La madrugada del 16 de agosto terminó con un adolescente de 16 años asesinado a balazos y un comerciante de Mar del Plata detenido. Ahora, mientras la Justicia define si dicta la prisión preventiva contra Ulises Cristiano o dispone su libertad, el expediente sumó nuevos elementos que ponen bajo la lupa su versión de los hechos.

Una de los principales pruebas incorporados a la causa es la transcripción del llamado al 911 que Cristiano realizó apenas después del ataque. “Seis flaquitos me quisieron robar y los reventé a tiros. Cayó uno, mandame un patrullero y ambulancia”, dijo el comerciante al comunicarse con la Central de Emergencias.

Durante la conversación, el operador le preguntó si los jóvenes estaban armados. Cristiano respondió que no lo sabía y explicó que se encontraba dentro de su camioneta cuando comenzaron a intentar abrir las puertas. “Cayó uno, acá hay uno caído en el pasto y están las tres bicicletas tiradas acá”, agregó antes de identificarse y volver a pedir asistencia, según detallaron fuentes judiciales al portal 0223.

Sebastián Nazareno García tenía 16 años y fue asesinado en un presunto intento de robo. (Foto: gentileza 0223).
Sebastián Nazareno García tenía 16 años y fue asesinado en un presunto intento de robo. (Foto: gentileza 0223).

Para la fiscalía, ese relato adquiere especial relevancia porque el propio imputado no hizo referencia a que los jóvenes tuvieran armas de fuego ni a que hubiera sufrido una agresión física. La fiscal Constanza Mandagarán sostiene que, con las pruebas reunidas hasta el momento, no existen elementos que permitan sostener que los adolescentes hayan disparado.

La investigación y el análisis de las pruebas

Las pericias también complicaron la hipótesis de un supuesto intercambio de tiros. Los investigadores analizaron distintas grabaciones y detectaron siete detonaciones compatibles con disparos de un arma de fuego: cinco en una primera secuencia y otras dos después.

Cerca de la camioneta fueron encontradas siete vainas servidas, todas compatibles con la pistola calibre nueve milímetros de Cristiano.

Dos testigos aportados por la defensa habían asegurado haber escuchado dos tandas de disparos y plantearon la posibilidad de que hubiera existido un intercambio. Sin embargo, el análisis pericial determinó que los siete disparos provinieron del arma del comerciante.

La investigación también detectó residuos de disparo en la mano izquierda de Sebastián Nazareno García, el adolescente que murió. Para la fiscalía, ese resultado no demuestra que el joven haya disparado: podría explicarse porque manipuló un arma, estuvo cerca de una detonación o recibió partículas durante el ataque. Además, el análisis de las imágenes ubicó la primera secuencia de detonaciones a muy corta distancia.

Las tres bicicletas de los menores y la camioneta que intentaron robar. (Foto: gentileza 0223).
Las tres bicicletas de los menores y la camioneta que intentaron robar. (Foto: gentileza 0223).

La defensa, representada por los abogados Ibar Sallaz y Gonzalo La Menza, mantiene su postura de que Cristiano actuó en legítima defensa y reclamará su excarcelación. La fiscalía, en cambio, pidió que permanezca detenido y sostuvo que el accionar del comerciante no encaja en esa figura.

En su presentación, Mandagarán describió como un elemento de especial gravedad el hecho de que Cristiano se hubiera apostado esa madrugada con dos pistolas calibre nueve milímetros, una escopeta, un rifle, municiones y un handy.

Para la acusación, ese despliegue no estaba orientado solamente a prevenir un posible delito, sino que evidencia una conducta de “objetiva peligrosidad” y la intención de hacer justicia por mano propia.

Los argumentos para la prisión preventiva

El hecho ocurrió cerca de las 4.30 en la avenida Champagnat al 3500. La fiscalía consideró que la gravedad del episodio, la edad de la víctima, la nocturnidad y el riesgo de fuga o de entorpecimiento de la investigación justifican la prisión preventiva.

La audiencia clave se realizará entre el jueves y el viernes ante el Juzgado de Garantías N° 3. Allí se definirá si Cristiano continúa detenido, si recupera la libertad y, eventualmente, si permanece bajo arresto domiciliario.

Mientras tanto, la fiscalía también pidió acceder de manera compulsiva al celular del comerciante, ya que se negó a entregar el patrón de desbloqueo.

La discusión judicial estará centrada en una pregunta clave: si los disparos fueron una respuesta necesaria frente a un intento de robo o si, como sostiene la acusación, el comerciante excedió los límites de la legítima defensa. La transcripción del llamado al 911, las imágenes y las pericias sobre los siete disparos serán parte central de ese debate.