
La soja ya está en la cuenta regresiva para la siembra 2026/27 y las expectativas son más que buenas.
Como primer dato a favor, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires publicó esta semana su relevamiento de precampaña, en el que estimó que el área destinada a la oleaginosa alcanzaría los 17 millones de hectáreas, lo que representa un incremento interanual del 1,2% y unas 200.000 hectáreas más que en el ciclo anterior.
En tanto, la Asociación de Cadena de la Soja Argentina (Acsoja), representantes de las principales bolsas de cereales del país trazaron las proyecciones productivas para la oleaginosa, incluyendo las variables de la industria y económicas, que también en general son positivas.
SOJA 2026/27: ¿CUÁNTO SE SEMBRARÁ?
La primera estimación de siembra de la Bolsa porteña se realizó en base a datos recabados durante la primera semana de agosto y se construyó a partir de los datos aportados por la Red de Colaboradores de la entidad.
Desde la entidad señalaron que el aumento proyectado responde a una combinación de factores agronómicos y económicos que vuelven a posicionar a la soja como una alternativa atractiva dentro de la rotación.
Uno de los principales motores aparece en el norte del área agrícola. Allí, el avance de la chicharrita del maíz —Dalbulus maidis— reduciría la intención de siembra del maíz y liberaría superficie para la oleaginosa. A esto se suma una relación de márgenes brutos que, en determinadas regiones, resulta más favorable para la soja.
Sin embargo, el escenario no es uniforme. Mientras en algunas zonas la soja gana terreno, en otras el contexto climático previsto para un año “Niño” favorece al maíz temprano.
La Bolsa advierte que la distribución regional de las lluvias y eventuales excesos hídricos serán determinantes para definir cuánto de esa intención inicial de siembra finalmente se concreta.
¿A DÓNDE SE SEMBRARÁ MÁS SOJA?
El crecimiento nacional estaría explicado principalmente por el NOA y el NEA, dos regiones donde la presión de la chicharrita sobre el maíz modifica las decisiones de los productores.
La menor superficie prevista para el cereal dejaría lotes disponibles que podrían ser ocupados por soja, reforzando una tendencia que también encuentra respaldo en los márgenes relativos.
En la región central, en cambio, el panorama es más heterogéneo. En el Núcleo Norte y el Centro-Este de Entre Ríos, el maíz temprano se mantendría por encima de la soja de primera, impulsado por las condiciones esperadas para un año “Niño”. No obstante, si las lluvias generan excesos hídricos, parte de esa superficie podría terminar reorientándose hacia la oleaginosa.
El Núcleo Sur sería una excepción dentro de la región central, con una suba moderada de la soja de primera, asociada a una mayor disponibilidad de lotes por la menor superficie destinada a cultivos de fina. En el oeste y centro de Buenos Aires, en cambio, la soja perdería superficie frente al girasol y al maíz temprano.
En el sur del área agrícola también se proyecta una leve reducción. Allí, la menor superficie de cultivos de invierno ampliaría la disponibilidad de lotes para los cultivos estivales, pero la mayor intención de siembra de girasol y maíz temprano limitaría el avance de la soja. Así, las ganancias del norte más que compensarían las pérdidas del centro y sur.
LA SOJA ANTE EL AÑO “NIÑO”
El otro gran factor que puede modificar el mapa de siembra es el clima. Actualmente, los perfiles de suelo presentan una humedad adecuada en buena parte de la región central, aunque con contrastes: mientras hacia el este todavía persisten excesos hídricos, hacia el oeste las reservas son más ajustadas.
La Bolsa de Cereales señala que la campaña comenzaría con perfiles mayormente recargados, pero advierte que “eventuales lluvias excesivas podrían condicionar el acceso a los lotes y dificultar el avance de las labores dentro de la ventana óptima de siembra”.
El fenómeno de “El Niño” se encuentra en desarrollo y alcanzaría su plena vigencia hacia el comienzo de la primavera. Para la entidad, la Mesopotamia y sectores del centro y este de la Región Pampeana podrían recibir lluvias superiores a lo normal, con eventos intensos capaces de complicar la implantación.
“El momento más sensible llegaría durante el verano de 2027, cuando el fenómeno alcanzaría su máxima expresión y coincidiría con el período crítico de la soja de primera y con la implantación de los cultivos de segunda. La posibilidad de anegamientos elevaría además la presión sanitaria y obligaría a intensificar los monitoreos”, dice la Bolsa de Cereales.
UNA SOJA QUE VUELVE A SER COMPETITIVA
A la decisión agronómica se suma un cambio en las condiciones económicas. El USDA proyecta para 2026/27 una producción mundial récord de 442,25 millones de toneladas, un 3% superior al ciclo anterior. Brasil alcanzaría 186 millones de toneladas y Estados Unidos 123 millones, mientras que el crushing mundial crecería casi 11 millones de toneladas.
La mayor producción, sin embargo, no se traduciría en una acumulación proporcional de stocks. La Bolsa destaca que la demanda industrial, particularmente de harina y aceite de soja, absorbería buena parte de la oferta adicional.
En ese contexto, “la soja recupera competitividad reposicionándose como una alternativa frente a otros cultivos”, resume el reporte.
Ese cambio también aparece en los precios. El valor promedio disponible de la soja para septiembre de 2026 se ubica en 479 dólares por tonelada, un 28% por encima de un año atrás. En el mercado local, la posición mayo de 2027 alcanza los 358 dólares por tonelada, con una mejora del 21% interanual y del 12% frente al promedio de las últimas cinco campañas.
La ecuación se completa con la reducción progresiva de los derechos de exportación. Para la campaña 2026/27, la alícuota sobre la soja continuará bajando desde el 24% actual hasta el 21% hacia fines de 2027. Según la Bolsa, esta reducción mejoraría el precio neto recibido por el productor y permitiría sostener los márgenes frente al aumento de los costos.
COSTOS, LA VARIABLE QUE PREOCUPA A LA SOJA
No obstante, la recuperación de competitividad no significa que la ecuación productiva esté exenta de dificultades. Entre los principales costos, el combustible aparece como el factor de mayor presión: registró un aumento interanual del 50,5% durante julio-agosto-septiembre y se ubicó 44% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.
“El impacto es especialmente importante en regiones alejadas de los principales centros de consumo y exportación, como el NOA y el NEA, donde el transporte tiene un peso significativo sobre los márgenes. Los herbicidas utilizados en soja también aumentaron 29,2% interanual, aunque todavía se encuentran 28,2% por debajo del promedio de los últimos cinco años”, advierte la entidad.
Pese a esta presión, la Bolsa concluye que la mejora de los precios de la oleaginosa “compensa ampliamente el aumento de costos, otorgando una buena rentabilidad en la mayoría de las regiones y una mejora relativa frente a los cultivos competidores”.
Así, la soja vuelve a mirar hacia arriba en la campaña 2026/27. Con 17 millones de hectáreas proyectadas, recuperaría superficie y volvería a ubicarse en torno a su promedio de los últimos cinco años. Pero entre la chicharrita, los precios, las retenciones y un “Niño” que puede traer demasiada agua, la superficie finalmente sembrada todavía tendrá varios factores que definir.
LA SOJA, CON UN MARCO “OPTIMISTA”
En cuanto a la jornada técnica realizada por Acsoja, especialistas e investigadores de las bolsas de cereales y comercio de todo el país se reunieron para presentar el panorama integral de la campaña sojera 2026/27.
El encuentro fue moderado por Ignacio Garciarena, ex director nacional de Agricultura y actual secretario de la Fundación Barbechando, quien destacó la importancia de evaluar el comportamiento del cultivo ante un escenario de transición climática y de mercado.
Al respecto, el dirigente sintetizó la visión general del panel al señalar que existe un marco “optimista” para el ciclo entrante, donde el regreso del fenómeno climático El Niño y la firmeza de las cotizaciones internacionales contrarrestan la presión ejercida por los costos de los insumos y los fletes.
Entre los disertantes, Selma López, analista del Departamento de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), abrió las exposiciones describiendo el informe mencionado anterioramente con las proyecciones nacionales de esa entidad.
¿QUÉ PUEDE PASAR CON LA MOLIENDA DE SOJA?
Luego, desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Bruno Ferrari, economista jefe del Departamento de Estudios Económicos, concentró su disertación en las proyecciones de oferta, molienda e inserción internacional de Argentina.
Ferrari adelantó una estimación tentativa de producción nacional de 47,8 millones de toneladas para la campaña 2026/27 que, sumada a stocks iniciales e importaciones del poroto, elevará la oferta total disponible a 60,6 millones de toneladas.
El economista resaltó que se prevé un volumen de industrialización de soja (crushing) de 44,6 millones de toneladas, lo que constituiría el segundo registro más alto de la historia nacional
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Pese a esta cifra esperanzadora, Ferrari encendió señales de alarma sobre la pérdida de competitividad estructural del país, explicando que en 2025 Argentina cayó al tercer puesto mundial en capacidad de molienda instalada tras ser superada por Brasil y Estados Unidos.
A su vez, subrayó que en la última década el crushing mundial creció 100 millones de toneladas, sin que Argentina haya captado parte de dicho aumento.
“Bajo las condiciones actuales el crecimiento industrial seguirá estancado, pero en un escenario de eliminación de derechos de exportación el crushing argentino podría expandirse a 54 millones de toneladas hacia 2030, capturando la creciente demanda global de harinas y aceites proyectada por la FAO”, expresó.
LA SOJA, EN PERSPECTIVA REGIONAL
Acto seguido, fue el turno de los representantes de las diversas Bolsas provinciales, quienes presentaron sus perspectivas para las diferentes zonas productivas de nuestro país.
Agustín Rodríguez, responsable de estimaciones agrícolas de la Bolsa de Comercio de Santa Fe
- Expuso el balance provincial e introdujo los condicionantes económicos y logísticos del centro-norte y sur santafesino.
- Recordó que la provincia cerró el ciclo 2025/26 con una producción de 13,5 millones de toneladas, aportando el 26% del total nacional.
- De cara a la nueva campaña, dijo que las proyecciones de márgenes brutos resultan positivas tanto en campo propio como en alquilado.
- Tambén puso el foco en la elevada presión fiscal, advirtiendo que los impuestos provinciales, municipales y nacionales absorben un 43% del margen bruto antes de derechos de exportación, valor que supera el 60% al incorporar las retenciones.
- En cuanto a la estructura de costos, puntualizó que el flete terrestre desde el norte santafesino hacia el Gran Rosario alcanza hasta un 15% del valor de la soja comercializada, convirtiéndose en una variable crítica.
- Asimismo, advirtió que la eventual concreción de precipitaciones intensas por El Niño podría afectar las vías de acceso a los lotes y provocar cuellos de botella y congestión portuaria.
Gonzalo Agusto, economista jefe de la Bolsa de Cereales de Córdoba
- Estimó una recuperación del 5% en la superficie sojera cordobesa, hasta alcanzar los 3,9 millones de hectáreas; es decir, un alza interanual de 190.000 hectáreas.
- Explicó que esta expansión se sostiene por el desplazamiento del área maicera ante el temor a la chicharrita, sumado a recortes en cultivos como sorgo, maní y girasol.
- En términos de productividad, el economista indicó que bajo el fenómeno El Niño el rendimiento promedio histórico en Córdoba se sitúa en 33,6 quintales por hectárea, marcadamente por encima de los 24 qq/ha característicos de los períodos La Niña.
- De acuerdo con sus estimaciones, 10 de los 17 departamentos cordobeses mostrarán rentabilidades netas positivas en planteos arrendados durante años Niño.
- Igualmente, destacó la viabilidad económica del esquema combinado de trigo con soja de segunda, con rendimientos proyectados para la oleaginosa de 28,6 qq/ha.
- Como contrapartida, advirtió sobre los riesgos asociados a excesos hídricos, tales como la intransitabilidad de caminos rurales, el anegamiento de lotes bajos, el lavado de nutrientes y la mayor incidencia de enfermedades fúngicas.
Lautaro Albarracín, representante de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos
- Detalló las proyecciones para el territorio entrerriano tras una campaña 2025/2026 que cerró en 2,69 millones de toneladas, golpeada por la sequía en el departamento Gualeguay.
- Para la campaña 2026/2027, proyectó un ligero incremento de 14.000 hectáreas en la superficie sojera total.
- Señaló que la fuerte caída en la siembra de trigo (-132.000 ha) por la suba en los costos de fertilizantes y combustibles derivará en un reequilibrio de la superficie entre soja de primera y de segunda, retornando a una relación cercana al 50/50.
- Con un precio proyectado a cosecha de 360 dólares por tonelada (mayo de 2027), los rindes de indiferencia bajo arrendamiento se ubican en 2.115 kg/ha para soja de primera y 1.100 kg/ha para soja de segunda, garantizando márgenes netos positivos en todas las zonas de la provincia.
- Ponderó la importancia de la soja como insumo de la matriz agroindustrial entrerriana, precisando que el consumo interno alcanza 1,7 millones de toneladas anuales, de las cuales el 86% se destina a la alimentación del sector avícola.
Gabriel Abregos, responsable del Área de Estudios Agronómicos de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca
- Presentó el panorama para los 45 partidos del sudoeste bonaerense y este de La Pampa.
- Tras una campaña previa recortada a 2,25 millones de hectáreas (-13%) por anegamientos iniciales, pero con rindes destacados de 3.100 kg/ha, indicó que las precipitaciones primaverales previstas brindarán buenas reservas de agua en los perfiles.
- No obstante, remarcó que los costos directos de producción registraron una suba del 10% interanual (labranzas +12%, fertilizantes +14%, agroquímicos +10%).
- A pesar de estos incrementos, la mejora del 20% en las cotizaciones a cosecha redujo la relación insumo/producto.
- De este modo, el rendimiento de equilibrio para la soja de primera bajo alquiler (9 quintales) se situó en 2.370 kg/ha, un 5% inferior al requerimiento de la campaña pasada (2.498 kg/ha) y plenamente alcanzable bajo las condiciones esperadas de El Niño.
- Concluyó destacando que el girasol se perfila como un competidor directo por la superficie que no pudo sembrarse con cultivos de fina, observándose aún cautela en las decisiones definitivas del productor entre soja y maíz.
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