
Una investigación de la Universidad de California en Santa Bárbara, determinó que las pulgas de mar son capaces de desplazar hasta 50 kilogramos de arena diarios por cada metro de playa.
Las especies del género Megalorchestia, conocidas de forma común como pulgas de mar, miden entre 1 y 3 centímetros. Pese a ese tamaño, el estudio publicado en Journal of Geophysical Research: Earth Surface señala que su desplazamiento de sedimentos alcanza volúmenes cercanos a los generados por los ríos o por la erosión natural del litoral.
De acuerdo con el artículo divulgado por GEO, el hallazgo pone el foco en la influencia de los animales sobre la transformación física de las playas. El volumen que desplazan se equipara a procesos de transporte de arena paralelos a la costa, provocados por las olas y las corrientes, además de algunos ríos importantes del sur de California.
Las madrigueras revelan el movimiento de arena

Las pulgas de mar construyen madrigueras en sectores donde el suelo no está ni demasiado húmedo ni demasiado seco. Esa preferencia las sitúa en una zona determinada de la playa, donde remueven arena de manera constante mientras excavan y se desplazan bajo la superficie.
Para conocer la longitud de esos túneles y calcular el material movilizado, el grupo de investigación trabajó en Isla Vista Beach. El geógrafo físico Tim Baxter, que había ampliado sus conocimientos sobre estos crustáceos durante su etapa posdoctoral en Santa Bárbara, contribuyó a conformar el equipo que llevó adelante el experimento.
El estudio identificó dos especies concretas: Megalorchestia corniculata y Megalorchestia benedicti. Durante el día permanecen en madrigueras poco profundas y, por la noche, salen a comer restos de algas arrastrados por el oleaje.
A diferencia de otros animales excavadores, abren agujeros nuevos a diario. Los anfípodos excavan entre 10 y 30 centímetros en la arena y pueden refugiarse bajo las algas acumuladas en la orilla.
Los científicos colocaron estacas en la arena y dejaron que los animales actuaran durante una noche. “Cuando volvimos al día siguiente, ya no podíamos ver algunos de los marcadores. Estaban completamente enterrados”, explicó David Hubbard, uno de los autores.
Un impacto poco estudiado en las playas

El resultado de esa prueba permitió dimensionar la acción de los pequeños animales sobre el paisaje. Cada día desplazan hasta 50 kilogramos de arena por cada metro de costa, una cantidad que demuestra su influencia en la transformación de las costas.
A partir de los registros de biomasa recopilados durante un período de ocho años, el equipo estimó que estos animales movilizan en promedio alrededor de 310 toneladas de arena seca por día a lo largo de los 25 kilómetros de costa estudiados, lo que equivale a más de 113.000 toneladas al año.
El movimiento de sedimentos causado por animales ya era conocido, pero los investigadores no habían registrado antes una masa de este tamaño movilizada por organismos de estas dimensiones.
Según Phys.org, Hubbard afirmó que “tienen una de las tasas de bioturbación más altas del planeta”, que se refiere al desplazamiento o alteración de los sedimentos por seres vivos.
La arena no permanece inmóvil en una playa, ya que las mareas, el viento y las corrientes provocan intercambios entre el fondo de la costa, la zona cercana al agua y los distintos sectores del arenal. Estos fenómenos son estudiados desde hace tiempo, mientras que el efecto de los animales marinos sobre esa dinámica recibió menos atención.
El estudio apunta a comprender la evolución de los paisajes costeros

Las playas forman parte de sistemas sedimentarios más amplios, denominados células hidrosedimentarias. Se trata de áreas en las que los sedimentos circulan de forma autónoma: pasan desde una parte de la costa a otra y se redistribuyen por acción de factores naturales.
La investigación incorpora a las pulgas de mar en ese esquema: su trabajo de excavación interviene en la redistribución de arena y, por lo tanto, en la configuración diaria del terreno.
El hallazgo también puede impulsar estudios de biogeomorfología, la disciplina que analiza cómo los seres vivos interactúan con los paisajes que habitan. En este caso, la observación de las madrigueras y de los cambios sobre la arena ofrece una vía para seguir cómo ciertos ambientes costeros se transforman con el tiempo.
“Las futuras investigaciones que aborden esta laguna contribuirán a desarrollar una comprensión más integral y multisistémica de cómo los organismos influyen en la evolución de los paisajes costeros en todo el mundo”, afirmaron los investigadores.

