscará llevar a instancias superiores.