Es normal que al interrumpir una tarea, luego volvamos una y otra vez hasta finalizarla. La psicología, en diferentes estudios realizados en el último siglo, llamó a esta actitud el “efecto Ovsiankina”.

Maria Ovsiankina, psicóloga rusa, respondió la razón por la que hacemos esto: al ser interrumpidos y dejar sin terminar la tarea, nuestro sistema es sometido a una tensión interna, lo que genera una mejora en la accesibilidad cognitiva y una necesidad de finalizar la actividad.

Este estudio científico se realizó a la par del “efecto Zeigarnik”, que intentaba probar que por esta tensión que se genera, las tareas incompletas o interrumpidas son más recordadas que las completadas. En los siguientes años, el efecto Ovsiankina tuvo un trabajo de campo más eficaz que el efecto Zeigarnik, logrando mayor validez científica.

Los hallazgos de la psicología con el efecto Ovsiankina

La revista “Humanidades y Comunicaciones en Ciencias Sociales” de Nature Portfolio publicó un estudio analizando el impacto de ambos efectos y los diferentes avances en su interpretación a lo largo de los años, con nuevos descubrimientos en el campo de observación.

En los años 1927 y 1928 se hicieron los primeros estudios científicos, que se basaron en el trabajo de Kurt Lewin, que unos años antes había expuesto que la formación de una intención ante objetos o situaciones específicas genera una tensión interna que puede transformarse en una necesidad.

En diferentes estudios a lo largo de los años, a los sujetos de prueba se les brindaba una tarea que era interrumpida, y luego se observaba si en los tiempos libres posteriores, estos tomaban la chance de reanudarla.

El efecto Ovsiankina explica que al ser interrumpidos al realizar una tarea, en un tiempo libre posterior se siente un impulso para terminarla. Foto: Freepik
El efecto Ovsiankina explica que al ser interrumpidos al realizar una tarea, en un tiempo libre posterior se siente un impulso para terminarla. Foto: Freepik

El efecto Ovsiankina consiguió altos porcentajes en la tasa de reanudación, que en algunos casos daba por encima del 65%. Estos resultados lo volvieron más fiable en el campo de investigación.

En otras etapas, se utilizaba el efecto Ovsiankina para evaluar si funcionaba en pacientes con esquizofrenia o trastorno de hiperactividad, aunque en esos casos se demostró que no era posible, por la dificultad para generar la tensión interna que expuso Lewin.

Sin embargo, en 1969 se realizó una pequeña muestra con pacientes con síndrome de Kórsakov, una enfermedad con síntomas de pérdida de memoria. Los resultados sorprendieron al tener una tasa de reanudación bastante alta, aunque no terminaron siendo conclusivos por la dificultad de conocer que tanto influyeron los factores externos.

Los beneficios de anotar las tareas pendientes, según un estudio científico

Con el paso de los años e incluso en la juventud cuando uno tiene muchas cosas en la cabeza, es fácil olvidarse de tareas pendientes, desde algo básico como comprar leche en el supermercado hasta terminar una actividad importante del trabajo. Por esto, anotarlas puede ser una gran estrategia para no pasarlas por alto.

La razón principal por la que ayuda al proceso de memoria fue expuesta en un estudio publicado en Nature Reviews Neuroscience, donde se explicó que la escritura puede ser clave para fijar la información en el cerebro, por las regiones que activa esta acción.

Por otro lado, más allá del respaldo cognitivo para no olvidar las tareas, un artículo de la Universidad de California describió que las personas que escriben sus pendientes antes de irse a dormir se relajan, por lo que pueden descansar mejor y más rápido.

Escribir las tareas pendientes puede ayudar en el proceso de memoria. Foto: Freepik.
Escribir las tareas pendientes puede ayudar en el proceso de memoria. Foto: Freepik.

Otro estudio, realizado por la American Psychological Association, asocia las listas de pendientes con la reducción de la ansiedad. Además, ayuda a que las personas puedan enfocarse mejor e incluso separar las tareas urgentes de las que son importantes.

Por último, esta forma de organización termina siendo mucho más efectiva y liberadora, al poder planificar el día o semana con anticipación. Según una publicación de Harvard Business Review, la lista de tareas pendientes aumenta en un 42% las probabilidades de realizarlas.