A 25 años del 11-S, las escuelas de Estados Unidos aún difieren sobre cómo enseñar los atentados en las aulas (REUTERS/Lucy Nicholson)

A 25 años del 11-S, las escuelas de Estados Unidos aún difieren sobre cómo enseñar los atentados. Aunque una mayoría creciente de estados ya incluye el tema en sus programas o conmemoraciones, persisten diferencias sobre qué contenidos abordar, a qué edad hacerlo y con qué enfoque histórico, político y humano, tal y como relevó la agencia AP.

El debate gana peso por una razón generacional. Cerca de un tercio de los estadounidenses nació después del 11 de septiembre de 2001, de modo que para millones de alumnos los ataques contra las Torres Gemelas, el Pentágono y el vuelo 93 forman parte de un pasado que no vivieron. En ese contexto, docentes, familiares de víctimas e instituciones educativas buscan evitar que el episodio quede reducido a una fecha conmemorativa o, directamente, fuera del aula.

Al menos 40 estados tienen alguna política para abordar el 11-S en las aulas

Al menos 40 estados tienen alguna política para abordar el 11-S, pero varían los contenidos, las edades y los enfoques históricos, políticos y humanos (REUTERS/Jeenah Moon)

La investigación de AP señaló que al menos 40 estados cuentan con alguna norma, recomendación o estándar educativo vinculado con la enseñanza del 11-S. Dentro de ese grupo, 25 estados exigen o prevén instrucción específica sobre los atentados, mientras que otros 13 los mencionan de forma opcional. A ese mapa se suman jurisdicciones que, sin imponer clases concretas, sí requieren o aconsejan actos escolares y minutos de silencio.

Sin embargo, la existencia de una política común no implica uniformidad. En algunos estados, el tema aparece desarrollado con detalle dentro de los programas de historia o estudios sociales. En otros, la referencia es amplia y queda integrada a unidades sobre conflictos internacionales, seguridad nacional o cambios políticos de comienzos del siglo XXI.

El profesor de educación Jeremy Stoddard, de la Universidad de Wisconsin, aseguró a la agencia que durante la década posterior a los atentados una mayoría de estados ni siquiera mencionaba de forma explícita el 11-S en sus estándares. Con el paso del tiempo, añadió, el hecho empezó a verse como “un acontecimiento ya asentado”, lo que favoreció su incorporación más clara a los contenidos escolares.

Los enfoques van del terrorismo y la unidad nacional a las libertades civiles

Los estados enseñan el 11-S con enfoques distintos, desde el terrorismo y la unidad nacional hasta las libertades civiles y la discriminación (REUTERS)

Las diferencias entre estados no pasan solo por la presencia o ausencia del tema, sino también por la manera de presentarlo. En Alabama, por ejemplo, el 11-S se inserta en el estudio de la participación militar de Estados Unidos en conflictos internacionales desde 1980, incluso para alumnos de primaria. En Texas, el programa lo ubica dentro de la historia contemporánea y lo vincula con el “terrorismo islámico radical”, de acuerdo con el relevamiento publicado por AP.

Otros estados proponen miradas más amplias sobre las consecuencias internas y externas de los atentados. En Colorado, los lineamientos sugieren que los estudiantes analicen el impacto posterior del 11-S, incluida la discriminación contra comunidades de origen mediooriental. En Nuevo México, los contenidos posibles abarcan además las guerras posteriores, la legislación de seguridad, la prisión de Guantánamo y el escándalo por abusos en Abu Ghraib.

La nota de AP remarcó que estas diferencias no siempre coinciden de manera lineal con la orientación política de cada estado. De hecho, estados tan distintos entre sí como California, Florida, Nueva Jersey y Dakota del Norte contemplan discusiones sobre el equilibrio entre seguridad nacional y libertades civiles tras los atentados.

Familiares y docentes buscan que la historia no desaparezca de la memoria escolar

Familiares de víctimas y docentes advierten que omitir el 11-S de la memoria escolar de Estados Unidos es un riesgo para las nuevas generaciones (AP Photo/John Minchillo, File)

Uno de los testimonios más significativos recogidos por la agencia fue el de Gordon Felt, hermano de Edward Felt, una de las víctimas del vuelo 93. Durante una actividad con docentes en el memorial de Flight 93, en Pensilvania, afirmó que “peor que empezar mal o usar un lenguaje inadecuado es omitir por completo esta historia”. Luego advirtió: “Ese es nuestro mayor temor”.

La preocupación no es abstracta. Muchos maestros enfrentan hoy un aula en la que los estudiantes apenas reconocen el nombre “9/11” y necesitan una explicación básica de lo ocurrido. Megan Jones, responsable educativa del Museo y Memorial Nacional del 11 de Septiembre, indicó a AP que años atrás los docentes temían reabrir recuerdos traumáticos entre los alumnos. Ahora, explicó, el reto es distinto: enseñar los hechos a generaciones que los perciben como historia distante y ayudarles a comprender de qué manera moldearon el mundo en que viven.

Desde ese memorial, además, se impulsan visitas escolares, capacitaciones docentes y programas educativos que este año recaudaron más de 25 millones de dólares, informó la agencia.

La discusión también alcanza la edad adecuada para enseñar el tema

El consenso sobre la necesidad de enseñar el 11-S no elimina otra discusión central: cuándo empezar. En Luisiana, un nuevo marco curricular comenzó a mencionar el tema desde segundo grado. Su superintendente educativo, Cade Brumley, afirmó que el objetivo es que los alumnos entiendan que las amenazas a la libertad existen y que la respuesta colectiva forma parte de la historia del país.

En Arizona, en cambio, una ley de 2022 había impuesto una enseñanza “apropiada para cada edad” en todas las escuelas públicas, pero luego fue restringida a los cursos de séptimo a duodécimo grado. El senador estatal John Kavanagh defendió ese cambio y sostuvo, en declaraciones recogidas por AP, que hay que proteger a los niños más pequeños del “verdadero horror del 11-S” y, al mismo tiempo, garantizar que los mayores no lo olviden.

Mientras el país se acerca al 25° aniversario de los atentados, el debate ya no gira solo en torno a si el 11-S debe enseñarse, sino sobre cómo transmitirlo a estudiantes que nacieron después de la tragedia y qué lugar ocupará en la memoria pública de las próximas generaciones.