Un automóvil plateado permanece estacionado de noche con sus puertas y maletero abiertos, repleto de bultos rojos en el interior. (Ministerio Público de Guatemala)

Guatemala decomisó 624 paquetes de cocaína en Escuintla, ocultos en un vehículo interceptado en el municipio de San José, como parte de las acciones coordinadas para frenar el tránsito de droga por la ruta del Pacífico.

El procedimiento ocurrió un día después de que un cabo de Policía Militar muriera durante un ataque contra unidades que erradicaban cultivos ilícitos en Alta Verapaz.

El cargamento estaba distribuido en 13 tulas - paquetes- halladas dentro del baúl de un automóvil localizado en el barrio El Embarcadero, bajo jurisdicción del Puerto de San José. El conductor estacionó el vehículo y escapó a pie al advertir la presencia de las autoridades.

La operación se originó en una investigación en curso y reunió a la Unidad Especial Antipandillas Transnacional, adscrita al Centro Antipandillas Transnacional de la Policía Nacional Civil; el Ejército de Guatemala; y la Fiscalía Especial Antipandillas Transnacionales del Ministerio Público.

Los agentes detectaron las tulas durante la inspección inicial del automóvil y trasladaron el vehículo junto con la carga al Comando Naval del Pacífico. Allí, equipos de las tres instituciones realizaron el conteo y las pruebas de campo sobre los paquetes rectangulares.

El vocero de la Policía Nacional Civil, Edwin Monroy, confirmó que la sustancia dio resultado positivo para cocaína. Tras la verificación, el cargamento fue enviado por vía aérea a la ciudad capital, mientras el Ministerio Público mantiene las diligencias para determinar su procedencia y establecer posibles responsabilidades penales.

Decenas de paquetes de sustancias ilícitas decomisadas permanecen ordenados en el suelo de un salón acordonado con cinta de seguridad policial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación sobre el cargamento abandonado en San José

El decomiso se produjo sin capturas inmediatas porque el conductor ya había abandonado el lugar cuando llegaron las fuerzas de seguridad. La huida dejó el vehículo como principal elemento para avanzar en la investigación sobre la red responsable del transporte.

Las autoridades concentraron el procedimiento en la Base Naval del Pacífico para resguardar la carga y completar las pruebas técnicas. El operativo forma parte de la estrategia del Centro Interinstitucional contra la Narcoactividad en Guatemala, conocido como CICNAG, que articula al Ejército, la Policía Nacional Civil y el Ministerio Público contra el narcotráfico.

La coordinación busca impedir que los cargamentos continúen por las rutas marítimas y terrestres del Pacífico. También apunta a afectar las estructuras criminales transnacionales que operan en áreas de cultivo y corredores de traslado de drogas.

Varios sacos rojos numerados permanecen alineados sobre el suelo dentro de una sala custodiada por agentes de seguridad del Jean Sport Aviation Center. (Ejército GT)

La muerte del cabo Erick Ezequiel Chávez García en Alta Verapaz

La incautación en Escuintla ocurrió después de un enfrentamiento en Las Verapaces, donde unidades militares realizaban tareas de búsqueda, localización y erradicación de plantaciones de cultivos ilícitos. Durante el despliegue, presuntos líderes de estructuras criminales atacaron a las fuerzas de seguridad.

El cabo de Policía Militar Erick Ezequiel Chávez García murió en ese incidente, de acuerdo con el comunicado de prensa 14-2026 del Ministerio de la Defensa Nacional, fechado el 10 de septiembre. El parte preliminar también registró a un soldado herido, un agente de la Policía Nacional Civil lesionado y dos policías retenidos.

Las operaciones en Alta Verapaz se desarrollaban con participación del Ejército, la Policía Nacional Civil y el Ministerio Público. El objetivo era debilitar a las organizaciones del crimen organizado transnacional asentadas en la región.

Tras el ataque, las unidades militares se retiraron del área para proteger a la población, según el Ministerio de la Defensa Nacional. La entidad advirtió que la información sobre el enfrentamiento permanecía en desarrollo.

La muerte del cabo expuso los riesgos que enfrentan las fuerzas desplegadas en zonas donde las organizaciones criminales protegen cultivos ilícitos. El Ejército sostuvo que la coordinación entre instituciones permite interceptar sustancias ilegales y afectar la capacidad operativa de esas redes.