León XIV en Argentina: cuando la palabra de la Iglesia puede incomodar al poder
León XIV llegará a la Argentina en noviembre, tras 39 años sin una visita papal. Su arribo se dará en un país donde el gobierno de Javier Milei convirtió al ajuste, la reducción del Estado y el equilibrio fiscal en el eje central de su proyecto político. Sin embargo, hay una pregunta que inevitablem

León XIV llegará a la Argentina en noviembre, tras 39 años sin una visita papal. Su arribo se dará en un país donde el gobierno de Javier Milei convirtió al ajuste, la reducción del Estado y el equilibrio fiscal en el eje central de su proyecto político.
Sin embargo, hay una pregunta que inevitablemente acompañará su recorrido: ¿qué ocurre con quienes quedan afuera de ese modelo?
Es que mientras el Gobierno habla de números, mercados y variables macroeconómicas, un sector importante de la Iglesia argentina viene poniendo el foco en las personas: familias, trabajadores, jubilados, pobres y excluidos.
No se trata de una diferencia menor; es una discusión profunda sobre el modelo de sociedad.
Jorge García Cuerva reclamó poner a los más vulnerables en el centro y advirtió sobre el paulatino deterioro del tejido social. Marcelo Colombo expresó su preocupación por el incremento de la pobreza y la caída en las condiciones de vida. En tanto, desde Córdoba, el cardenal Ángel Rossi sintetizó una realidad que interpela a cualquier gestión: "La macroeconomía no baja al plato".
Esas voces no surgen de la nada. Forman parte de una tradición pastoral que Francisco profundizó hasta transformarla en un verdadero llamado de atención al poder económico y político.
El papa Francisco habló de una Iglesia cercana a los descartados, defendió el trabajo digno, cuestionó una economía que excluye y advirtió sobre la consolidación de una cultura que convierte al ser humano en mercancía.
Ahora será León XIV quien deba definir qué Iglesia quiere representar frente a una Argentina profundamente fracturada.
El Gobierno podrá intentar reducir la visita a una mera fotografía protocolar junto al Presidente. Pero mientras una foto dura segundos, la palabra de un Papa puede resonar durante generaciones.
Por eso, Córdoba será mucho más que una simple escala en el itinerario papal: puede convertirse en el escenario donde una pregunta de índole moral atraviese el debate político nacional.
¿Puede llamarse progreso a una sociedad donde unos pocos acumulan mientras la mayoría no logra llegar a fin de mes?
La visita de León XIV tendrá, entonces, una dimensión inherentemente política, aunque no partidaria.
Defender la dignidad humana, el trabajo, la solidaridad y la inclusión no significa hacer oposición a un gobierno; significa preguntarle al poder para quién gobierna.
Si esa pregunta vuelve a retumbar con fuerza desde Córdoba, nadie podrá esconderla detrás de las cifras.
Al fin y al cabo, ninguna macroeconomía puede considerarse exitosa si para funcionar necesita dejar seres humanos al costado del camino.
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