En los últimos años, las consultas por “testosterona baja” explotaron en las clínicas privadas. Gels, inyecciones, cápsulas: cualquier farmacia vende testosterona con receta de médicos que muchas veces nunca evaluaron las causas reales. TikTok está plagado de hombres diciendo que “recuperaron su energía” con testosterona. Instagram te muestra culturistas de los gimnasios vendiendo asesorías. Y los consultorios privados crecen como hongos ofreciendo “análisis rápidos” a precio de ganga para detectar “deficiencia hormonal”.

Desde la cama del departamento, con un par de clics, cualquiera se pide una inyección sin haber visto a un médico de verdad. Lo venden como la solución mágica para el cansancio, la panza, la falta de ganas. Pero acá está lo que ninguna clínica online te cuenta: el 94% de los hombres que toman testosterona no la necesita. Es un esteroide anabólico disfrazado de suplemento. Y los riesgos son brutales.

El nombre correcto del producto es “pellet de testosterona”.
El nombre correcto del producto es “pellet de testosterona”.

“Es un esteroide anabólico. Todo el mundo se siente mejor con testosterona. ¿Pero es seguro? No, no es seguro administrárselo a hombres sanos”, afirma Margaret Wierman, endocrinóloga de UCHealth (Estados Unidos) quien fue jefa de endocrinología en el Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Denver durante dos décadas.

Lo que ocurre es que tu cuerpo se siente “mejor” con cualquier esteroide. Ganás músculo rápido, tenés más energía, te sentís invencible. Pero Wierman es clara: eso no es salud, es el efecto de una droga.

La realidad es brutal:

  • Solo 6% de los hombres de todas las edades tiene “hipotestosterona sintomática” (baja testosterona genuina + síntomas causados por eso)
  • 49% reporta síntomas que podrían relacionarse con testosterona, pero solo 5% tiene diagnóstico formal

Channa Jayasena, profesor de endocrinología reproductiva y andrología del Imperial College de Londres (Reino Unido), critica a estas clínicas por ser “manipuladoras”. “Algunas prescriben inyecciones de corta duración que el paciente se autoadministra, en lugar de geles o inyecciones de larga duración. Y prescriben dosis superiores a las que prescribiría el NHS”, explica.

Jayasena también menciona que hay testosterona “preparada en la cocina de alguien”, vendida en mercados oscuros. Sin control de calidad. Sin supervisión médica.

Los riesgos que minimizan (o directamente ocultan)

Las clínicas privadas hablan de “recuperar tu vitalidad” pero no dedican párrafo a los efectos secundarios reales:

Hipertensión. Pérdida de fertilidad (la testosterona suprime la producción de esperma). Crecimiento prostático no canceroso. Irritabilidad y agresividad documentada. Aumento de triglicéridos. Problemas cardíacos. Acné. Calvicie. Edema. Erecciones prolongadas dolorosas.

“Si estas defensas biológicas son lo suficientemente fuertes, pueden reducir la eficacia del medicamento”, dice Wierman refiriéndose a que tu cuerpo se adapta. Pero también hay algo peor: cuando dejás de tomarla, los síntomas originales—si realmente los tenías—vuelven rápido. Algunos hombres reportan irritabilidad extrema si se pierden un día de inyección. Eso señala dependencia.

Matthew Heppel, farmacéutico clínico especializado en endocrinología del Hull University Teaching Hospitals NHS Trust (Reino Unido), ve esto en su consultorio: “Los pacientes que siguen estas publicaciones en redes no acuden a atención primaria. Vienen directo a las clínicas privadas online”.

Muchos síntomas que se atribuyen a niveles bajos de testosterona pueden tener otras causas. (Foto: Adobe Stock)
Muchos síntomas que se atribuyen a niveles bajos de testosterona pueden tener otras causas. (Foto: Adobe Stock)

Lo grave es que muchos de los hombres que la toman no necesitaban testosterona en absoluto. Sus síntomas—fatiga, falta de concentración, bajo deseo sexual—pueden venir de apnea del sueño no tratada, obesidad, diabetes tipo 2, depresión o incluso medicamentos que toman (como opioides o corticoides).

Wierman advierte: “Antes de iniciar terapia de reemplazo, los médicos deben evaluar otras posibles causas”. Pero las clínicas privadas no hacen eso. Van directo a la inyección.

El tratamiento que nadie quiere admitir que es de por vida

Si empezás con testosterona, probablemente la tomes de por vida. Tu cuerpo se adapta y deja de producir la suya propia. Cuando intentás parar, todo vuelve.

Edwards lo compara con el tratamiento del tiroides: “En general, debería considerarse un reemplazo a largo plazo, como el tratamiento de tiroides”. Algunos hombres—sobre todo los con diabetes tipo 2 que bajan de peso y hacen ejercicio—logran reducir la dosis o dejarla. Pero es excepcional.

La medicina dice lo mismo que con los medicamentos para adelgazar: no existe solución rápida. Si tu testosterona está baja por verdad, necesitás diagnóstico médico riguroso (dos mediciones en ayunas por la mañana, con análisis sensible), evaluación de causas subyacentes, y luego—si corresponde—tratamiento supervisado.

Pero si tu único problema es que viste un influencer musculoso en TikTok, la testosterona no es la respuesta. El gimnasio, el sueño, bajar la ansiedad y la comida procesada sí lo son.