
AVIA, la herramienta de Fundación Cuidados de Salud, obtuvo en Ginebra el reconocimiento de la Unión Internacional de Telecomunicaciones como WSIS Prizes 2026 Champion en E-health por usar inteligencia artificial para estimar, antes de que ocurra, el riesgo de fragilidad y pérdida de autonomía de las personas mayores. El desarrollo argentino plantea un cambio de enfoque para la atención sanitaria: identificar trayectorias de deterioro cuando todavía existe margen para actuar sobre ellas.
El algoritmo utiliza información disponible en el presente para proyectar el riesgo durante los próximos cuatro años, sin establecer que una persona perderá su independencia en una fecha determinada. En las evaluaciones, además de una sensibilidad cercana al 75% para identificar casos de riesgo, el Valor Predictivo Negativo superó el 96% en distintos puntos de corte: el sistema mostró alta capacidad para reconocer a quienes tienen baja probabilidad de desarrollar fragilidad en ese período.
Fernando Gril, director del proyecto, explicó que la herramienta no fue diseñada para reemplazar una evaluación médica ni para indicar tratamientos. “Con AVIA queremos intervenir antes. A partir de variables de salud, funcionales y sociales, nuestro algoritmo utiliza aprendizaje automático para estimar anticipadamente el riesgo de fragilidad y pérdida de autonomía en personas mayores”, afirmó.

La distinción fue otorgada durante el WSIS Forum 2026 y quedó plasmada en un diploma firmado por la secretaria general de la UIT, Doreen Bogdan-Martin. El organismo especializado de las Naciones Unidas destacó la contribución del proyecto a los objetivos de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información.
Detección del riesgo antes de una caída, una internación o la dependencia cotidiana
La fragilidad suele hacerse visible en los sistemas de salud después de una caída, una internación, una limitación de movilidad o la necesidad de asistencia para realizar actividades diarias. AVIA fue concebido para identificar señales previas a esos episodios y orientar acciones preventivas.
Al describir el propósito del modelo, Gril sostuvo: “El objetivo es sencillo de explicar, aunque complejo de conseguir: identificar a quienes presentan mayor riesgo antes de que pierdan su independencia”.

La herramienta se construyó a partir de más de 20 años de datos longitudinales sobre envejecimiento. Ese tipo de estudios permite observar la evolución de las mismas personas durante períodos prolongados y relacionar sus condiciones iniciales con la aparición posterior de fragilidad.
Entre las fuentes utilizadas figura el Health and Retirement Study, que sigue a población de Estados Unidos desde 1992. El modelo que AVIA emplea actualmente se desarrolló con las mediciones de 2018 y 2022, seleccionadas para estimar la probabilidad de fragilidad a cuatro años.
Para construir el algoritmo, el equipo analizó cerca de 100 variables vinculadas con la edad, el estado de salud, las enfermedades crónicas, la movilidad, la capacidad para actividades cotidianas, la actividad física, el tabaquismo, el dolor, el ánimo, la memoria, la composición del hogar y factores sociales y económicos. Luego de una etapa de selección, el modelo quedó reducido a una estructura más simple e interpretable.
La prueba piloto con 200 pacientes en el Hospital Piñero
Después de su desarrollo internacional en LABIC de la Universidade da Coruña, en España, la Fundación profundizó el trabajo en Argentina y llevó AVIA a un ámbito de atención sanitaria real. La experiencia piloto se realizó en el Hospital General de Agudos Parmenio Piñero de Buenos Aires con aproximadamente 200 pacientes, bajo la dirección clínica del médico informático y especialista en Medicina Interna Sebastián Gatti.

El ensayo permitió comprobar que el sistema podía utilizarse con pacientes, observar cómo respondían al cuestionario y obtener información para ajustar la herramienta y su implementación. La aplicación ya está disponible en línea: permite crear una cuenta, completar un cuestionario y recibir una estimación del nivel de riesgo con recomendaciones orientativas.
Gril señaló que los resultados obtenidos no cierran el proceso de investigación, porque la validación realizada hasta ahora es interna. “Para saber cómo funciona AVIA en poblaciones diferentes a aquella con la que fue desarrollado necesitamos sumar hospitales, universidades y sistemas de salud de distintos contextos”, indicó.
La próxima etapa contempla una validación externa en nuevas instituciones y poblaciones. El objetivo es determinar cómo se comporta el algoritmo fuera de la población con la que fue construido y evaluar posibles diferencias de desempeño según edad, sexo y condiciones sociales o económicas.
Los límites del uso de inteligencia artificial en salud
El desarrollo de AVIA se inserta en una discusión sobre la calidad de los datos, los sesgos algorítmicos, la privacidad, la explicabilidad y los límites de las decisiones automatizadas en ámbitos sanitarios. Para el equipo, un modelo predictivo debe estar acompañado por supervisión profesional, protección de la información, anonimización y consentimiento sobre el uso de los datos.

“Un modelo puede comportarse de una manera en Estados Unidos y de otra en Argentina o en otros países de América Latina”, advirtió Gril al abordar la necesidad de validar la herramienta en distintos escenarios. También planteó que, si no se miden las diferencias entre grupos de población, la tecnología puede reproducir desigualdades existentes.
AVIA no diagnostica enfermedades, no sustituye una valoración geriátrica integral y no toma decisiones médicas autónomas. Su función consiste en estimar el riesgo y ofrecer una señal temprana para que una persona o una institución determine dónde concentrar sus esfuerzos preventivos.
Al referirse al lugar que debería ocupar la tecnología en la atención sanitaria, Gril afirmó: “La inteligencia artificial no toma la decisión por el profesional. Puede ayudarnos a identificar patrones en los datos y a detectar antes situaciones que hoy muchas veces descubrimos demasiado tarde”.
El sistema podría incorporarse de manera progresiva a la atención primaria, la telemedicina, los cuidados domiciliarios y los programas de envejecimiento saludable. Para una red sanitaria con miles de personas mayores, el modelo permitiría estratificar riesgos, priorizar evaluaciones más profundas para determinados grupos y mantener un seguimiento menos intensivo para quienes presentan menor probabilidad de fragilidad.
Los premios y la etapa de alianzas para ampliar la implementación
Antes del reconocimiento de la UIT, AVIA recibió el JICA Prize del gobierno de Japón en BAILA 2025 y fue finalista de los Israel Innovation Awards 2025 y del Silver Economy Forum 2025. El diploma de Ginebra fue recibido con la colaboración de la Misión Permanente de la República Argentina ante los Organismos Internacionales.

La Fundación busca ahora sumar hospitales, universidades, gobiernos, financiadores y organizaciones vinculadas con personas mayores para generar nuevos datos sobre el funcionamiento de la herramienta e integrarla con sistemas y plataformas de terceros. El desarrollo tecnológico de la aplicación web estuvo a cargo del programador Gerardo Sosa, mientras que Gril lidera el Laboratorio de Innovación y Desarrollo de la Fundación.
“El objetivo final es bastante simple: identificar el riesgo mientras la persona todavía conserva su autonomía y ganar tiempo para poder actuar”, concluyó Gril.



