Las entidades agrupadas en Las del Norte —que reúne a las sociedades rurales de Baradero, San Pedro, San Antonio de Areco, Arrecifes, Pergamino, Salto, Rojas, Colón, Lincoln y Capitán Sarmiento— encendieron una alerta sanitaria por la encefalomielitis equina de cara a la primavera que se viene.

Los ruralistas activaron el alerta, además, en momentos en que los pronósticos climáticos anticipan una temporada lluviosa con más humedad y temperaturas más altas, condiciones que la entidad considera “predisponentes para la proliferación de los mosquitos” y que podrían facilitar el regreso de un brote como el que golpeó al país en 2023.

En un comunicado de prensa, la entidad bonaerense recordó que aquel año la encefalomielitis equina del Oeste “reapareció en Argentina y provocó más de 1.300 brotes positivos en equinos”, una cifra que en su momento obligó a Senasa a declarar la emergencia sanitaria en todo el territorio nacional y que además derivó en la confirmación del primer caso humano de la enfermedad en el país en más de tres décadas.

Por eso, las rurales bonaerenses le pide a los productores que la prevención “comience antes de la primavera y el verano”, en lugar de esperar a que la enfermedad vuelva a manifestarse en los animales.

Según recordaron los ruralistas, la vacunación contra las encefalomielitis equinas del Este y del Oeste es obligatoria en la Argentina para todos los équidos desde los dos meses de edad, en el marco de la emergencia sanitaria vigente desde 2023. El esquema contempla “la primera dosis y un refuerzo inicial”, mientras que los animales que ya completaron el plan inicial deben aplicarse “una revacunación anual”, tal como remarca el comunicado.

Desde la entidad fueron categóricos al recordar la gravedad de lo sucedido hace tres años, cuando la escasez de dosis complicó la respuesta sanitaria en pleno avance de la enfermedad: “Lo acontecido en el año 2023 fue muy grave, incrementado por la falta de vacunas”, señalaron, y advirtieron que no debe permitirse que un brote similar vuelva a repetirse. El cierre del comunicado fue una advertencia directa a los productores: “No esperemos a correr riesgos y lamentar situaciones predecibles”.