
Un operativo de control de inmigración llevado a cabo en la localidad de Grasonville, Maryland, desencadenó una fuerte controversia tras la detención del joven salvadoreño Óscar José Araujo Mejía, de 21 años.
El incidente, ocurrido el pasado 21 de agosto de 2026, dejó como saldo al joven hospitalizado con severas lesiones corporales, la intervención de múltiples agencias policiales y dos posturas diametralmente opuestas sobre el nivel de fuerza utilizado.
Mientras las autoridades federales y locales argumentan que el sospechoso provocó un peligroso accidente al intentar huir a alta velocidad, sus allegados sostienen que presuntamente fue víctima de uso excesivo de la fuerza e intimidación física durante y después de su captura.
De acuerdo con la información compartida por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Policía Estatal de Maryland, el operativo tenía como objetivo la detención de Araujo Mejía, a quien identifican como un ciudadano indocumentado con presuntos antecedentes penales que habría ingresado previamente a territorio estadounidense en junio de 2023.
La versión oficial indica que, al percatarse de la presencia de los agentes, el joven habría intentado eludir el arresto conducido de forma errática. A raíz de la persecución y el consecuente choque en Stevensville, la Policía Estatal de Maryland presentó cargos formales contra el joven por conducción negligente, conducción temeraria, no detenerse y desobedecer las indicaciones directas de las autoridades de tráfico.
Las agencias policiales niegan de forma categórica haber empleado fuerza desmedida durante la aprehensión y atribuyen la totalidad de las lesiones físicas sufridas por el detenido al propio impacto vehicular provocado por su intento de fuga.
La denuncia familiar y presuntos abusos en la aprehensión
En contraste directo con las declaraciones institucionales, la familia de Araujo Mejía ofrece un relato sombrío de lo acontecido. Un hermano de la víctima, quien transitaba metros atrás en la misma ruta rumbo al trabajo, relata que presuntamente vio cómo alrededor de ocho vehículos federales rodeaban el automóvil de Óscar antes de que una camioneta negra sin distintivos visibles lo embistiera.
Según las declaraciones del familiar, tras la colisión los agentes supuestamente sacaron al joven a la fuerza del vehículo y lo habrían agredido físicamente en el suelo. Sostienen que, presuntamente, un agente colocó su rodilla sobre la nuca del joven mientras este clamaba por auxilio, provocándole un crujido interno y graves traumatismos en el cuello.
Asimismo, los familiares denunciaron irregularidades en los protocolos de traslado médico. Alegan que, a pesar de la llegada de los servicios de emergencia al lugar, supuestamente no se permitió que el joven fuera conducido en una ambulancia, sino que fue movilizado en un vehículo propio de la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Las consecuencias físicas reportadas han exigido una atención médica de alta complejidad. Inicialmente, Araujo Mejía fue trasladado al Hospital Luminous Health en Annapolis, donde presuntamente requirió 29 puntadas en la cabeza producto de una profunda laceración.
No obstante, debido a la gravedad de los traumatismos detectados en la zona del cuello específicamente presuntas fracturas en las vértebras cervicales C5 y C7 tuvo que ser derivado de urgencia a un hospital en Baltimore para someterse a una compleja intervención quirúrgica de columna.
De momento, autoridades estadounidenses sostienen que Óscar Araujo Mejía permanecerá bajo custodia federal enfrentando tanto los cargos de tráfico estatales como el proceso migratorio correspondiente.