El Tribunal de lo Penal de París dictará sentencia hoy viernes contra Loïk Le Priol y Romain Bouvier por el asesinato del ex rugbier argentino Federico Martín Aramburu, baleado el 19 de marzo de 2022 tras una pelea bajo los efectos del alcohol en un bar parisino. Antes de conocer el veredicto, el imputado aseguró ser cristiano, tomó la visita del Papa León XIV a la capital francesa como una posible “señal” y dio sus últimas palabras.

“Soy cristiano como ustedes”, exclamó Le Priol en sus últimas palabras ante la familia del ex Puma. “El Papa está hoy en París, no sé si es una señal, pero espero que algún día encuentren la fuerza para perdonarme y que yo también encuentre la fuerza para perdonarme a mí mismo”, declaró, según medios locales como TV5 Monde.

Los acusados realizaron diez disparos y vaciaron por completo el cargador. La fiscalía pidió 27 años de prisión para Le Priol y 20 años para Bouvier, aunque ambos se enfrentan a la cadena perpetua por asesinato. Le Priol, ex soldado de 32 años dado de baja del Ejército, disparó dos tiros mortales por la espalda contra Aramburu, quien estaba desarmado. Bouvier, de 35, fue el primero en abrir fuego y está acusado de intento de asesinato. Ambos habían sido activistas de extrema derecha vinculados a la ya disuelta organización estudiantil Groupe Union Défense, conocida como GUD. Compartían una ideología fascista y una fascinación por las armas y la violencia, pero negaron haber tenido intención de matar o haber planificado el crimen.

Hoy se conocerá la sentencia contra los acusados de asesinar a Federico Martín Aramburu (Thibault SOUNY / AFP)

El acusado cuestionó la pena solicitada por la fiscalía: “Veintisiete años, es vertiginoso, esa era la edad que tenía en el momento de los hechos”. Esa condena equivale al período de vida que, según afirmó, había vivido en libertad, antes de preguntar con enojo: “¿Cuánto vale la vida de un hombre?”. Tras tres semanas de debates, Le Priol sostuvo que había comprendido “mucho sobre mí mismo”. El tribunal se retiró a deliberar para emitir un veredicto que se espera para esta misma noche.

Bouvier, con la voz quebrada, declaró que nunca encontraría palabras frente al “sufrimiento y la dignidad de la familia del señor Aramburu”. En la audiencia estuvieron familiares del jugador y figuras como el ex rugbier Thomas Lièvremont y la directora de Roland Garros, Amélie Mauresmo, residente en el País Vasco.

Los dos hombres dijeron que se defendieron de Aramburu y de Shaun Hegarty, amigo y ex compañero de la víctima, quien también declaró en el juicio. Afirmaron que creyeron estar en peligro y describieron miedo, un “efecto túnel” y hasta un “pánico total” durante la pelea. Los acusados admitieron actos de violencia con armas. Bouvier alegó secuelas de lesiones sufridas en la infancia, mientras que Le Priol invocó un trastorno por estrés postraumático; sus defensores plantearon la legítima defensa, aunque con más cautela que al comienzo del juicio.

La esposa de Aramburu, María Codino, también declaró en el juicio por el aseasinato del ex Puma (EFE/EPA/FIRAS ABDULLAH)

La defensa de los imputados quedó debilitada por un antecedente de 2015: Le Priol y Bouvier tenían prohibido relacionarse porque participaron en la golpiza al presidente de la GUD en su domicilio, en medio de un ajuste de cuentas violento dentro de la extrema derecha. También son juzgados la ex pareja de Le Priol, de 29 años, y otro ex activista de extrema derecha, de 37.

El fiscal Philippe Courroye solicitó penas de tres años de prisión para ambos, con uno y dos años de suspensión de la pena, respectivamente. La mujer enfrenta una posible cadena perpetua por intento de complicidad en asesinato, ya que conducía el Jeep del que Bouvier descendió antes de disparar. La fiscalía pidió que no fuera declarada culpable por ese cargo y que solo respondiera por ocultación de pruebas y manipulación de la escena del crimen. El hombre de 37 años está acusado de ayudar a Bouvier durante su breve huida y de colaborar para deshacerse del arma.

La viuda de Federico Martín Aramburu recordó, sin expresiones de ira ni odio, que la pareja tenía tres hijos menores de edad. No reclamó una condena inflexible, sino un fallo que les permitiera “desarrollarse como adultos”. “El dolor en nuestras vidas comenzó el 19 de marzo”, expresó. “No es algo fijo”, añadió: “Es un dolor vivo y en constante evolución”, presente todos los días.