Las fuerzas G que se soportan y la temperatura extrema en el interior del monoplaza (que puede alcanzar los 60 grados) provocan que un piloto de Fórmula 1 llegue a perder entre 3 y 5 kilogramos por carrera, además de quemar en torno a 600 calorías. A más de 300 kilómetros por hora, cualquier detalle puede marcar la diferencia, por eso la preparación física no termina cuando el piloto se quita el casco.
Detrás de cada carrera hay horas de entrenamiento, descanso y una alimentación cuidadosamente planificada. En el caso de Fernando Alonso, uno de los pilotos más longevos y experimentados de la parrilla, la disciplina es una constante. Desde 2003, el preparador físico y fisioterapeuta Edo Bendinelli ha acompañado al asturiano y conoce de primera mano cómo organiza su rutina para afrontar cada Gran Premio, como el que acoge Madrid este fin de semana.
Alonso destaca por llevar una vida especialmente ordenada y por evitar los excesos. Sin embargo, su problema durante los fines de semana de competición no es precisamente comer demasiado. Según explicó Bendinelli a Mundo Deportivo, cuando está completamente concentrado en el trabajo puede llegar incluso a olvidarse de una comida. “Es bastante ordenado, pero es más fácil que se salte una comida que ponerse a comer más de lo que necesita”, señaló el preparador italiano.
Cereales, jamón y huevos: el desayuno de un piloto de F1
La estrategia nutricional cambia especialmente el día de carrera. Frente a lo que podría pensarse, el desayuno adquiere entonces una importancia fundamental. Alonso come aproximadamente tres horas antes de ponerse al volante, por lo que esa primera comida debe aportar la energía necesaria para afrontar la competición sin resultar excesivamente pesada.

El objetivo está claro: proporcionar combustible al organismo y evitar molestias digestivas durante la carrera. Por ello, el desayuno de competición se centra principalmente en carbohidratos, acompañados de una cantidad moderada de proteínas. Al tratarse de una comida temprana y de la última ingesta importante antes de la carrera, su función es ayudar al piloto a mantener sus reservas energéticas durante el esfuerzo.
Durante los días normales, la alimentación de Alonso es algo más variada. Su desayuno habitual incluye cereales con un poco de leche, además de fuentes de proteínas como una loncha de jamón y una clara de huevo. También incorpora zumo natural. Una combinación que busca proporcionar energía y nutrientes sin convertir el desayuno en una comida excesivamente pesada.
El capricho dulce de Alonso
Sin embargo, incluso en una rutina marcada por la disciplina hay espacio para los pequeños placeres. Bendinelli reconoció que, ocasionalmente, el piloto toma unas galletas que acompaña con “un poco de Nocilla, porque le encanta”.
Esta dulce elección del asturiano refleja una idea cada vez más extendida en nutrición deportiva: una dieta saludable no tiene por qué basarse necesariamente en prohibiciones absolutas. La clave está en el conjunto de la alimentación y en mantener un equilibrio entre las necesidades nutricionales y el disfrute.
En un deporte donde la resistencia, la concentración y la precisión son esenciales, la dieta se convierte así en una pieza más de la preparación. Y en el caso de Fernando Alonso, hasta un pequeño capricho puede tener cabida cuando existe una planificación que permite mantener el equilibrio.
