Madrid, 12 sep (EFE).- 'Ya no llama nadie' es el último cómic de la guionista Elizabeth Casillas y la ilustradora Blanca Vázquez, publicado por Astiberri esta semana, y que visibiliza la soledad de los ancianos en los pueblos de la España vaciada y el hastío de la semana, en espera de las visitas familiares del domingo.
En una entrevista con EFE, Casillas (Bilbao, 1986) explica que lo primero que escribió fue el título: 'Ya no llama nadie' y, a partir de esa premisa, desarrolló una novela gráfica donde la protagonista (Mariona, de 87 años) piensa mucho en la muerte porque en el pueblo no la dejan pensar en nada más, porque sus amigas van desapareciendo y la cabeza de su marido (Vicente) es cada vez más volátil.
Dice la guionista que el germen de la novela gráfica vino de un conjunto de cosas que fueron cogiendo fuerza a raíz del deterioro de sus abuelos y del trabajo en una asociación de personas con discapacidad auditiva, donde se apercibió de lo mucho que afectaba la pérdida de oído a la desconexión con la realidad.
Aunque afirma que el cómic es "menos personal de lo que puede parecer", reconoce la escritora que las visitas al pueblo de sus abuelos, Arroyuelo (Burgos), con 24 habitantes, le dieron conciencia de la soledad de muchos ancianos en el entorno rural.
Casillas insiste en que la idea es transmitir la realidad de esos pueblos aislados donde el domingo es el día de las sobremesas familiares, "mientras que el resto de la semana es silencio, rutina y hastío".
"Quería mostrar que hay entre un domingo y otro en los pueblos. Y es que en esos días entre medias hay una vida que no para, pero que baja mucho el volumen", añade la guionista, que enmarca el cómic en el tipo costumbrista.
La escritora reconoce que muchos pueblos quedan olvidados y carentes de servicios, y eso deja a sus habitantes en una situación de abandono, "pero la novela no busca ahondar en el tema político", sino en el vacío existencial de la gente que va asumiendo su ocaso y la necesidad de crear un legado.
Casillas afirma que el libro tiene "poco diálogo y mucho guión" y muchas páginas mudas que se configuran como un recurso narrativo para transmitir "los silencios, el hastío y la abulia de domingo a domingo".
En esos días, el jardín se convierte en protagonista y en el lugar donde Mariona planea, incluso, que reposen sus cenizas.
En una entrevista con EFE, la ilustradora Blanca Vázquez (Guadalupe, Cáceres, 1997) revela la gran conexión con la guionista a la hora de ilustrar la historia, que se desarrolla "en digital cien por cien, pero simulando acuarela".
Para la novela gráfica, Vázquez recurre a una paleta de colores muy cálida: "La casa se llena de ocres, marrones y rojos y el jardín es pura luz y explosión de verdes, mientras que las escenas de 'flasback' donde concurren sueños y recuerdos se vuelven de color azul".
Vázquez afirma que se siente muy cómoda con las páginas mudas que aparecen después de las escenas en familia "con bocadillos llenos de diálogos por aquí y por allá y con charlas que fluyen".
Con las páginas mudas viene el contraste, y se suceden las viñetas con escenas donde Mariona y Vicente están solos: "No aburridos, pero con tanta rutina de verse, que no tienen grandes cosas que decirse y eso se palpa".
Dice la ilustradora que se trata de un cómic sobre los cotidiano y la familia, "pero también una novela gráfica sobre el ocaso de la vida, como una puesta de sol".
Vázquez revela que el cómic da voz a las dos perspectivas: la de los jóvenes que ven razonables las visitas semanales y la de los abuelos que se ven abrumados de domingo a domingo por la monotonía y la soledad.
Para la ilustradora se trata de un cómic universal con el que todos se identifican y que forma parte de la colección Sillón Orejero de Astiberri, donde caben las novelas gráficas más reflexivas.EFE
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