
La familia de Federico Martín Aramburu recibió con alivio el veredicto que impuso 26 años de prisión a Loïk Le Priol y 19 años a Romain Bouvier por el homicidio del ex Puma, ocurrido el 19 de marzo de 2022 en París. Los abogados de los familiares consideraron que las penas resultaron proporcionales a la gravedad del caso, pese a que el tribunal no mantuvo la calificación de asesinato con premeditación.
Tras tres semanas de audiencias y 11 horas de deliberación, la Corte de Asís de París declaró culpables a los dos principales acusados por el asesinato y la tentativa de asesinato contra Aramburu y su amigo, el también ex rugbier Shaun Hegarty. La sentencia quedó apenas por debajo de los pedidos de la fiscalía, que había solicitado 27 y 20 años de reclusión.
A la salida del tribunal, los allegados del ex integrante de Los Pumas se abrazaron y se retiraron de la sede judicial con gestos de alivio. Según relató Le Parisien, la familia se mostró satisfecha tras conocer una resolución que permite cerrar una etapa judicial que se extendió durante cuatro años y medio.
Yann Le Bras, uno de los abogados de la familia Aramburu, sostuvo que el fallo representó un alivio para los seres queridos de la víctima. “La reacción es la del apaciguamiento de las familias Hegarty y Aramburu”, afirmó el letrado en declaraciones recogidas por L’Équipe. “El castigo está a la altura de la gravedad de los hechos. Hay que considerar que esta audiencia fue de una intensidad muy alta”, agregó Le Bras. Para el abogado, el resultado dejó “decisiones equilibradas” y permitirá que los familiares “cierren este largo capítulo judicial”.

El tribunal descartó la premeditación para ambos acusados, una figura que había sido considerada durante la instrucción y que también había formado parte de la acusación de la fiscalía. Aun así, el representante de la familia no cuestionó el alcance de las condenas.
“Sin duda, esa calificación podría haberse mantenido, pero la decisión está a la altura de los hechos”, señaló Le Bras. En diálogo con Le Parisien, el abogado volvió sobre esa idea: “Tenemos una decisión que nos parece equilibrada y que apacigua a las familias”.
La madre del ex Puma, Cecilia Aramburu, también habló luego de la sentencia y expresó su alivio porque Le Priol y Bouvier quedaron privados de su libertad. “No entiendo cómo personas con semejantes antecedentes pudieron estar en libertad y actuar de esa forma, pero me alivia saber que ahora no pueden volver a hacer daño”, declaró en español, de acuerdo con L’Équipe.
Cecilia Aramburu remarcó además que el proceso despejó cualquier duda sobre la conducta de su hijo durante la secuencia que derivó en su muerte. “Nos vamos con la certeza de que está claro que Federico fue víctima de dos criminales, y que Federico no era una persona violenta ni un delincuente”, afirmó, según reprodujo Le Parisien.
La madre del ex rugbier había seguido el proceso junto con otros familiares y allegados. La imagen de Aramburu estuvo presente entre quienes esperaron el veredicto frente al palacio de justicia: varios asistentes llevaron pañuelos rojos con referencias a la bandera argentina y al número 13, el dorsal que el jugador utilizó con la selección nacional. Sophie Thonon-Wesfreid, abogada de Cecilia Aramburu, señaló que su clienta recibió la resolución con alivio. “La figura de su hijo aparece con plena claridad”, sostuvo la letrada ante la prensa.
Uno de los puntos valorados por el entorno de la víctima fue que la Corte de Asís rechazó el argumento de legítima defensa que había planteado Le Priol al inicio del juicio para justificar los seis disparos efectuados aquella madrugada en París.
El tribunal tampoco aceptó que el ex integrante de los comandos de la Marina francesa tuviera sus facultades alteradas al momento del crimen. Ambos condenados recibieron además una orden de tratamiento médico.
La sentencia estableció que Le Priol y Bouvier actuaron con intención homicida. De acuerdo con el relato de Le Parisien, los jueces tuvieron en cuenta que ambos vaciaron los cargadores de sus armas y que su experiencia en la manipulación de armamento debía haberles permitido advertir que Aramburu estaba en situación indefensa durante los disparos. La Corte entendió que existió una acción conjunta para matar, aunque consideró que no había pruebas suficientes para acreditar un acuerdo previo entre los acusados después de la pelea que habían mantenido con Aramburu y Hegarty.
Entre los elementos que impidieron sostener la premeditación, los magistrados señalaron la falta de imágenes de videovigilancia que confirmaran una concertación para cometer el crimen. También tuvieron en cuenta que Le Priol no sacó su arma durante un segundo enfrentamiento y que Bouvier no disparó de inmediato al descender de la camioneta Jeep que trasladaba al grupo.




