Una familia contrató un servicio de fotografía y video para el cumpleaños de 15 de una adolescente, pero después cuestionó el trabajo y decidió llevar el caso a la Justicia.
Los padres sostuvieron que las imágenes eran de mala calidad, estaban repetidas, faltaban momentos importantes de la fiesta y que, además, los profesionales se habían retirado antes de lo acordado.
El reclamo fue rechazado en primera instancia y la familia apeló. Sin embargo, la Sala III de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Lomas de Zamora confirmó la decisión y consideró que no había pruebas suficientes para responsabilizar al fotógrafo.
La prueba que no convenció a los jueces
Según surge del expediente, el servicio había sido contratado y abonado por adelantado e incluía la cobertura del evento hasta las 7 de la mañana. Los demandantes afirmaron que el fotógrafo y el camarógrafo se fueron unas dos horas antes, porque consideraron que ya tenían material suficiente para el álbum y el video.
El problema apareció después, cuando la familia concurrió al local para elegir las 100 fotografías que formarían parte del álbum. Allí, según denunciaron, encontraron imágenes repetidas y de baja calidad, además de considerar que faltaban momentos relevantes de la celebración.

Para la Cámara, el principal problema estuvo en la manera en que se intentó demostrar el supuesto incumplimiento.
Los testigos declararon que la familia estaba disconforme con el resultado, pero nadie había visto las fotografías cuestionadas. Por eso, sus testimonios no permitían comprobar de manera directa que las imágenes tuvieran fallas técnicas o que el profesional hubiera incumplido las condiciones pactadas.
El tribunal recordó, además, que un servicio profesional como el de fotografía implica una “obligación de medios”. Es decir, el fotógrafo debe actuar con la diligencia y los conocimientos propios de su actividad, pero no puede garantizar un resultado determinado.
Por eso, para obtener una indemnización, no alcanzaba con demostrar que el trabajo no había satisfecho las expectativas de la familia. Era necesario acreditar un incumplimiento concreto, un daño y la relación entre ambos. La Cámara entendió que eso no había sido probado.
Un argumento que llegó tarde
Los padres también cuestionaron que el fotógrafo contratado originalmente no hubiera asistido a la fiesta y que hubiera enviado a otra persona en su lugar.
Pero la Cámara señaló que ese planteo no había sido introducido oportunamente en la demanda. Por ese motivo, no podía ser incorporado luego, en la instancia de la apelación, ya que eso afectaría el derecho de defensa de la otra parte.
Con estos argumentos, los jueces confirmaron el rechazo de la demanda y mantuvieron la imposición de los gastos del juicio a los padres de la cumpleañera, que resultaron vencidos en ambas instancias.




