La UNLP y el Astillero Río Santiago desarrollan una máquina de gran escala para producir viviendas sociales con un sistema digital y una mezcla cementicia de secado rápido (Universidad Naciona de La Plata)

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Astillero Río Santiago desarrollan una impresora 3D de gran escala para la construcción de viviendas sociales. El proyecto reúne a equipos técnicos de ambas instituciones, investigadores de la casa de estudios y empresas locales vinculadas a la producción de materiales para la construcción.

La tecnología busca automatizar parte de la edificación mediante un sistema de impresión que deposita una mezcla cementicia de secado rápido de acuerdo con diseños digitales previamente elaborados. El objetivo es levantar viviendas de hasta 60 metros cuadrados en plazos más cortos que los de la construcción convencional y facilitar la producción seriada de unidades habitacionales. El Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano de la provincia de Buenos Aires también mantuvo reuniones con la entidad educativa para evaluar la aplicación de estas casas en terrenos que cuenten con servicios.

Cómo es la tecnología desarrollada por la UNLP y el Astillero Río Santiago

El desarrollo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Astillero Río Santiago consiste en una tecnología de fabricación nacional destinada a acelerar la construcción de viviendas sociales. El proyecto integra una impresora 3D de gran escala, una mezcla cementicia adaptada a este tipo de obra y un sistema de diseño y control digital desarrollado por equipos de la universidad.

El proyecto apunta a completar la estructura de una unidad habitacional de hasta 60 metros cuadrados en unas 50 horas y habilitar la producción en serie (Universidad Naciona de La Plata)

Según la UNLP, la meta es producir viviendas que cuenten con divisiones internas y los espacios necesarios para puertas y ventanas. La proyección inicial prevé completar la estructura de una unidad habitacional en cerca de 50 horas, un plazo inferior al que demanda una obra convencional, aunque las instalaciones y las terminaciones requieren tareas posteriores.

La iniciativa reúne a investigadores, docentes y estudiantes de ingeniería, arquitectura, sistemas y trabajo social. También participan empresas locales vinculadas a la construcción, entre ellas firmas que colaboran en el desarrollo del mortero cementicio. El Astillero Río Santiago aporta sus capacidades industriales y técnicas para la fabricación del prototipo.

La propuesta contempla la posibilidad de construir viviendas en serie y de trasladar el equipamiento a terrenos donde se desarrollen planes habitacionales. De acuerdo con la casa de estudios, el sistema apunta a reducir tiempos y costos de ejecución, con unidades que incorporen soluciones de aislación térmica para mejorar la eficiencia energética.

El equipo tiene un pórtico de 6 metros de ancho y 11 metros de alto, se desplaza sobre carriles y ubica el material según el plano digital de la vivienda (Universidad Naciona de La Plata)

El proyecto no elimina la intervención de trabajadores de la construcción. Una vez concluida la etapa principal de la obra, se requieren albañiles, electricistas, plomeros y otros oficios para colocar cubiertas, aberturas, cañerías, tendidos eléctricos y realizar las terminaciones. La UNLP plantea, además, la capacitación de vecinos de los barrios, con foco en la participación de mujeres, para que puedan intervenir en esas tareas y contar con herramientas para el mantenimiento de las viviendas.

Cómo funciona la impresora 3D gigante

Diseñada por la entidad educativa y la institución naval, tiene una estructura de pórtico de 6 metros de ancho y 11 metros de alto. Según la UNLP, se apoya sobre dos bogies que se desplazan por carriles paralelos instalados en el terreno donde se realizará la obra.

El proceso requiere una platea de hormigón, suministro de mortero, agua y energía eléctrica, y puede avanzar de forma continua con supervisión técnica (Universidad Naciona de La Plata)

Cada uno de esos equipos móviles cuenta con un brazo elevable tipo tijera. Ambos se conectan mediante una viga superior, que sostiene el cabezal de impresión. Sobre esa viga se mueve un carro de un extremo al otro, con el objetivo de ubicar el material en los puntos definidos por el diseño digital de la vivienda.

El mortero cementicio llega al cabezal a través de una manguera conectada a una bomba. Allí se prepara y humecta la mezcla antes de su aplicación. La consistencia del material es uno de los aspectos centrales del proceso: debe permitir que las capas mantengan su forma y soporten el peso de las que se colocan encima, sin desmoronarse ni aplastarse.

Imagen de referencia que destacó la Universidad Nacional de La Plata sobre la construcción de estructuras con impresoras 3D (Captura de video / Instagram / @3d.yapi)

Antes de iniciar el trabajo, se prepara una platea de hormigón que funciona como base de la vivienda y sobre la cual se montan los rieles. La máquina requiere abastecimiento de mortero, agua y energía eléctrica, pero puede realizar el proceso de manera continua con supervisión técnica. Una vez finalizada una unidad, el equipo puede trasladarse sobre los carriles para iniciar la siguiente, lo que habilita la construcción seriada de viviendas.

Los antecedentes en el mundo

Uno de los antecedentes de este tipo de construcción se registró en Francia, donde la Universidad de Nantes participó en el proyecto Yhnova, destinado a desarrollar viviendas sociales con impresión 3D. La iniciativa reunió a investigadores, fabricantes, autoridades locales y una asociación de vivienda, con el objetivo de evaluar si este método podía reducir costos y acelerar los plazos de ejecución.

El resultado fue una vivienda de 95 metros cuadrados, con cuatro habitaciones, construida para una familia de cinco integrantes en un barrio del norte de la ciudad. Según recogió la BBC, Nordine y Nouria Ramdani y sus tres hijos se convirtieron en la primera familia en mudarse a una casa impresa en 3D.

La impresión de la estructura demandó 54 horas. Luego, contratistas completaron durante cuatro meses la colocación de puertas, ventanas y elementos del techo. El costo total fue de alrededor de USD 238.000, cerca de un 20% menor al de una construcción equivalente realizada con técnicas tradicionales, de acuerdo con los datos difundidos por 3D Printing Industry.

El sistema utilizado, denominado BatiPrint3D, fue desarrollado por investigadores del Instituto Universitario de Tecnología de Nantes. La tecnología permitió construir paredes curvas y aisladas, adaptadas al diseño de la vivienda, con criterios de accesibilidad para personas con discapacidad.