La lechería argentina cerró los primeros siete meses de 2026 con una combinación poco habitual para la cadena, sobre todo teniendo en cuenta los malos años para el sector. Según informó el gobierno nacional, las exportaciones de productos lácteos alcanzaron un récord histórico tanto en volumen como en valor, mientras que el consumo interno también mostró una recuperación. Entre enero y julio, el país exportó el equivalente a 1.835 millones de litros de leche, un 20,4% más que en el mismo período de 2025, por un valor de US$ 987 millones.

De acuerdo con los registros de la Dirección Nacional de Lechería, dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, se trata de una marca histórica para los primeros siete meses del año. El dato cobra mayor relevancia cuando se lo pone en relación con la producción total, pues los 1.835 millones de litros equivalentes exportados representaron el 29% de la leche producida durante el período analizado.

Esto significa que casi tres de cada diez litros de leche generados por la cadena tuvieron como destino el mercado externo, mientras que otros 4.986 millones de litros equivalentes quedaron en el mercado interno. Y ese mercado tampoco se contrajo. Según el informe oficial, el consumo doméstico creció 4% respecto del mismo período del año pasado.

La combinación es significativa para una cadena que históricamente tuvo en la colocación de sus excedentes uno de sus principales desafíos. En esta primera parte de 2026, el crecimiento de las exportaciones permitió absorber una mayor cantidad de producción sin que eso se tradujera en una caída del consumo interno. La demanda externa aparece así como una vía adicional para canalizar la leche producida por la industria argentina.

En términos económicos, las ventas externas también dejaron una cifra relevante. Los lácteos generaron US$ 987 millones entre enero y julio. La canasta exportadora estuvo encabezada por la leche en polvo entera, el suero, la mozzarella, los quesos semiduros y la manteca, productos que permiten a la industria colocar en el exterior tanto leche procesada como distintos derivados.

Brasil, Argelia, Chile y China fueron los principales destinos de los lácteos argentinos durante estos primeros siete meses, de acuerdo con los volúmenes exportados. La presencia de mercados diversos también muestra que la salida exportadora no está concentrada en un único comprador y que la industria argentina mantiene una cartera de destinos relevante para sus productos.

El récord exportador llega, sin embargo, en un momento de fuerte reordenamiento de la industria láctea argentina. El crecimiento de las ventas externas convive con una situación mucho más complicada para varias empresas que dependen del mercado interno.

El caso de Lácteos Verónica emblemático. Sumado a lo que ocurrió en ARSA, Sudemericana de Lácteos, Sancor y otras, la empresa, una de las firmas históricas de la cuenca santafesina, entró en concurso preventivo en agosto con un pasivo bancario de unos $4.700 millones y reclamos de productores tamberos que rondan los US$ 60 millones. Sus tres plantas permanecieron paralizadas durante buena parte del año y más de 700 trabajadores quedaron afectados por la crisis.

A su vez, el último ranking del Obsevatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) muestra el profundo reordenamiento que atraviesa el sector, con empresas que fueron protagonistas durante décadas dejaron de operar o perdieron posiciones, mientras otras ganaron escala. SanCor, por ejemplo, ya no figura entre las 40 principales receptoras de leche, mientras que Verónica directamente desapareció del listado.