La lasaña es un plato que permite salir de la receta clásica sin abandonar su característica combinación de pasta, relleno y salsa. Aunque las versiones con carne son las más conocidas, el salmón y las espinacas pueden convertirse en una alternativa para preparar algo distinto en casa.
Esta receta combina el sabor del pescado con las espinacas y una salsa bechamel casera que aporta cremosidad. Además, la preparación demanda apenas 32 minutos en total.
¿Qué necesitás?
Las cantidades indicadas alcanzan para cuatro personas, aproximadamente.
- 16 placas de lasaña precocidas.
- 300 gramos de salmón.
- 150 gramos de espinaca fresca.
- 4 cucharadas de salsa de tomate.
- 50 gramos de manteca.
- 50 gramos de harina de trigo.
- 500 ml de leche.
- Queso rallado, cantidad necesaria.
- Sal.
- Pimienta negra molida.
- Nuez moscada.
El paso a paso
- Cortar el salmón en trozos pequeños y reservarlo mientras se prepara el resto de los ingredientes.
- Para hacer la bechamel, derretir los 50 gramos de manteca en una olla. Agregar la harina y cocinar durante aproximadamente un minuto mientras se mezcla constantemente.
- Incorporar la leche poco a poco y condimentar con sal, pimienta negra y nuez moscada. Cocinar a fuego medio hasta conseguir una salsa ligeramente espesa.
- Colocar las espinacas en un recipiente amplio y mezclarlas con aproximadamente tres cucharones de la bechamel. Reservar el resto de la salsa para armar la lasaña.
- Cubrir el fondo de una fuente apta para horno con las cuatro cucharadas de salsa de tomate y colocar encima una primera capa de placas de lasaña.
- Distribuir sobre la pasta una parte de las espinacas y algunos trozos de salmón. Cubrir con bechamel y colocar otra capa de pasta.
- Repetir el procedimiento alternando pasta, espinacas, salmón y bechamel hasta terminar los ingredientes. La última capa debe quedar cubierta únicamente con bechamel.
- Agregar queso rallado por encima y llevar al horno previamente calentado a 180 °C durante 25 minutos, hasta que la lasaña esté cocida y la superficie quede gratinada.

El resultado es una lasaña cremosa en la que el salmón aporta un sabor más intenso, mientras que las espinacas equilibran el relleno. La bechamel, por su parte, permite unir las distintas capas y evita que la preparación quede seca.
Al tratarse de un plato bastante completo, no necesita demasiados acompañamientos. Por eso, esta variante de la clásica lasaña, es una de las mejores opciones para salir de la rutina con un plato distinto en solo media hora.




