Los aportes previsionales que realizan actualmente los monotributistas no alcanzan para acumular los fondos necesarios para financiar una jubilación mínima, incluso después de 40 años de actividad formal, si esos recursos solo mantienen su valor frente a la inflación, según un informe del IERAL, de la Fundación Mediterránea.
El estudio calculó cuánto podría reunir a lo largo de su vida laboral una persona inscripta en cada una de las categorías del régimen y qué renta mensual justificaría ese ahorro durante la etapa pasiva. Para la simulación tomó como referencia una jubilación mínima de $489.776 en agosto, incluido el bono de $70.000.
La diferencia surge del bajo peso que tienen los aportes previsionales sobre los ingresos de los monotributistas frente a otros trabajadores formales. En promedio, el aporte personal representa 1,1% de sus ingresos, contra 5% entre los autónomos y 11% para un asalariado formal.
El régimen alcanza a 4,8 millones de personas, aunque 2,8 millones se encuentran activas en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y 2,2 millones registran aportes previsionales. Además, existe una fuerte concentración en los escalones inferiores. El 55% se encuentra en la categoría A y las tres primeras categorías reúnen al 78% de los activos.
“Si los aportes de los monotributistas formaran un fondo que se actualiza por inflación, el monto ahorrado no alcanzaría para pagar una jubilación mínima actual, ni siquiera con 40 años de actividad formal”, sostuvo el informe realizado por Marcelo Capello y Martín Fiore, responsables de la sección Fiscal del IERAL.
Cuánto alcanzan a financiar los aportes del monotributo
La brecha entre los pagos realizados durante la etapa activa y el haber jubilatorio es mayor entre los contribuyentes ubicados en las categorías más bajas. Un hombre de categoría A con 30 años de aportes acumularía lo suficiente para una renta equivalente al 7% de una jubilación mínima y llegaría al 9% después de 40 años.

En el caso de una mujer de la misma categoría, el porcentaje sería de 4% después de 30 años y de 6% tras cuatro décadas. La simulación contempla que las mujeres acceden antes a la jubilación y tienen una mayor esperanza de vida, lo que distribuye el fondo acumulado durante un período más largo.
La situación mejora a medida que aumenta la categoría, pero la diferencia se mantiene incluso en el escalón máximo bajo este primer escenario. “Aun en la categoría máxima del monotributo (K), no se acumulan aportes suficientes durante la vida laboral como para justificar una renta vitalicia similar al actual haber mínimo”, señaló el IERAL.
Un hombre de categoría K alcanzaría a financiar el 56% del haber mínimo después de 30 años de contribuciones y el 75% con 40 años. Para una mujer, los porcentajes bajarían a 38% y 50%, respectivamente.
Esos resultados se corresponden con la proporción de los ingresos destinada al sistema previsional. Entre las categorías A y G, representa entre 3,6% y 1%, mientras un asalariado formal aporta 11%. En la categoría K, el porcentaje equivale al 1,6% de los ingresos, frente al 6% para un trabajador en relación de dependencia con ingresos similares, debido al tope que rige para estos últimos.
Cuánto deberían aumentar los aportes
El IERAL también realizó la simulación con un fondo que obtiene un rendimiento anual dos puntos por encima de la inflación. Bajo ese supuesto, los resultados mejoran y un hombre de categoría K con 40 años de contribuciones acumularía el equivalente al 138% de una mínima, mientras una mujer de la misma categoría llegaría al 99%.

La distancia sigue siendo mucho mayor en la categoría A. El informe calculó cuánto debería aumentar el pago mensual para que una persona que aporta durante 40 años pueda alcanzar una renta similar al haber mínimo, aun suponiendo un rendimiento real anual del 2%. “Sus aportes mensuales al SIPA deberían aumentar un 778% en el caso de mujeres, de $18.247 a $160.298, y 725% en hombres que dejan pensión a su cónyuge, de $18.247 a $150.600”, indicó el estudio.
El cambio también tendría impacto sobre los recursos que recibe el sistema. Los aportes actuales de los monotributistas al SIPA representan una recaudación anual equivalente al 0,04% del PBI. Si las contribuciones de cada categoría aumentaran hasta un nivel que permitiera financiar una mínima después de 40 años y con un rendimiento real del 2%, ese monto llegaría al 0,27% del producto.
El IERAL enmarcó el análisis en la discusión sobre el futuro del sistema jubilatorio y planteó que en la Argentina será necesaria una reforma previsional, “no solo por los muchos problemas que presenta el actual sistema, sino también por la presión que impondrá el progresivo envejecimiento de la población, ahora agravado por la pronunciada caída en la natalidad observada en las últimas dos décadas”.



