
Las cámaras trampa confirmaron la presencia de entre 6 y 25 pandas rojos en el distrito de Myagdi, en el centro de Nepal, mediante registros obtenidos en bosques comunitarios de la Municipalidad Rural de Dhawalagiri, donde el relieve escarpado y la vegetación dificultan los avistamientos directos.
El trabajo fue encabezado por Pawan Rai, responsable de programas de la Sociedad de Conservación de la Biodiversidad de Nepal (BIOCOS Nepal). La investigación publicada en Wildlife Society Bulletin aporta nuevos registros de la especie en una región sobre la que existía poca información científica.
Las cámaras en árboles dieron mejores resultados

Según el artículo divulgado en Earth.com, el panda rojo (Ailurus fulgens) vive y se desplaza principalmente entre los árboles. Su tamaño y sus hábitos silenciosos reducen las posibilidades de observarlo desde los senderos, por lo que los investigadores recurren a señales indirectas y a equipos que se activan cuando detectan movimiento.
Las cámaras trampa pueden funcionar de día y de noche sin alterar la actividad de los animales. Las imágenes permiten conocer, a partir de la hora del registro, cuándo un ejemplar se alimenta, descansa o se desplaza por un sector determinado del bosque.
Los dispositivos colocados en el dosel, a unos 5 metros de altura, resultaron ocho veces más eficaces que los instalados en el suelo. Las fotografías nítidas también facilitaron la identificación de individuos, sin necesidad de capturarlos o colocarles aparatos de seguimiento.
Las imágenes permiten calcular una población mínima

Los investigadores aplicaron un método conocido como marcaje y recaptura, que estima el número de animales a partir de la identificación repetida de los mismos individuos en distintos momentos. En este caso, las imágenes permitieron distinguir patrones del pelaje y establecer una cifra mínima de ejemplares presentes.
Este tipo de monitoreo presenta dificultades, ya que la nieve, el movimiento de hojas y el paso de aves pueden activar las cámaras sin que aparezca un mamífero en la grabación. Además, la lluvia, el frío y los robos de equipos pueden interrumpir la recolección de datos.
Un solo equipo fotográfico observa un campo de visión reducido, de modo que la ubicación elegida puede influir en la percepción sobre la abundancia de una especie. Por esa razón, los equipos consideran necesario extender el seguimiento durante varios años y ampliar la red hacia valles próximos.
La fragmentación del hábitat amenaza a la población

Los pandas rojos están catalogados como especie en peligro de extinción. Una revisión citada en la nota y publicada en ScienceDirect, indica que su población cayó cerca de 50% en menos de dos décadas. Entre las principales amenazas figura la fragmentación del hábitat.
Esa separación limita los corredores que los animales utilizan para trasladarse entre zonas de alimentación. La caza por pieles y las trampas destinadas a otras variedades también representan riesgos para estos mamíferos, cuya supervivencia depende de la continuidad de los bosques.
La dieta del panda rojo se basa en el bambú; cada animal consume entre 0,9 y 1,8 kilogramos diarios de esta planta. Como este alimento aporta pocas calorías, los ejemplares deben comer con frecuencia y requieren zonas de sotobosque, la vegetación que crece bajo los árboles más altos.
Los bosques comunitarios reúnen conservación y actividades locales

El distrito de Myagdi conecta áreas montañosas con pueblos y zonas de pastoreo. En los bosques comunitarios de Dhawalagiri, los residentes recolectan leña, forraje y hierbas durante determinadas temporadas, una convivencia que puede generar presión sobre la fauna, pero también oportunidades para el monitoreo local.
BIOCOS Nepal trabaja con los hogares de la zona para ordenar la extracción de leña y conservar sectores de bambú importantes tanto para las comunidades como para la vida silvestre.
Entre las medidas mencionadas están la definición de rutas de pastoreo más seguras y el control de residuos para reducir la presencia de perros sin dueño. Además, las grabaciones pueden acercar el conocimiento sobre la especie a visitantes sin llevar multitudes hacia áreas sensibles del bosque.
Los nuevos registros pueden orientar decisiones locales

La confirmación de estos ejemplares en una nueva zona puede impulsar planes de protección, como controles más estrictos sobre la tala y mejores recorridos de vigilancia. Los registros actuales servirán además como referencia para comparar futuros relevamientos y medir cambios en la presencia de la especie.
Los equipos pueden complementar las fotografías con entrevistas a residentes, quienes conocen los desplazamientos estacionales de los animales, y con análisis genéticos de muestras halladas en el campo. Estas pruebas permiten confirmar la población y, en algunos casos, identificar ejemplares.
La ampliación de las cámaras en árboles y en valles adyacentes permitiría verificar si los pandas rojos utilizan las mismas rutas año tras año. La información también puede ser considerada ante proyectos de caminos, canteras o nuevas explotaciones agrícolas en zonas cercanas al bosque.


