Hace tiempo que sabemos que el objetivo de los 10.000 pasos diarios no tiene ninguna explicación científica, sino un origen basado en el márketing. Una empresa japonesa lanzó un podómetro llamado Manpo-kei, que significa medidor de 10.000 pasos. Hay varias hipótesis sobre el origen de la cifra, siendo la más curiosa que el caracter japonés para el número 10.000 se parece a un hombre andando. Puro márketing. Ahora bien, si esa no es la cifra de oro, ¿cuántos pasos deberíamos dar al día? A lo largo de los años han surgido muchas respuestas a esta pregunta. Ahora, un equipo de científicos de las Universidades de Monash y Sidney ha apuntado a algo que en realidad ya deberíamos intuir. La clave está en el ritmo.
Menos y más rápido o más pasos a menos velocidad. Para llevar a cabo su estudio, estos científicos analizaron datos de 103.684 personas registradas en el Biobanco de Reino Unido. Entre 2013 y 2015, se habían registrado mediante un acelerómetro las cifras sobre su número de pasos y la intensidad a las que los daban. Después, se les hizo un seguimiento de su estado de salud hasta 2022. El objetivo era comprobar si los beneficios de dar muchos pasos a un ritmo lento eran los mismos que los de dar menos pasos, pero más rápido. Y lo cierto es que comprobaron que, al menos según sus observaciones, sí se cumple dicha norma.
Tres cifras de oro. Más que centrarse en los 10.000 pasos, estos científicos analizaron los resultados de personas que dieron menos de 5.000 pasos, entre 5.000 y 7.500 o entre 7.500 y 10.000 pasos diarios. La cifra ideal de pasos diarios para prevenir muertes prematuras parecía estar entre 7.500 y 10.000 pasos, independientemente del ritmo. Sin embargo, por debajo de esa cifra también se obtenían buenos resultados cuando se andaba a un ritmo mayor. De hecho, se obtuvieron resultados comparables con 30 minutos de paseo a un ritmo ligero, independientemente del número de pasos.




