Los chips chinos para la IA apuntaban a ser una bombona de oxígeno para la industria. Ahora ese oxígeno es un 50% más caro

En la guerra por convertirse en la punta de lanza de los chips para la inteligencia artificial, China tiene varios aspirantes dispuestos a plantar cara a Nvidia. El país cuenta con una hoja de ruta para convertirse en la primera potencia mundial, y eso pasa por invertir dinero público en empresas como Huawei, SMIC o Cambricon, entre muchas otras. Pero hay algo contra lo que el apoyo gubernamental no puede hacer nada: no hay suficiente memoria HBM para todos.

Ese es el ingrediente que hace que un chip para IA sea realmente útil y ninguna subvención puede solucionar eso. ¿La consecuencia? Los chips 'made in China', igual que ya ha ocurrido con la memoria, se están encareciendo a toda velocidad.

Falta memoria. Antes de nada, hay que recordar que un chip de IA no vale de mucho si no está acompañado por una memoria HBM. Son las siglas en inglés de "memoria de alto ancho de banda" (High Bandwidth Memory) y, debido a la velocidad a la que transmite los datos que calculan los procesadores, es la que permite que estos sistemas funcionen con la menor latencia posible. 

Es el tipo de memoria necesaria tanto para entrenar modelos como para ejecutarlos, y el problema es que el mercado de esa memoria lo controlan casi en solitario tres compañías: Samsung, SK Hynix y Micron. El problema es que ninguna de ellas da abasto para crear la cantidad de memoria que necesitan los hiperescaladores y, con esa demanda disparada, falta stock y suben los precios.

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