En el sector fintech, la diversidad de género dejó de ser una aspiración para convertirse en una métrica con nombre y número. Las empresas que apostaron por equipos mixtos en todos los niveles de la organización empezaron a reportar resultados concretos: más innovación, mayor creatividad y un impacto visible en el negocio.
Naranja X es una de ellas, y Silvana Jachevasky, Chief Marketing Officer de la compañía, lo contó en Infobae Talks Mujeres con Impacto: más del 40% de las posiciones de liderazgo están ocupadas por mujeres, una proporción que se replica en el comité ejecutivo y que ubica a la empresa por encima de los promedios regionales.
Para Jachevasky, el punto de partida es personal. Fue alumna de la Escuela 9 de Niños Luz Vieira Mendes, en Córdoba, reconocida como la primera escuela inclusiva del mundo. “En esa escuela lo diverso era lo común”, recordó. Esa experiencia formativa, dijo, marcó su manera de entender los equipos y las organizaciones.
La diversidad que defiende la ejecutiva va más allá del género. Abarca edades, experiencias, profesiones y estilos de vida. “Los equipos diversos son poderosos”, afirmó, y agregó que ese poder se traduce en innovación, creatividad e impacto medible en el negocio.
El perfil de liderazgo que las organizaciones necesitan hoy
Al describir los atributos que distinguen al liderazgo femenino, Jachevasky mencionó tres. El primero es la empatía, pero con una condición: “La empatía con visión y la empatía con foco en los resultados. Conectar con los otros, con los clientes, con los equipos, pero con mucho foco en los resultados”, precisó. El segundo es la capacidad de tomar decisiones en contextos de alta incertidumbre, algo que en la Argentina adquiere una dimensión particular. El tercero es la ambición: “La ambición de crecer, de crear, esa ambición que multiplica y que inspira y que hace que otras mujeres quieran seguir por el mismo camino”, señaló.
Desafíos estructurales que todavía frenan a las mujeres
Sobre los obstáculos que enfrentan las mujeres para construir carreras sólidas, Jachevasky fue precisa. Citó un estudio de la Organización Internacional del Trabajo según el cual el 70 % de las mujeres que trabajan son las únicas o principales organizadoras del hogar y del cuidado de otras personas. “Eso definitivamente tiene un impacto en nuestros tiempos, en nuestra salud física y mental, en nuestra energía disponible”, señaló.
El segundo desafío que identificó es el entorno laboral. Para la CMO de Naranja X, la flexibilidad real y las políticas que acompañen el desarrollo de carrera son condiciones necesarias. “Me refiero a políticas en donde el talento sea independiente del género y del tiempo”, explicó.
Sobre la maternidad como factor de freno, la ejecutiva reconoció avances concretos en materia de licencias y tiempos de cuidado, tanto para mujeres como para hombres, aunque advirtió que todavía queda mucho por hacer.
Inteligencia artificial, más profunda que la digitalización
Consultada sobre el impacto de la IA, Jachevasky trazó una comparación con la transformación digital: similar en su alcance, pero más profunda y más acelerada. La diferencia central, para la ejecutiva, es que esta vez no hay un manual de instrucciones. “A diferencia de esa transformación en donde sabíamos qué teníamos que hacer y había un librito medianamente conocido, hoy no hay librito conocido, no hay una hoja de ruta tan clara”, afirmó.
Las oportunidades que identifica son concretas. En términos de eficiencia, Naranja X ya trabaja con agentes de inteligencia artificial que amplifican la capacidad de sus equipos. El resultado es un 25 % de capacidad adicional para construir productos y servicios. En términos de experiencia del cliente, la herramienta permite lo que Silvana describió como “hiperpersonalización de verdad y a escala”: llegar a cada persona con contenido específico según sus necesidades, en tiempo real y de manera individual. “Para el mundo del marketing era, en algún punto, ciencia ficción. Hoy es real y es posible”, afirmó.
Escuchar primero, tecnologizar después
Frente a la pregunta sobre cómo poner al cliente en el centro en un contexto de digitalización acelerada, Jachevasky propuso una respuesta que va a contramano de la lógica tecnológica habitual: volver a las bases. “Lo humano se traduce en escuchar. Escuchar qué necesita la gente, qué posibilidades tenemos de solucionarles el día a día con relación al uso de su plata y, a partir de ahí, usar toda la tecnología disponible al servicio de eso”, explicó.
Un ejemplo concreto ilustra esa filosofía. Naranja X salió a entender cómo las familias y los grupos manejan el dinero en el día a día. Lo que encontró fue algo simple, pero con pocas soluciones tecnológicas disponibles: las finanzas se comparten. Las parejas dividen gastos y objetivos, los amigos se organizan para actividades grupales, los padres de un mismo curso juntan dinero para regalos o viajes. A partir de ese hallazgo, la compañía desarrolló Cuentas compartidas, una funcionalidad diseñada para hacer fluida y sin fricciones esa dinámica cotidiana. “Ahí es donde la tecnología empieza a jugar a nuestro favor”, señaló Hachevasky.
La trayectoria de la ejecutiva y las decisiones que describe en Infobae Talks Mujeres con Impacto apuntan en la misma dirección: la tecnología más útil es la que nace de escuchar, y los equipos más potentes son los que reúnen perspectivas distintas.



