Le mandaron una tarjeta que nunca pidió, lo incluyeron en el Veraz y ahora el banco deberá indemnizarlo con $10 millones
Un hombre de Puerto Madryn recibió una tarjeta de crédito que nunca había pedido ni activado y terminó incluido en el Veraz por una deuda que no reconocía . El problema salió a la luz cuando fue a su banco habitual para pedir un aumento en el límite de su tarjeta y le informaron que no podían aproba
Un hombre de Puerto Madryn recibió una tarjeta de crédito que nunca había pedido ni activado y terminó incluido en el Veraz por una deuda que no reconocía. El problema salió a la luz cuando fue a su banco habitual para pedir un aumento en el límite de su tarjeta y le informaron que no podían aprobarlo porque figuraba como moroso ante otra entidad.
La Justicia consideró que el banco tuvo una conducta comercial desleal y abusiva y lo condenó a pagar una indemnización de más de $10 millones.
El caso fue llevado adelante por la abogada Vanesa Peruzzotti, quien contó en diálogo con TN que su cliente recibió durante más de un año llamados en los que le reclamaban el pago y también contactaban a familiares y compañeros de trabajo.
Emanuel no había solicitado ningún producto de ese banco. Sin embargo, recibió una tarjeta de crédito en su casa y decidió no utilizarla; la rompió y la tiró porque no tenía intención de convertirse en cliente de esa entidad. Meses después descubrió que, pese a nunca haberla activado, le habían generado cargos y una deuda.
El dato apareció cuando intentó aumentar el límite de crédito de una tarjeta que sí utilizaba. En ese momento le informaron que la operación no podía avanzar porque figuraba en el Veraz con una deuda de otro banco. Para Emanuel fue una sorpresa, hasta ese momento no sabía que estaba registrado como moroso.
La tarjeta que recibió sin solicitarla terminó por afectar su historial crediticio. (Foto: Adobe Stock).
La situación fue todavía más grave porque, según contó Peruzzotti, el hombre había sido calificado como “moroso irrecuperable”. A partir de allí comenzó a recibir llamados de cobranzas en los que le exigían que pagara la deuda. Los contactos también alcanzaron a personas de su entorno, como familiares y compañeros de trabajo.
“Era una situación muy angustiante, bochornosa y que se extendió durante más de un año”, explicó la abogada. Según relató, su cliente no entendía cómo podía aparecer como deudor de una entidad de la que nunca había sido cliente ni había utilizado una tarjeta.
Qué tuvo en cuenta la Justicia
Ante la falta de una solución, Emanuel decidió iniciar una demanda contra el banco. El proceso buscó que dejaran de reclamarle el dinero, que corrigieran la información que figuraba en el Veraz y que se reconociera el daño que le había provocado la situación.
Para demostrar que la tarjeta no había sido solicitada ni utilizada por su cliente, la defensa tuvo que recurrir a una pericia contable sobre los registros del banco. Según explicó Peruzzotti, esa prueba permitió acreditar cómo se había generado la deuda y respaldar la versión de Emanuel.
La abogada también destacó un aspecto que tuvo peso al momento de fijar la indemnización. Según contó, durante el juicio la entidad sostuvo que Emanuel había pedido la tarjeta y que después se había arrepentido. La defensa logró demostrar que esa versión no se correspondía con lo que había ocurrido.
El juez Guillermo Hansen consideró que hubo una conducta comercial desleal y abusiva. De acuerdo con la explicación de la abogada, el fallo también tomó en cuenta el trato que recibió Emanuel durante el proceso y el daño que le provocó haber sido presentado como responsable de una deuda que no había generado.
La sentencia estableció una indemnización superior a $10 millones. El banco no apeló el fallo, mientras que la defensa de Emanuel sí recurrió la decisión con el objetivo de que se revisaran algunos aspectos vinculados con el monto de la reparación.
El problema de las tarjetas que llegan sin pedido
Peruzzotti explicó que, según lo que pudo acreditarse durante el juicio, el envío de tarjetas podía formar parte de una estrategia comercial para captar nuevos clientes. El problema aparece cuando una persona recibe el plástico sin haberlo solicitado y, aun sin activarlo, comienzan a aparecer cargos asociados al producto.
El caso también puso en discusión una situación que puede afectar a consumidores que reciben promociones bancarias que no pidieron. No usar una tarjeta no equivale necesariamente a haber contratado voluntariamente un producto, y ante un reclamo de este tipo es importante revisar qué información figura en los registros de la entidad y en las bases de deudores.