Javier Milei cree que lo espían. El jueves, el personal de la quinta de Olivos fue a trabajar como todos los días. Un batallón de apenas diez, entre cocineros, jardineros y personal de limpieza, que la familia presidencial quiere reducir a la máxima expresión. No los dejaron entrar. “Les va a llegar el telegrama”, fue el mensaje que recibieron. El viernes empezaron a llegar las cartas. No hay motivo de despido, solo rescisión de contrato.

El desempleo, la principal preocupación según las encuestas, generado en la propia residencia del Presidente. “Hubo filtraciones”. El gobierno clava el puñal de teorías conspirativas justo cuando el relato libertario gotea contradicciones, con un marcapasos -salvación o letal-: Patricia Bullrich.

Karina Milei, la Hermana de Hierro, disolvió la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos, de Osvaldo Javier Sosa, y encargó la seguridad del Presidente a la Casa Militar que dirige Sebastián Ignacio Ibáñez. El argumento oficial de extremar las medidas de seguridad choca con el inusual y desaforado contacto del Presidente con los militantes el viernes, en Bahía Blanca: “Javier estaba eufórico, brillante. En el hotel rompió el protocolo y se mandó para donde estaba la gente. Los custodios se querían morir”.

Javier Milei el viernes en Bahía Blanca (Foto: LLA provincia de Buenos Aires).
Javier Milei el viernes en Bahía Blanca (Foto: LLA provincia de Buenos Aires).

¿La SIDE alertó sobre las supuestas filtraciones en Olivos? La pregunta queda abierta. Es sabido que Santiago Caputo suele acercarle al Presidente carpetas azules con información sobre asuntos que Milei desconocía. Una forma de ganar su atención y ponerlo en alerta. Ya ocurrió con un listado de cinco jueces objetados por el asesor. Esa vez, sin embargo, la jugada no prosperó: el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, logró rebatir los vetos de Caputo.

Patricia Bullrich, senadora nacional La Libertad Avanza, volvió a desafiar al Gobierno Foto: Charly Diaz Azcue / Comunicación Senado
Patricia Bullrich, senadora nacional La Libertad Avanza, volvió a desafiar al Gobierno Foto: Charly Diaz Azcue / Comunicación Senado

La radicalización de Milei

Como sea, el Gobierno inaugura la cuenta regresiva con una radicalización extrema. Insiste. La fijación libertaria. Detrás del Presupuesto, asoman los dientes para recortar Discapacidad -la ley que el Gobierno no cumple-. Detrás de Malvinas, una obsesión retroalimentada por Milei y la pasión cinéfila del asesor Caputo: penas de hasta 20 años por campañas de desinformación masiva y operaciones clandestinas foráneas. Milei quiere superpoderes.

Un ahora o nunca, con reminiscencias a la primera vez que Santiago Caputo mantuvo un encuentro secreto con el PRO legislativo en un departamento del microcentro y pegó un potazo. En media lengua por el cigarrillo entre los labios, lanzó: “No vamos a negociar con la casta”.

La novedad: el oficialismo enfrenta una temporada de filtraciones en la batalla legislativa y política. Milei estuvo reunido cinco horas con los diputados y senadores libertarios para adoctrinarlos sobre economía y pedirles solo consideración con los aliados.

Al día siguiente, la bomba del Presupuesto 2027 explotaba en Diputados. El Gobierno insistía con los recortes en Discapacidad, el talón de Aquiles de un Ulises atado al mástil.

La senadora Bullrich estalló: “¡Las cosas importantes como esta no se comentan!“. ”Hay que ser menos chupamedia porque te lo cobran", escucharon decirle por el juego de rivalidades que instalan en la mesa política con Martín Menem por la eficacia para defender los proyectos del Gobierno.

Con el revuelo por Discapacidad, el presidente de la Cámara de Diputados tuvo que salir a aclarar que “la voz oficial” sobre el proyecto en el plenario de Discapacidad y Hacienda era la diputada Laura Rodríguez Machado.

“Estos tipos se pasan de listos”, despotricaba un aliado. Ante Cristian Ritondo, el jefe del bloque PRO, Menem tuvo que fingir: “Fue un error de redacción”. Ritondo quiere creer. El “error” implica desconocer un cronograma de pagos a los proveedores. Justo ahora que arranca la campaña electoral.

Hábil, Bullrich se convirtió en el marcapasos del Gobierno. No solo en sentido literal: para señalarle cada piedra del camino.

La senadora dijo que la tratan de “tonta” por no avisarle sobre los cambios en Discapacidad y publicó un video con una canción de Lali Espósito, la “enemiga pública” del Presidente, con un puñal: “Sé que todos los ‘peros’ tienen un ‘porqué’”. El que todos rodean y nadie pronuncia es: ¿Bullrich buscará ser presidente en 2027?

Es jugar fuerte para alguien que describió el carácter presidencial como de “una emocionalidad importante”.

Milei, sobregirado, respondió a la consulta de la periodista de espectáculos Marcia “Pochi” Frisciotti: “¿Cuál sería el problema de que escuche Lali? Me parece una tontería mayúscula politizar el arte. Es más, luego de la polémica escuché algunos temas y me gustaron". Puro show.

Las PASO bajo el brazo de Bullrich

Las intrigas sobre qué hacer con las PASO exceden la intención de Milei de quitarle un instrumento al peronismo para la elección presidencial. El mileísmo cree que Bullrich hace poco para juntar los votos que no están. En la provincia de Buenos Aires, los bullrichistas creen al revés: “Ojo, el peronismo arregló con (Sebastián) Pareja que haya PASO en la provincia”.

Entre los libertarios bonaerenses también hay ruido: “Santiago Caputo y Agustín Romo te llaman para acordar porque te plantas a Pareja. Pero una vez que acuerdan con Pareja, te sueltan la mano”. Para aclarar los bandos: Romo es Santiago Caputo; Pareja, Karina Milei.

Tampoco el PRO quiere eliminar las PASO. Los gobernadores piden un contrato de alianzas antes de pedirles a los legisladores que levanten la mano para la suspensión. Ya nadie cree que una eliminación sea posible. Crece la idea de que haya PAS: abiertas simultáneas no obligatorias.

La última saga de reuniones del jefe de Gabinete, Diego Santilli, con los gobernadores mostró las filtraciones en el juego de poder que el Gobierno no termina de jugar. Osvaldo Jaldo (Tucumán) dejó trascender que pidió obras y que de las PASO, ni una palabra. Gustavo Sáenz (Salta) sacó el puñal de entre el poncho: “La paciencia se va acabando cuando vemos falta de reciprocidad”. Sáenz había recibido un día antes a Victoria Villarruel en Salta.

La Vicepresidenta ya visitó a 22 gobernadores. Le falta La Pampa y Chaco. ¿Cuando complete el mapa se lanza como candidata a presidente? El peronismo la alienta. Todo sea por dividir la oferta de la derecha, que obligue al Presidente a ir a un balotaje.

El ministro de Economía Luis “Toto” Caputo no participó de la reunión con los gobernadores del Norte. Solo estuvo con la bilateral Carlos Sadir (Jujuy). Es el que abre, mejor dicho, cierra la billetera.

“El Colorado está desesperado. Nadie quiere poner en riesgo el superávit, pero así como está la cosa, va a ser muy difícil hacer campaña”, dice un dirigente del PRO bonaerense que supo hacer yunta con el ahora jefe de Gabinete. Santilli quiere ser gobernador de PBA. El viernes, acompañó a Milei en una recorrida por Bahía Blanca.

La otra incógnita sobre las PASO es si finalmente resultarían beneficiosas para el Gobierno. “En octubre ganamos por afano porque perdimos en las elecciones de septiembre en la provincia de Buenos Aires y la gente salió a votar por temor a la corrida cambiaria y a que vuelva el kirchnerismo”, dice un libertario bonaerense. ¿Una PASO riesgo kuka?

En el juego de conveniencias también talla la de los gobernadores que creen que una reelección de Milei, en vez de la aparición de un nuevo proyecto presidencial, libera el camino para posicionarse para la Casa Rosada en 2031: Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut), Rolando Figueroa (Neuquén) y la lista sigue.

Sin certezas sobre las posibles “filtraciones” en Olivos, sí hay testimonios de episodios puntuales de la furia presidencial. La desata una mínima sugerencia o sutil pregunta sobre si es necesaria una revisión al programa económico. Milei estalla en gritos. La otra cuestión que altera la calma presidencial es la insinuación de un supuesto control exagerado de las condiciones de prisión domiciliaria a Cristina Kirchner.

Axel Kicillof, el sábado, en el lanzamiento del MDF federal. (Foto: NA)
Axel Kicillof, el sábado, en el lanzamiento del MDF federal. (Foto: NA)

Una minucia para la guerra abierta en el peronismo. Desde Avellaneda, Axel Kicillof lanzó el armado federal para una candidatura presidencial: “Cuenten conmigo para que la Argentina tenga una alternativa”. Rebajó al kirchnerismo a una oficina y un control remoto. Sabe que Máximo Kirchner prepara la venganza. Sergio Massa esperará hasta noviembre para oficializar que quiere ser candidato.

El peronismo en guerra

El exministro de Economía ofrece al kirchnerismo oficios en la justicia. La causa Hotesur - Los Sauces, que también implica a Máximo Kirchner, ya tiene fecha. ¿Una señal del acuerdo son los pliegos de jueces que el kirchnerismo aprobó sin chistar? El ministro Mahiques conoce el satélite Massa.

Sugestivo que CFK insista con una candidatura de Wado de Pedro, ahora en la provincia de Buenos Aires. Algunos ironizan que es como castigo. “Yo no sé cómo Cristina Kirchner no les cortó la cabeza a sus espadas judiciales”, dice un integrante de la familia judicial ahora politizado.

Para los que creen que ya vieron todo. Hay dos sorpresas electorales en proceso. Un fallo de la Corte de Justicia en contra de la reelección en Formosa podría ser un tsunami para las pretensiones de los intendentes de la provincia de Buenos Aires. Kicillof apoya la reelección indefinida porque necesita a los intendentes para la presidencial. Sería una herida mortal para la aspiración del Gobernador. Massa sonríe y espera.

La otra: alguien le preguntó a Bullrich después de que publicó el desafiante video en redes: ¿Es descabellado que vayas a una PASO con Javier Milei? Silencio.