
El riesgo de recesión de la economía argentina se ubicó en 82% en agosto de 2026, según el Índice Líder del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella. La cifra fue un punto porcentual superior a la de julio, cuando el indicador había marcado 81%, y representó una interrupción de la baja que se había observado el mes anterior.
El cálculo expresa la posibilidad de que la actividad ingrese en una fase contractiva durante los próximos meses. La Universidad Di Tella utiliza esa estimación para anticipar cambios en el ciclo económico a partir de un conjunto de variables económicas y financieras. Aunque el aumento fue acotado, el dato mantuvo el riesgo por encima del 80%, un nivel elevado dentro de la serie reciente.
El indicador se elabora todos los meses y busca adelantarse a la evolución de la actividad que refleja el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). La probabilidad no cambia de forma abrupta porque su estimación toma como punto de partida el valor registrado en el período previo. Por ese motivo, los movimientos mensuales suelen ser graduales.
El Índice Líder cayó 0,27% en agosto
Además del aumento en el riesgo de recesión, el Índice Líder de la Universidad Di Tella mostró una variación negativa durante agosto. En su versión mensual desestacionalizada descendió 0,27% frente a julio y se ubicó en 122,45 puntos.
La comparación con un año atrás también arrojó un resultado negativo. En agosto de 2026, el índice desestacionalizado se ubicó 1,05% por debajo del nivel de agosto de 2025. La medición reúne diez series y procura identificar, con anticipación, cambios de dirección en el nivel de actividad económica.
La serie tendencia-ciclo, que atenúa las variaciones de corto plazo, también retrocedió. Alcanzó los 123,66 puntos, con una baja de 0,32% mensual. En términos interanuales, esa serie acumuló una caída de 2,28% respecto de agosto del año anterior.
Para definir una recesión, el Índice Líder considera que la serie tendencia-ciclo del EMAE debe acumular seis caídas mensuales consecutivas. Esa condición equivale a dos trimestres de descensos. Las bajas de mayo y junio aún no cumplen con ese criterio, aunque forman parte de los elementos que inciden en la estimación para los meses siguientes.
Cabe destacar que el dato oficial de actividad económica de julio se dará a conocer el próximo 24 de septiembre, aunque las previsiones privadas anticipan una caída. La última estadística, correspondiente a junio, había arrojado una suba mensual de 0,9% e interanual de 2,7%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Solo tres componentes tuvieron variaciones positivas relevantes
El panorama de agosto también se reflejó en el Índice de Difusión, que mide la proporción de las series del Índice Líder que muestran mejoras significativas. El indicador descendió de 50% en julio a 30% en agosto, lo que equivale a tres componentes con variaciones positivas dentro de un total de diez.
Las series que registraron resultados favorables fueron el agregado monetario M1, el precio FOB oficial de las habas de soja y las ventas de autos a concesionarios. El dato del Índice de Difusión muestra que esas tres variables tuvieron un comportamiento positivo significativo en la medición mensual.
Los otros siete componentes no presentaron aumentos relevantes durante agosto. Entre ellos se encuentran los índices bursátiles, la recaudación del impuesto al valor agregado (IVA) medida en términos reales, los despachos de cemento al mercado interno, el índice de confianza del consumidor y los indicadores de producción industrial.
Dentro de estos últimos también figuran las mediciones de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) para minerales no metálicos y siderurgia. El conjunto de resultados de agosto dejó al riesgo de recesión en 82%, mientras el Índice Líder y su serie tendencia-ciclo registraron descensos mensuales.




