San José, 16 sep (EFE).- Los esposos y copresidentes de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, avanzan a "pasos rápidos" para instaurar una "sucesión dinástica" en el país por medio de una nueva reforma constitucional que excluirá de participar en cargos de elección popular a los opositores, considerados "traidores a la patria", y ampliará a siete años el mandato presidencial.
Esa es la conclusión a la que llegó el Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), un centro de pensamiento integrado por investigadores centroamericanos de distintas disciplinas, en un análisis divulgado este miércoles en Costa Rica.
"La dictadura avanza con prisas en la sucesión dinástica, específicamente trasladando el poder de Daniel Ortega a Rosario Murillo; pero, considerando que Murillo es una figura que goza de una muy baja o nula legitimidad entre sus propias filas e incluso su círculo más cercano de leales, se ha dado a la tarea de conseguirla a toda costa en el menor tiempo posible", argumenta ese centro.
Según el Cetcam, en esa línea se inscriben las nuevas reformas a la Constitución aprobadas por la Asamblea Nacional (Parlamento) de Nicaragua, controlada por el oficialismo sandinista, a inicios de septiembre en primera legislatura, de dos necesarias para entrar en vigor.
La iniciativa parlamentaria tuvo lugar semanas después de que Ortega, quien gobierna Nicaragua de forma consecutiva desde 2007, declarara públicamente durante un acto oficial que en la nación centroamericana "no volverá a haber elecciones", lo que provocó un enorme rechazo internacional.
Para los expertos, esas enmiendas son "un intento más para cerrar cualquier resquicio legal que signifique una dificultad u obstáculo para el ascenso de Murillo y la toma total del poder".
"Los cambios iniciaron en 2025 con la imposición de, prácticamente, una nueva Constitución que modificó la naturaleza del régimen político, el Estado y el ejercicio de derechos ciudadanos fundamentales", explica la Cetcam.
La nueva enmienda constitucional, que está previsto que sea ratificada el 18 de enero de 2027 para entrar en vigor, prohíbe explícitamente la participación en procesos electorales a cualquier ciudadano que sea calificado por las autoridades como "traidor a la patria", término que han aplicado a al menos 452 opositores o críticos desnacionalizados, entre ellos los escritores Sergio Ramírez y Gioconda Belli.
En la práctica, las autoridades pueden excluir de manera indefinida a cualquier bloque opositor o crítico al Gobierno de optar a cargos de elección popular, según la Cetcam.
La reforma también establece que el período de gobierno para las autoridades electas por voto popular se amplía de seis a siete años, así como para los que sean electos o ratificados por la Asamblea Nacional, entre ellos el del jefe del Ejército y el de la Policía.
Nicaragua debía celebrar elecciones generales en noviembre de 2026, pero las enmiendas constitucionales de 2025 ampliaron el periodo presidencial de cinco a seis años, por lo que estarían previstas para 2027. Con la nueva reforma, las elecciones se celebrarían en noviembre de 2028.
Ortega, un exguerrillero sandinista de 80 años que gobierna el país desde 2007, es la persona que ha ostentado más tiempo el poder en Nicaragua, con 30 años. Coordinó una Junta de Gobierno de 1979 a 1985 y presidió por primera vez el país de 1985 a 1990.EFE
