
El aumento de las estafas bajo la modalidad de falsos policías encendió las alarmas de las fuerzas de seguridad debido a la manipulación psicológica aplicada contra las víctimas.
Los delincuentes realizan llamadas telefónicas en las que afirman que un familiar cercano fue arrestado por un supuesto delito o accidente de tránsito.
Luego de ello, los estafadores exigen dinero inmediato a través de transferencias electrónicas o depósitos, con el propósito de evitar el inicio de un proceso judicial o la encarcelación de la persona que supuestamente está detenida.
Ante estos engaños, la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala recomendó mantener la calma para no actuar bajo el pánico generado por la amenaza de consignación.
Las fuerzas de seguridad enfatizaron la necesidad de cortar la comunicación de inmediato, abstenerse de entregar datos personales o financieros y verificar la ubicación de la persona mediante un contacto directo a su número habitual.
Lo mejor en estos casos es cortar la llamada y comunicarse con la persona que supuestamente está detenida para establecer su verdadera situación, recomendó la PNC.
Asimismo, solicitaron denunciar cualquier hecho a la línea 1531 anticorrupción, al número 110 o al 1561 de Crime Stoppers.
Integrantes del esquema gota a gota simulan el secuestro de trabajadores a domicilio
Otra de las formas de extorsión identificadas por los investigadores es el denominado secuestro gota a gota, un engaño dirigido a empresas y trabajadores que realizan servicios técnicos o entregas a domicilio.
En este esquema, miembros de estructuras dedicadas a los préstamos informales contactan a técnicos o repartidores para citarlos en puntos distantes o con escasa cobertura telefónica.
Al llegar al punto indicado, obligan al trabajador a apagar su celular o le sustraen el dispositivo para cortar su comunicación con la empresa.
Mientras el empleado abandona el sitio amedrentado por los delincuentes, la banda contacta a los propietarios del negocio o a la familia para exigir sumas de entre Q5.000 (USD 655) y Q10.000 (USD 1.310).

Aunque la víctima nunca permanece retenida físicamente, la incomunicación momentánea genera la apariencia de un secuestro real.
Frente a este panorama, el Ministerio Público (MP) aconsejó validar las credenciales del solicitante, compartir la ubicación en tiempo real durante los desplazamientos y alertar a la policía antes de efectuar pagos.
Pandilleros fingen ser inquilinos para tomar el control de inmuebles y secuestrar a los propietarios
Las agrupaciones delictivas también adaptaron sus métodos mediante la falsificación de intenciones de arrendamiento en zonas residenciales.
Según las pesquisas de la PNC, miembros vinculados al Barrio 18 envían inicialmente a personas de la tercera edad junto a niños para alquilar viviendas tras ofrecer hasta seis meses de pago por adelantado.

Sin embargo, días después de obtener el acceso, los supuestos inquilinos son sustituidos por pandilleros que instalan centros de operaciones para el tráfico de drogas u otros ilícitos.
En casos registrados por las autoridades, los ocupantes retuvieron a los dueños de las propiedades bajo amenazas de muerte contra su entorno familiar para obligarlos a colaborar en actividades delictivas.
Ante el surgimiento de esta práctica en áreas como San José Pinula y Fraijanes, la policía de Guatemala instó a los propietarios a reportar la presencia de residentes distintos a los firmantes del contrato original para permitir la ejecución de allanamientos y frenar la ocupación ilícita.




